aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Oficio que da vida a organilleros

Víctor Adrian Espinosa| El Universal
00:05Lunes 20 de agosto de 2012

A las afueras de la capital de Guatemala, en el kilómetro 13.1 de la carretera que conduce a El Salvador, hay un taller, en una planta alta de un domicilio, que mantiene vivo el oficio de los organilleros en las calles del Distrito Federal Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

Los organilleros capitalinos nos comentan que en Guatemala han empezado a construir sus instrumentos por los bajos costos, se los traen de allá, y eso ha permitido que crezca el número de operarios Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

"Anteriormente los organillos eran en su mayoría de Alemania, hoy nos comentan, son de esa nación centroamericana”, explica Miguel Cortés, director de Atención al Trabajo No Asalariado de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del DF Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

El oficio se ha incrementado en más del 50% durante los últimos siete años, según datos de esta dependencia Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

Hay actualmente 178 organilleros ofreciendo melodías a cambio de monedas en las calles de la ciudad; en 2005, llegaron a contabilizarse 70 operarios Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

Luis Román Dichi, secretario general de la Unión de Organillos del Distrito Federal y de la República Mexicana, comentó que hasta el momento tienen 84 organillos, de los cuales más de 60% son guatemaltecos Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

"También hubo algunos compañeros que en México los fabricaron, eran para uso personal y los hacían a semejanza del que trabajaban, a escondidas de los dueños, pero los altos costos no les permitieron producir más", explicó Román Dichi Ariel Ojeda /EL UNIVERSAL

En el DF hay 178 organilleros ofreciendo melodas a cambio de algunas monedas

OFERTA. En el DF hay 178 organilleros ofreciendo melodías a cambio de algunas monedas . (Foto: ARIEL OJEDA )

Un taller ubicado en Guatemala construye los instrumentos que luego sonarán en el DF

metropoli@eluniversal.com.mx

A las afueras de la capital de Guatemala, en el kilómetro 13.1 de la carretera que conduce a El Salvador, hay un taller, en una planta alta de un domicilio, que mantiene vivo el oficio de los organilleros en las calles del Distrito Federal.

"Los organilleros capitalinos nos comentan que en Guatemala han empezado a construir sus instrumentos por los bajos costos, se los traen de allá, y eso ha permitido que crezca el número de operarios. Anteriormente los organillos eran en su mayoría de Alemania, hoy nos comentan, son de esa nación centroamericana", explicó en entrevista Miguel Cortés, director de Atención al Trabajo No Asalariado de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del DF (STyFE).

El oficio se ha incrementado en más del 50% durante los últimos siete años, según datos de esta dependencia. Hay actualmente 178 organilleros ofreciendo melodías a cambio de monedas en las calles de la ciudad; en 2005, llegaron a contabilizarse 70 operarios.

Luis Román Dichi, secretario general de la Unión de Organillos del Distrito Federal y de la República Mexicana, comentó que hasta el momento tienen 84 organillos, de los cuales más de 60% son guatemaltecos. Durante las últimas tres décadas del siglo pasado esta agrupación adquirió algunos organillos en Chile, pero dejaron de hacerlo porque los instrumentos llegaban a rebasar los 200 mil pesos debido al tipo de madera y el envío.

"También hubo algunos compañeros que en México los fabricaron, eran para uso personal y los hacían a semejanza del que trabajaban, a escondidas de los dueños, pero los altos costos no les permitieron producir más. Lo que sí hacemos es repararlos, hemos aprendido con el pasar de los años", explicó Román Dichi.

 

Un encuentro afortunado

Germán, de 14 años, abre la puerta muy despacio. Es de madrugada todavía cuando camina con pasos muy cortos, pero su corazón late de prisa. Siente pánico. No quiere despertar a sus padres. Carga en el bolsillo 100 quetzales, algo de ropa y huye a la estación de trenes.

El viento golpea su cara al abrir una de las ventanas del autobús que lo llevará de Guatemala a Tapachula, Chiapas, y, posteriormente, a la Ciudad de México, donde busca escuchar cómo es el sonido que emiten los organilleros que sólo ha visto en postales. No pasó mucho tiempo cuando tuvo de frente a uno en la Catedral Metropolitana.

