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Bajopuentes, del abandono al rescate

Geovana Royacelli| El Universal
Lunes 03 de marzo de 2014

Video. Están limpios y son seguros y agradables a la vista; sabemos que

Bajopuentes, del abandono al rescate

CAMBIO. Juegos infantiles, negocios y espacios de estacionamiento se ubican bajo el puente de Universidad y Río Churibusco. (Foto: LEO MORALES / EL UNIVERSAL )

Espacios debajo del Circuito Bicentenario se otorgan a particulares con la condición de que 50% sea usado como área recreativa pública; destacan vecinos la seguridad de estos espacios recuperados

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Un pendiente de la administración pasada es la recuperación de bajopuentes en diversos puntos de la ciudad, por lo que el Gobierno del Distrito Federal se comprometió a que en los próximos seis meses habrá cinco operando en la Ciudad de México, según Eduardo Aguilar, titular de la Autoridad del Espacio Público (AEP).

Se ubican en Bicentenario y División del Norte, obra que tiene 95% de avance; en Río San Joaquín y prolongación Moliere, construido al 50% y donde ya opera el área pública; en Bicentenario y Molinos Extremadura, con un avance de 75%, y en Bicentenario y Centenario, donde llevan 35% de construcción.

Aunque los vecinos de la zona celebraron la implementación de estos espacios, reclamaron que el bajopuente ubicado en Río San Joaquín y prolongación Moliere ha estado abandonado por más de un año y medio, situación que ha generado delincuencia en la zona ante la falta de avance en la obra.

Margarita, una vecina de la colonia Granada, en la delegación Miguel Hidalgo, denunció que desde junio de 2012 se retiró a los lavadores de autos que trabajaban en el bajopuente y cerraron el paso, pero en vez de darle vida a la zona la abandonaron y ello ha ha traído inseguridad.

“Han provocado asaltos y queremos que nos abran el retorno, ya no tenemos por dónde pasar y aquí sólo hay mal vivientes”, dijo mientras cruzaba con sus hijos el bajopuente.

Del lado contrario, el espacio público ya está recuperado; se trata del parque infantil de educación vial y un estacionamiento público que funciona cotidianamente.

Casos de éxito

La recuperación de los bajopuentes se da mediante un contrato entre el Gobierno del Distrito Federal y particulares a través del Permiso de Administración Temporal Revocable (PATR) a 10 años, prorrogable a 20, informó Aguilar.

Otorgar este permiso significa que el gobierno local avala que un particular explote, por tiempo definido, un espacio público.

“El esquema es muy eficiente para la ciudad. Casi todos eran espacios abandonados, llenos de escombro e inseguros y en algunos casos estaban invadidos; el DF no ganaba nada”, dijo el funcionario.

Para otorgar el permiso, explicó, se realiza un contrato con el particular; se otorga el espacio con la condición de que 50% sea espacio público y el uso puede ser variable.

Entre los casos de éxito, destaca el bajopuente ubicado en Circuito Interior Río Churubusco y Avenida Universidad, en donde hay una importante área comercial de alimentos que opera en algunos casos las 24 horas del día. Ahí también se ofrecen servicios gubernamentales, de panadería, farmacias, tiendas de conveniencia y existe un paradero de transporte público.

Además, hay un área de juegos infantiles y gimnasios al aire libre.

Enrique Peña Ramírez es chofer de transporte público; sobre la recuperación de este espacio, dijo: “Se tiene mejor aspecto y hay áreas de esparcimiento. A nosotros nos facilitaron el acceso del pasaje y ahora ya hay un lugar para estacionarse y dar un mejor servicio”.

Para él, el contraste con la época anterior es evidente. “Antes había muchas personas en situación de calle, muchos niños pidiendo dinero, hacían sus necesidades ahí y sólo había un foco que no funcionaba. Ahora, ya hay luz y vigilancia”, dijo.

Carlos Ramírez logró sus músculos haciendo ejercicio en parques públicos; destina al menos tres horas a ello en los aparatos del bajopuente y con uno que él mismo inventó: el “killer sport”.

Didier García, vecino de Santo Domingo, Coyoacán, comentó que la recuperación ha sido muy importante porque ha bajado el índice de robos en la zona y se fomenta el empleo y turismo: “Están limpios y son seguros y agradables a la vista; sabemos que beneficia a los vecinos”.

En este bajopuente hay negocios de comida como El Asadero, donde Guillermo Marcín trabaja de las 11:00 a las 21:00 horas; El Bar, hasta las 3:00 de la mañana, y la taquería El Chupacabras, que no cierra nunca.

Corresponde a la empresa beneficiada con el PATR realizar toda la inversión de construcción, así como mantener en buenas condiciones el espacio público y el mobiliario.

Una vez que concluya el plazo del permiso, la infraestructura pasará a ser patrimonio de la ciudad.



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