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Muere teatrero de marionetas Wilberth Herrera Pérez

El actor, libretista y exponente de la cultura yucateco falleció hoy a los 68 años
MÉRIDA | Jueves 27 de octubre de 2011 Notimex | El Universal17:04
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El actor, libretista y exponente de la cultura yucateco, Wilberth Herrera Pérez, falleció hoy a los 68 años, dejando un gran legado, difícil de imitar, en la cultura y escenarios locales, en los que por decenios se dio a conocer dando vida a títeres que expresaron la particular idiosincrasia de esta región.

Ganador de diversas medallas y reconocimientos por su talento, creatividad e imaginación única que le permitieron inmortalizarse mediante sus títeres y marionetas en su compañía "Titeradas", Herrera Pérez nació en el puerto de Progreso.

Desde ese apacible lugar decidió, como muchos de sus paisanos artistas, centrar sus actividades en Yucatán y ser profeta en su tierra, lo que privó a gran parte de los mexicanos de la oportunidad de conocer su talento exacerbado.

El alquimista de personalidades y carácteres que supo amalgamar y retratar el Mayab perpetuo en muñecos inertes a los que dio vida, fue, sin embargo, un hombre que siempre trató de mantener un perfil bajo, sin alharacas o aspavientos.

Su teatro denominado "Pedrito", instalado en una casa del Centro Histórico de Mérida, adyacente al parque de Santa Lucía, se encontraba a unos cuantos metros de la casa donde vivió el historiador y embajador de México ante la UNESCO, Silvio Zavala Vallado, y que es actual sede del complejo radiofónico más importante del sureste del país.

El pequeño, pero confortable teatro "Pedrito" fue durante años y años visitado ex profeso por miles de niños y adultos de toda la zona, del país y de diversas partes del mundo, que en su singular escenario terminaron de compenetrarse o conocieron la cultura yucateca a través de personajes como "Lela Oxkutzcaba".

"Lela Oxkutzcaba" era una indígena, o mestiza como aquí se les llama a las autóctonas yucatecas, malhumorada, de voz grave, mandona y que ataviada con su hipil (en otras partes se conoce como huipil) y moño, siempre le daba mala vida a su "enamorado" "Chereque", un gato que se desvivía por ella y que sólo recibía sus desprecios.

Con el clásico hablar de los yucatecos y su lenguaje, mezcla de castellano y maya (así se habla hasta estos días), "Oxkutzcaba" (del municipio sureño de Oxkutzcab) hacía las delicias de las mujeres que se proyectaban en ella y de los niños que a través suyo, conocían aspectos de la cultura y hasta de la vida política de Yucatán de una peculiar y muy divertida manera.

Pero "Lela" y "El Chereque" no eran los únicos títeres creados por la inquieta mente de Wilberth, quien también dio vida a "La tía Venus", "Idiotina", "Butaque", "Doña Mireya", "Totoyo", "Don Mech" y "El Tiburón Chato", entre otros simpáticos productos de su imaginación que arrancaron millones de carcajadas en su teatro o en la televisión yucateca.

Todos esos nombres son parte ahora del Yucatán contemporáneo, y son recurrentemente empleados como apodos para personas que encajan en el perfil de los personajes que los dieron a conocer.

De tal forma, no es raro ahora que a alguien se le identifique como el "Chereque", "Totoyo" o "Doña Mireya", más que por su propio nombre de pila.

Niños que luego se convirtieron en padres, no le quitaron a sus hijos la oportunidad de conocer a la "fauna" generada por este hombre que fue actor, pero alcanzó la inmortalidad haciendo libretos para "Titeradas".

Herrera Pérez ganó toda clase de premios y reconocimientos, entre ellos la Medalla Yucatán, y se preparaba para recibir en unas semanas más, en diciembre, el Premio Nacional de las Ciencias en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, de manos del Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Su deceso se produjo apenas un año después de otro Herrera, Don Héctor Leobardo "Cholo" Herrera Alvarez, fallecido el 4 de agosto de 2010, y que encarnó al yucateco por excelencia con su compañía de Teatro Regional que llevó por escenarios de todo México y Norteamérica por varios decenios.

 

rqm



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