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Leonora Carrington "no fue un monstruo mitológico"

EFE| El Universal
14:43MÉXICO | Miércoles 22 de mayo de 2013
El hijo de la artista destac que le interesaba mejorar su arte, ms que estar en la mirilla de lo p

Dedicación. El hijo de la artista destacó que le interesaba mejorar su arte, más que estar en la mirilla de lo político. (Foto: Archivo )

Gabriel Weisz, hijo de la surrealista, aseguró que no fue un icono creado por la fama, sino una artista sencilla, ávida de nuevas ideas y estímulos visuales

Leonora Carrington, la última surrealista de su generación, no fue un icono ni un "monstruo mitológico" creado por la fama, sino una artista sencilla, ávida de nuevas ideas y estímulos visuales, dijo su hijo, el escritor Gabriel Weisz.

"Un icono puede tener la ventaja de cumplir con mis expectativas, pero no corresponde con las personas reales", dijo Weisz al señalar que de su madre se tiene una "imagen muy despintada" de lo que realmente fue.

El también director y teórico de teatro explicó que la pintora y escritora mexicana de origen británico huía de los grupos de artistas que buscaban la notoriedad mediante el protagonismo en los medios para estar en la palestra pública.

A Carrington (1917-2011) le interesaba mejorar su arte, más que estar en la mirilla de lo político, aunque cuando empezaron las grandes injusticias gubernamentales con la represión estudiantil de 1968, "ella entró a formar parte de este movimiento".

A partir de ese movimiento, empezó a comprometerse con las posturas del feminismo, pero "fuera de las grandes masas y de las grandes declaraciones, ella buscó su propia actitud feminista y la defendió todo el tiempo".

"Tenía cierta timidez y no participaba en los grupos en el poder o buscando el poder. Ella no quería eso, solo hacer sus cosas y poder sobrevivir, ya que durante mucho tiempo fue difícil la supervivencia", dijo Weisz en una entrevista con motivo de la publicación del libro "Leche de Sueño".

"Leche de Sueño" es la libreta donde la artista escribió, de forma manuscrita y con ilustraciones sencillas, los cuentos que inventaba para sus hijos.

La libreta había quedado en manos del artista chileno Alejandro Jodorowsky, quien la regresó a la familia en 1984.

En este libro, Carrington muestra el imaginario de donde se nutría su arte con personajes surrealistas que vivían en un mundo extraño, como la mujer blanca vestida de negro que lloraba lágrimas azules y verdes.

"Para mí significó muchísimo, me abrió un mundo del imaginario (...) no es lo mismo que alguien me lea un relato escrito a que alguien lo esté creando" , comentó Weisz.

Leonora Carrington, quien nació el 6 de abril de 1917 en Lancashire (Reino Unido) y murió en México el 25 de mayo de 2011, formó parte del movimiento surrealista junto con Max Ernst, Joan Miró y André Bretón, entre otros.

Huyó de Europa casada con el entonces diplomático, poeta y periodista mexicano Renato Leduc en 1942 y desde entonces permaneció en México, donde desarrolló la mayor parte de su obra.

Para Carrignton, el surrealismo fue incidental, no una profesión ni una religión, a diferencia de Bretón, quien era el gran líder de ese movimiento, dictaba las reglas y expulsaba de esa corriente a otros por cualquier motivo.

"Pero mi madre se llevaba muy mal con las reglas, nunca recibía órdenes de nadie y era muy rebelde", afirmó.

Aclaró que aunque muchas personas consideraron a México como un país surrealista, Carrington siempre lo negó.

"México es un país con sus propias tradiciones, leyendas y mitos, así lo veía Leonora, no había glorificación, aunque sí un gran agradecimiento pues fue el país que la aceptó junto con mi padre (el fotógrafo Emerico Weisz, con quien se casó tras separarse de Leduc), pues ambos estaban huyendo de la guerra en Europa", explicó.

No obstante, dijo que su madre deseó regresar a Europa, pero cuando lo hizo la encontró totalmente distinta a la "Europa interesante y viva" que había conocido en "la época de oro de la literatura, la pintura, la música, la cual es difícil repetir".

Weisz indicó que para conocer a Carrington es mejor leer sus libros y no acudir a obras ajenas debido a lo difícil que es captar los asuntos personales o creativos.

En sus libros "se comprometió de una manera que nadie más podía hacerlo por ella (...) mi madre se encargó de decir quién era ella, no necesitaba portavoz", señaló.

 

rqm



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