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Museo del Juguete Antiguo reúne 45 mil piezas

Notimex| El Universal
18:31MÉXICO | Viernes 04 de enero de 2013
La coleccin de Shimizu surgi hace alrededor de 55 aos

Origen. La colección de Shimizu surgió hace alrededor de 55 años. (Foto: Archivo )

El recinto museístico es administrado por Roberto Shimizu K., quien abrió en 2006 un espacio donde pudiera mostrar a todo el público su colección de miles y miles de juguetes

Hace 55 años, cuando el hoy arquitecto Roberto Shimizu K. contaba con 10 años de edad, decidió reunir los juguetes que veía bonitos o interesantes, los que sus padres le obsequiaban y todos los que hallaba a su paso.

Pronto se convirtió en coleccionista y asiduo visitante de tianguis y mercados. En 2006 decidió abrir un espacio donde pudiera mostrar a todo el público su colección de miles y miles de juguetes, y hoy, el Museo del Juguete Antiguo Mexicano (MUJAM) tiene 45 mil piezas en exhibición.

Alberto García Caballero, titular de Relaciones Públicas del MUJAM, señaló que el recinto, que tiene su origen en una colección privada, muestra al visitante 45 mil juguetes fabricados durante las últimas décadas del Siglo XIX y a lo largo de todo el XX, lo que representa una colección única.

"Mostramos al visitante la colección de juguetes, pero no sólo eso. También objetos de ornato y uso común en la vida cotidiana de México, de los años 30 a los 90 del siglo pasado, de una manera distinta a la común en otros museos, pues utiliza materiales reciclados y muebles antiguos como escaparates", comentó.

El entrevistado subrayó que esta colección surgió hace alrededor de 55 años como una iniciativa de Roberto Shimizu, mexicano de ascendencia japonesa, quien nació y vivió sus años de infancia en un edificio localizado justamente sobre el ahora Eje Central Lázaro Cárdenas, a unas cuadras del MUJAM.

El museo nació de manera fortuita, porque él nunca pensó en tener un espacio de esta naturaleza. Sus padres tenían una dulcería, "La avenida", así como una papelería, "La Primavera", donde en temporada de Reyes Mayos vendían los juguetes que los niños de la colonia pedían a Melchor, Gaspar y Baltasar.

"Desde niño, ‘Beto', como lo conocen en México y Japón, comenzó a reunir los juguetes que le parecían bonitos, los que le regalaban sus papás, los que se encontraba por ahí y los que compraba por algunas monedas en los mercados y con los chachareros", recordó García Caballero.

Desde su apertura, añadió, el objetivo del museo es simple: No tiene otro que hacer que la gente entre, vea, evoque su infancia a través de los juguetes, y salga con una sonrisa. No se pretende proveer la historia de algún juguete o de los juguetes en general, ni su proceso de elaboración o algún otro dato técnico.

"La única pretensión es mostrar la colección, porque una colección que no se muestra es una colección muerta y ésta, es la número uno en el mundo, por su forma y sus dimensiones, porque se ha formado a través del tiempo, y porque cada día crece y se enriquece con más piezas", enfatizó el publirrelacionista.

Son juguetes y otros objetos de uso diario que traen una enorme ola de nostalgia a quien los mira, algún recuerdo, dan el flashazo y transporta a cada quien hasta la época de su niñez, a los momentos más felices de ese ciclo de la vida, los que, tal vez, quedaron atrapados en esa corta etapa de la existencia.

Al recorrer el museo, el visitante puede observar en algún exhibidor el juguete que nunca le trajeron los Santos Reyes, con el que se quedó con las ganas o solo le trae recuerdos maravillosos por ver aquel con el que pasó horas de diversión.

Entre las anécdotas del lugar se menciona que en una ocasión llegó una pareja de ancianos. El matrimonio venía solo y sonriente. Inició el recorrido por el museo. De pronto, él empezó a llorar. Las lágrimas rodaron por sus mejillas; la mujer y los empleados veían la escena, sin entender qué pasaba.

Luego el octogenario explicó la situación: Derramó sus lágrimas porque en un instante se transportó en el tiempo y en el espacio hasta los años en que de niño, jugaba con algunos de los miles de juguetes ahí expuestos. "Fue un reencuentro maravilloso", dijo con la voz entrecortada por la emoción.

El anciano dijo con firme voz que se marchaba del museo, pero aseguró que regresaría con sus hijos, sus nietos y bisnietos, para que ellos conocieran el lugar y para contarles cómo él se relacionaba con esos juguetes.

El museo es hoy un referente histórico y cultural, ya que independientemente de que su objetivo es mostrar la colección y que la gente salga feliz, es un sitio donde la memoria se aviva y el deseo de volver a ser niño asalta hasta al más serio y juicioso de los adultos, sin distingo alguno.

Los visitantes son estudiantes desde preescolar hasta maestría, hombres y mujeres, niños que aún no van a la escuela y personas de la tercera edad, ciudadanos de la más diversa condición social y económica, de todos los oficios y profesiones, pero todos unidos por la magia de los juguetes.

 

rqm



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