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"Inseguridad no afecta inversión ni crecimiento": Carstens

Mario A. Verdusco Enviado| El Universal
Lunes 13 de octubre de 2014

PERCEPCIÓN. Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, asegura que la economía mexicana está preparada para la vuelta a la normalidad de la política monetaria en Estados Unidos. (Foto: JOSHUA ROBERTS / REUTERS )

Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, asegura que los recientes hechos de violencia no perjudicarán las inversiones ni impedirán que se implementen las reformas

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Washington.— Agustín Carstens camina entre los pasillos subterráneos que conectan a los dos edificios del Fondo Monetario Internacional (FMI) para ir hacia su oficina y cumplir una activa agenda de trabajo.

En el camino se acercan a él distintas personalidades del entorno financiero para saludarlo. Saben que se trata de uno de los banqueros centrales más respetados en todo el mundo y cualquier comentario que haga siempre será bien recibido.

En ese momento, los gobernadores centrales de distintos países se toman la foto oficial de la Reunión Anual de otoño que organizan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en esta ciudad de Estados Unidos. “Yo ya he salido en muchas”, dice al responder por qué no está ahí.

Ya instalado en su oficina, en el piso 13 del “viejo” edificio del FMI, el gobernador del Banco de México (Banxico) comienza a despachar pese a ser sábado por la tarde, y al mismo tiempo en que se juegan los partidos de playoffs de las grandes ligas en Estados Unidos, deporte del cual es un gran seguidor.

Sabe que para México son tiempos difíciles en materia de inseguridad y reconoce que las encuestas sobre las expectativas económicas que recaba Banxico señalan ese tema como un factor que puede obstaculizar el crecimiento económico del país.

Sin embargo, en entrevista con EL UNIVERSAL, puntualiza que ese problema no desincentivará las inversiones, ni será impedimento para la implementación de las reformas estructurales. “El tema de la inseguridad pública es un asunto que se aborda y que esperamos que poco a poco pierda peso como factor que desestimula el crecimiento económico”, explica.

Afirma que aunque habrá volatilidad en los mercados internacionales, México está mejor posicionado que varias economías emergentes para enfrentar la normalización de la política monetaria en Estados Unidos y reconoce que, en la discusión sobre el salario mínimo, el Banxico no está peleado con que se generen mayores ingresos para las familias del país, aunque pide hallar la mejor forma para ello.

Mucho se ha comentado que México está bien preparado para enfrentar este desafío que será el proceso de normalización de la política monetaria, pero dentro de los posibles riesgos que llevará esto ve alguno que impactaría al país y por lo que hay que estar atento?

—En general estamos bien preparados, posiblemente podría haber una volatilidad en los mercados financieros, pero tenemos fundamentos económicos muy sanos, tenemos un sector externo fuerte y capacidad de crecimiento. El punto fundamental es que cuando sea la normalización se dará, en principio, cuando la economía de Estados Unidos esté creciendo más y esto va tener un impacto positivo sobre la actividad mexicana.

La normalización sería un reconocimiento de que el Producto Interno Bruto de Estados Unidos está más sano y se está expandiendo más y eso es un factor favorable para México, así que en el corto plazo podría haber un ajuste en las posiciones, pero pienso que esto será transitorio y no tendrá un efecto duradero sobre la economía nacional. 

Para las personas que ven en el tipo de cambio una variable asociada a lo que ocurre en la economía, ¿la reciente depreciación de la moneda mexicana tendrá que preocupar?

—Si tomamos el año en su conjunto el peso no se ha depreciado o la depreciación ha sido muy pequeña. Hay periodos en este año donde la moneda se apreció, incluso esta semana hubo días en que se cotizó en 13.27 pesos por dólar. Es un mercado muy volátil, pero ese es el papel de la flotación. El chiste es que esté bien anclado por fundamentos económicos sanos, y si tenemos esas bases sanas entonces mientras se den los choques externos que son los ajustes en la tenencia de títulos en pesos por extranjeros, el tipo de cambio se va a ajustar, pero posteriormente los factores que anclan a la economía mexicana, por ejemplo el crecimiento por las exportaciones, hará que la cotización de la moneda se mantenga en los niveles acordes con los fundamentos macroeconómicos.

¿Se está preparado también para una posible salida de capitales ante la perspectiva de una tasa de interés más alta en EU, que evidentemente indicará un mejor dinamismo de su economía?

—Sería una salida de un monto pequeño de capitales. La gran mayoría de los capitales que han entrado al país son de largo plazo y están invertidos en títulos de largo plazo, así que pensamos que no hay mucho capital que se pudiera mover en un momento dado. 

Hablando de la tasa de interés del país, desde el año pasado el Banxico ha llevado una serie de reducciones en los réditos con el fin de dar un empujón a la economía nacional. ¿Por qué da la impresión de que esta medida no ha dado el efecto considerando las tasas de crecimiento que se han observado?

—El motivo fundamental de bajar las tasas de interés es porque la junta de gobierno del Banco de México estimó que podríamos converger a nuestro objetivo de inflación de 3% en el año entrante, a un nivel más bajo de tasas de interés, ese era el objetivo de nosotros. En este proceso se puede ayudar a la economía y sí creo que ha tenido un efecto positivo; porque el nivel del objetivo de la tasa del banco más baja es que sea mapeado, reflejado en otras tasas de interés y eso, en principio, ha bajado el costo para muchas empresas, para muchos consumidores, así que pienso que ahí se ha visto el efecto y que ha apoyado en la recuperación de la economía, aunque en realidad el objetivo principal no era estimular el crecimiento del PIB, sino solamente lograr esa convergencia a una menor tasa de interés precisamente porque había mucha holgura y es algo que se ha venido cerrando. 