"Me encanta la música y cuando tuve de frente al compañero, me enamoré del oficio y de la capital, y puse mi taller, el único en Guatemala", recuerda emocionado Germán Rodríguez, ahora de 50 años, durante una entrevista telefónica. Exporta hasta 10 organillos al año al DF. También fue frente a la Catedral Metropolitana donde conoció años después a Román Dichi, que tocaba su organillo como lo ha hecho durante los últimos 24 años. "Nos ofreció sus productos y en seguida le tomamos la palabra por los bajos costos", platicó el organillero mexicano.

Los compradores mexicanos piden sobre todo los organillos de ocho canciones estilo Armonipan, de flautas, que llegan a superar los 60 mil pesos.

Al menos 10 personas se ven involucradas en la producción de uno sólo que se prolonga durante seis meses. "La etapa donde hay que tener más paciencia es en la fabricación del cilindro, donde tenemos que colocar las canciones, nota por nota", señaló Rodríguez Sandoval.

Melodías como Bésame Mucho, Cielito Lindo, El Rey, El Reloj y La Adelita, entre las más solicitadas por los mexicanos.

 

Ganan hasta 200 pesos diarios

La Unión cuenta con 227 organilleros en todo el país que rentan los instrumentos a por lo menos 30 dueños, más de la mitad se concentra en el Valle de México. Cada año, un promedio de 20 personas tocan las puertas de esta asociación en busca de trabajo.

El grupo se distingue por su uniforme café, tomado de los que portaba el general Francisco Villa. En el país existía otra organización llamada Unión Libre, pero el líder falleció y se disolvió.

Las cuotas diarias por utilizar los organillos rondan entre los 100 y 200 pesos al día, mientras que el operario puede llegar a ganar hasta 200 pesos diarios en las calles de la ciudad.

"Evitamos que las mujeres entren a pedir dinero a cantinas y bares para evitar abusos. También juntamos nuestra morralla en nuestros domicilios, ya no en las calles; llegamos a registrar hasta 10 robos al año contra nosotros", explicó.

Uno de los casos más recientes fue el de Martín, de 34 años, quien toca su organillo en el Estado de México. Un par de sujetos le abrieron la cajuela del automóvil y sacaron el instrumento. Días después lo recuperó en Tepito, donde los delincuentes lo habían ido a vender.

 

Los Beatles llegan al organillo

En 1870 llegaron desde Alemania los primeros organillos a países como Argentina, Chile, Guatemala y México. En este último fue la casa Wagner y Levien, fundada por inmigrantes alemanes, quienes comenzaron el oficio rentando a particulares los pesados instrumentos.

Román Dichi toca el organillo más viejo de la ciudad de México, que tiene 137 años y fue traído por esta casa. Lo apodan Olimpia, pesa más de 40 kilos y lo cargan en un carrito con ruedas. Tiene 24 flautas y 27 violines, toca ocho melodías. Trabaja todos las tardes en los cruces de Loreto Fabela, delegación Gustavo A. Madero.

Otros lugares fuera del Centro Histórico capitalino, donde operan 120 organilleros, y se han popularizado en los últimos siete años son las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tlalpan y Coyoacán, también en Ecatepec y Nezahualcóyotl, del Estado de México.

Dichi Lara explicó que debido a esta expansión han tenido que cambiar su repertorio de canciones para atraer a más públicos. "Las hemos modernizado, ahora tocamos melodías de Vicente Fernández, Armando Manzanero, Juan Gabriel. Incluso, tenemos un organillo que toca la cumbia ´La del Moño Colorado´, ha gustado mucho", dijo.

En 2013 los capitalinos podremos escuchar un organillo con ocho canciones de los Beatles, la apuesta más moderna hasta ahora. Están a la espera de que envíen desde Guatemala el instrumento que será probado primero en Morelia y Guadalajara y, si gusta, en la capital. "Lo que no incluiremos en nuestro repertorio es reggaeton. Se imagina a un organillero tocando algo así. No. Jamás", concluyó.



comentarios
0