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Rechaza policía soborno y detiene a jefe del cártel del Golfo

Édgar Ávila Pérez/Corresponsal| El Universal
Domingo 04 de mayo de 2003
Espinosa Benítez, Policía del Año, afirma no temer por su vida, porque "ellos saben que tarde o temprano tenían que cometer un error y lo cometieron"

Jalapa, Ver. Familiares, trabajadores y "gente" de Víctor Manuel Vázquez Mireles, alias El Memeloco , considerado el segundo en importancia del cártel del Golfo, se encuentran molestos y buscan venganza luego que el agente de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, Carlos Martín Espinosa Benítez, lo capturó por casualidad hace poco más de un mes.

Carlos Martín, recién galardonado con el reconocimiento estatal al Policía del Año, dijo que desde que llevó a cabo la captura ha recibido infinidad de llamadas telefónicas en las que los parientes, amigos y compañeros de trabajo del presunto narcotraficante le advierten sobre el "enojo" de la "gente" de El Memeloco .

Por eso, desde su casa habitación mandó un mensaje a los allegados de Víctor Manuel Vázquez Mireles: "En ningún momento se le ofendió, ni se le humilló, ni se le trató mal, ni le faltamos al respeto, ni fue maltratado, al contrario, siempre se le dio un trato digno en las instalaciones policiacas".

Quien desde los siete años de edad soñó con ser policía, manifestó a EL UNIVERSAL que luego de haber aprehendido a El Memeloco , "me dicen que me van a matar, que la gente está bien molesta". Sin embargo, aclaró que no existe ningún temor en su corazón, ni en su vida, y da sus razones...

"Soy creyente de la palabra de Dios, por eso tal vez soy un policía sano, porque no tomo, no fumo y trato de mantenerme sano para mis hijos y mi entorno y si Dios me mandó a que yo hiciera este trabajo, siento que Dios no me lo mandó hacer para que me ocurriera algo o que le pasara algo a mi familia".



Sabían que algún día cometerían un error

Padre de dos pequeños y con 39 años a cuestas, Carlos Martín aseguró no tener ningún temor por perder su vida "porque hice mi trabajo excelente, como lo he hecho siempre; somos gente sana que hacemos bien las cosas, gente trabajadora, temor no hay, porque ellos saben que tarde o temprano tenían que cometer un error y lo cometieron".

Y es que El Memeloco fue detenido el paso 28 de marzo, junto con siete integrantes más del cártel del Golfo, en el bulevar del municipio de Boca del Río, por ingerir bebidas embriagantes en la calle; es decir su aprehensión fue casual.

"Que no se hagan a la idea sus gentes y sus familias de que los golpeamos, de que los humillamos, en ningún momento, ni les faltamos al respeto, porque ellos accedieron; entonces tampoco nunca hubo enfrentamiento de ningún tipo, siempre se les trató bien", repite una y otra vez desde la sala de su casa, en un fraccionamiento de esta capital.

Con su perro El chato a su lado, el policía veracruzano confesó que cada vez que toma el teléfono y le recomiendan tener cuidado "le están quitando la tranquilidad a la gente que me quiere".



Siempre quiso ser policía

Carlos Martín nació en la comunidad de Cazones de Herrera, en el centro de Veracruz, y recuerda que desde los siete años de edad soñó junto con sus principales amigos con pertenecer a la Policía Federal de Caminos.

"Una persona, llamada Gerardo Téllez Marie, era para nosotros nuestro ídolo, porque llevaba al pueblo la patrulla de la Federal de Caminos y cuando llegaba, pues todos los que queríamos ser policías íbamos a verlo, porque nos atendía y nos decía que le echáramos ganas, que creciéramos".

Desde entonces se imaginó que algún día portaría un uniforme policial, pues "toda la vida he sido muy dado a ayudar a la gente, yo no podía ver un accidente o a alguien que pidiera auxilio, porque iba y lo ayudaba".