La inflación de septiembre se ubicó en 4.22%, la no subyacente en 7.11% y la canasta básica en 5%, la subyacente por debajo de 3%. ¿Se ensombreció el panorama para la inflación de este año, es transitoria o ahora también supone un desafío por la recuperación económica del país y las reformas estructurales que generarán un mayor dinamismo en la actividad?

—Como lo hemos comentado en nuestros comunicados, muchos de estos efectos son de precios relativos, sobre todo cotizaciones de mercancías básicas. Hemos tenido aumentos en el jitomate y la carne porque son factores muy bien identificados y acotados y que se pueden revertir. Ahora, también la inflación no subyacente está influida por el precio de la gasolina que es determinada por el gobierno.

Este año aún estamos con un acomodo que más o menos dará un ajuste de alrededor de 10% y en 2015, como ya lo anunció el gobierno, las gasolinas sólo tendrán un aumento de 3% en todo el año; entonces, ese será un factor que va contribuir para reducir la inflación no subyacente lo cual se va terminar por reflejar en la inflación general. 

Sobre la encuesta de expectativas del Banco de México, los tres factores que más preocupan a los analistas como obstáculos para el crecimiento del PIB son de índole local (inseguridad pública, política fiscal y debilidad de la economía interna). ¿Esta falta de confianza no choca con el entusiasmo que debería haber por las reformas?

—Sin duda, la opinión de los inversionistas y de los analistas si apunta hacia factores que inhiben el crecimiento económico. El tema de la inseguridad pública es un asunto que se está abordando y que nosotros esperamos que poco a poco vaya perdiendo peso como factor que desestimula el crecimiento económico. No va a ser otro obstáculo para la buena implementación de las reformas estructurales y a la postre no será un elemento determinante. 

¿No ve riesgos de que los recientes casos de violencia e inseguridad peguen en la intención de inversiones de los hombres de negocios?

—No, tampoco y esto es porque las inversiones están en diferentes lugares. Como ya se dijo, México está dentro de los cinco países que más capitales ha recibido, pienso que es un asunto que podría generar alguna divergencia geográfica en el país, pero no en el nivel absoluto de inversiones. 

El rubro de errores y omisiones de la Balanza de pagos que emiten ha tenido cifras elevadas en los recientes años. De acuerdo con expertos en este renglón se registran, entre otras cifras, las relacionadas con operaciones ilegales. ¿No hay preocupación de que organizaciones ilegales o del crimen organizado superen los sistemas financieros?

—Con frecuencia se ha hecho ese análisis y la verdad no hay una causalidad, o no hay una base para presumir, que eso es lo que está pasando. Realmente si siempre tuviera el mismo signo está bien, pero hay veces que este rubro tiene un signo opuesto. Hay muchas operaciones que no se registran plenamente o algunas con un rezago. No quiero descartar que el dinero del crimen organizado esté reflejado en errores y omisiones, pero pienso que hay otras razones que influyan. 

Si no descarta que haya operaciones del crimen organizado, ¿tienen idea de cuánto puede estar fluyendo?

—Es difícil cuantificar, es una metodo}logía, una aproximación. Hay ciertas cifras que tenemos con una gran seguridad como las exportaciones y las importaciones porque pasan por las aduanas, pero hay otras que la verdad se calculan con métodos estadísticos. 

Usted ya ha advertido los riesgos de un aumento sin mayor análisis del salario mínimo. ¿Cree que esta propuesta del gobierno del DF, que anunció y presentó al Banco de México, es viable o si puede generar algún deterioro a la economía?

—Es una discusión que ahora se va a llevar en la comisión especial que se creó y donde participará el Banco de México, ahí expresaremos nuestro punto de vista. El Banco de México no está peleado con el objetivo de que se vayan generando mayores ingresos a las familias, pero el chiste es ver cuál es el mejor proceso para lograrlo. Coincido con lo que se ha declarado, que lo primero es que para que se den aumentos en el salario mínimo hay que desindexar algunas cuestiones como créditos de los trabajadores y luego ya pensar en ajustarlo, pero también hay muchas otras formas para aumentar los ingresos de los empleados.

Más que un debate sobre una propuesta, lo que deberíamos pensar es en cómo se pueden aumentar de diferentes maneras y de forma complementaria los ingresos de los trabajadores.

Una parte que es fundamental no es el salario mínimo en término de pesos, sino cuánto puede comprar. Ahí, por ejemplo, la acción que hace el Banco de México de mantener una inflación baja y estable es muy importante y, por eso, es fundamental que la Comisión de Competencia haga su trabajo e identifique en qué productos hay una falta de competencia y dónde podría haber menores precios, porque eso también podría redundar en mayores ingresos para los trabajadores. Lo que al Banco de México le gustaría es analizar este problema de una manera más integral para lograr una mejor solución.  

Su gestión como gobernador del Banco de México concluye el 31 de diciembre de 2015, dado el contexto de política monetaria en el mundo, ¿cree pertinente su continuidad al frente del instituto? ¿Le gustaría quedarse?

—Yo seré plenamente respetuoso de lo que decida el señor presidente. Es un tema que a mí no me corresponde opinar, entonces prefiero dejarlo ahí (concluye entre risas). 



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