Desde "chamaco", dijo, cuando llegaban las inundaciones a su pueblo y el río se desbordaba, acudía al rescate de aquellos que eran arrastrados por la corriente.

Vivía a una cuadra del río y cuando llegaba la creciente de agua "como dos o tres nos metíamos al caudal. No nos importaba la corriente, es más, ya le sabíamos al río, pues si queríamos llegar a una orilla nos aventábamos desde muy lejos, porque la corriente nos arrastraría a la otra orilla".



Su estatura le impidió ser policía de caminos

Ya pasados de sus 18 años de edad, salió una convocatoria para integrarse a la Federal de Caminos y junto con todos sus amigos acudió a presentar sus exámenes, pasó casi todos a excepción de uno: la estatura.

"Me faltó un centímetro", confiesa con una sonrisa dibujada en los labios, al tiempo de quejarse que de su madre heredó la estatura y de su padre la panza.

"Fue muy frustrante para mi, fue difícil, porque era una ilusión, porque desde que vas a la escuela tienes una ilusión de ser policía y así creces, para mi fue difícil porque no pude hacerlo, pero me dio gusto que amigos míos sí estuvieran adentro, eran el orgullo del pueblo".

Ante el fracaso, culminó sus estudios preparatorianos y luego ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, mientras que su esposa lo hizo en la de Pedagogía.

Pero estando ahí salió una nueva convocatoria, ahora para la Policía Judicial Federal. No lo dudó, presentó sus exámenes, "y como le eché tantas ganas tuve uno de los primeros lugares de un curso de más de 200 elementos", dijo orgulloso.

Fue a finales de la década de los 80 cuando cumplió con su anhelado sueño, al tiempo que el gobierno federal implementaba la Campaña Permanente Contra el Narcotráfico, por lo que fue comisionado a la sierra de Guerrero.

"A veces cuando estaba allá en la sierra, en el monte, me decía: este será un castigo o un premio porque tanto esfuerzo, estudio y capacitación y dónde estoy, en la sierra, incomunicado, sin ver a mi familia, pero veía a mis compañeros y entonces le veía el lado bueno".



Un policía honesto puede vivir bien

Luego de varios años fue comisionado en distintas plazas del país, hasta que un día lo invitaron a colaborar como jefe de Seguridad Institucional de la Procuraduría de Justicia de Veracruz y de ahí pasó a la Secretaría de Seguridad Pública.

Actualmente se desempeña como subcordinador operativo de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río.

"Somos policías que tratamos de llevar una vida sana, que tal vez seamos contados, pues puede ser, pero es un modo de vida; yo con qué calidad moral les exigiré a mis hijos que sean unos buenos ciudadanos si yo soy un mal servidor público", dijo al asegurar que un policía honesto puede vivir muy bien.

"Claro que sí, sí es posible, siempre y cuando tengas el apoyo de tu pareja, tengo una familia que me apoya en todo; el trabajo honesto te hace vivir bien".

Recordó que El Memeloco le ofreció dólares y propiedades con tal de que lo dejará en libertad, pero él simplemente pensó en cumplir con su deber.

"Le dije: En realidad no puedo hacer nada, ustedes estaban en la vía pública, están incurriendo en una falta administrativa en el reglamento de Policía y por eso tengo la facultad para intervenirlos".

No tenía ni idea de quién se trataba cuando en el interior de la camioneta en la que viajaban los detenidos descubrió dos pistolas escuadras, ambas con incrustaciones de oro, calibres 38 súper, una de ellas Colt Caballito y la otra Mikiv, no dudó ni un minuto en cortar cartucho, apuntarles, esposarlos y ponerlos a disposición del Ministerio Público federal.

Su acción le ganó ser designado por el gobernador del estado como el Policía del Año, otro de sus múltiples reconocimientos, entre ellos por haber rescatado de un autobús a decenas de personas que se encontraban en medio de la calle donde explotaron miles de cohetes el 31 de diciembre en el puerto de Veracruz.



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