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Perrito con Lulú Petite

Nuestra sexy colaboradora nos narra el inusual encuentro que tuvo con un cliente, quien la sorprendió en más de una ocasión con su piopos e incluso le llegó a elogiar que tuviera perrito

Lulú tiene perrito Un cliente sorprendió e incomodó a nuestra bella colaboradora con los inesperados piropos que le recetó tras tener su encuentro sexual. (Foto: Lulú Petite )

Ciudad de México | Martes 07 de septiembre de 2010 Lulú Petite | El Universal07:02

Querido Diario:

En este negocio, las mejores conversaciones siempre llegan después de la primera relación. En ese rato de calma entre el primer orgasmo y el segundo round, cuando el cliente se acurruca quietecito a un lado tuyo para cargar pila y asimilar la experiencia. Como que tiene un efecto desinhibidor; respiran tranquilos y casi nobles, con una sonrisa medio boba y la mirada perdida (como viendo para adentro). En ese estado, es muy normal que se les suelte la lengüita y se pongan conversadores.

Muchos te cuentan su vida, las broncas que tienen en sus casas, los problemas de oficina, las cosas buenas, las divertidas. Te cuentan de sus amores, de sus travesuras y de sus tranzas, casi todos hablan de su trabajo y sorprende la cantidad de señores que te platican de su esposa y de sus hijos, de sus gustos, de cómo se llevan, de qué tan seguido y qué tan rico lo hacen con ellas, de sus fantasías, de sus frustraciones. Simplemente parece que, cuando no traen puestos los calzones, ya no hay nada que ocultar y toda la sopita se va soltando solita. No sé, como que una además del brinco, les sirve de confidente.

Lo bueno es que todo secreto confiado a una profesional está siempre bien guardado. Es por todos bien sabido que médicos, abogados, confesores y putas tenemos el deber ético y la responsabilidad profesional de no soltar la sopa, de guardar absoluta discreción sobre lo que vemos, oímos y hacemos mientras estamos chambeando. Es parte del trato.

Una escucha de todo en estas conversaciones postcoitales, pero aunque no hay tema imposible, nada te prepara para responder cuando te salen con algo como lo que sigue:

-¡Ah qué rico nena!- Me dijo quedito. Acá entre nos, me zurra que me digan "nena", no sé, no es que me ofenda, pero después de hacerlo, me suena a frase de entre Johnny Bravo y Mauricio Garcés.

-¿Te gustó?- Le contesté sonriendo y acariciando su nuca con mis uñas.

-¿Qué si me gustó? ¡Me encantó chula!- ¿Ora "chula"? No manches, mejor se hubiera quedado en lo de "nena", eso de andar chuleando doncellas indecentes nomás así porque si, ya está más pasado de lanza. "Chula" suena, no sé, como a nombre de burrita testaruda o a galantería soltada desde un folklórico festejo del día de la Santa Cruz, pero ¿Qué le vamos a hacer?

-Ah pues qué bueno que te gustó , de eso se trataba- le dije dándole un beso en la espalda. Él se volteó y me devolvió el beso en los labios. La verdad es que no me molesta cómo me digan, no voy sabotearme el rato, nomás porque un cliente me diga nena, chula, chiquita o cómo sea, mientras no me suene a insulto, lo acepto gustosa como un piropo. Eso sí, hay que admitir que hay tantas formas creativas de hablarle con ternura a una mujer, que usar palabras tan gastadas es casi un desperdicio.

Nos estuvimos besando y toqueteando un buen rato bajo las sábanas, hasta que sentí que al galante caballero le empezaba a crecer de nuevo aquello que le descansaba entre las piernas. Se me acercó, me lo pegó al vientre, me dio otro beso, más cachondo y más largo que los anteriores y se me quedó mirando, con una sonrisa pícara, como si me fuera a confesar alguna travesura. Entonces se acercó a mi oído y, entonces sí, me dijo quedito algo que de plano me puso los pelos de punta:

-¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti?

-¿Qué?

-Que tienes "perrito"

No, no, no ¡Eso ya era demasiado! Que me digan "nena", va, no hay mala intención y basta con hacerte la que no oíste. Que me salga con que "chula", ya cala pero también puedes hacerte la sorda y no pasa nada... ¡Ah! pero que el muy degenerado se meta con mi mascota a la hora de hacerlo, eso sí no puedo entenderlo ni aceptarlo. La neta... ¿Qué fregados tiene que ver mi perrito con mi trabajo? Me quedé de a seis:

-¿O sea cómo?

-Cómo ¿Qué?

-¿Cómo de qué "tengo perrito"? ¿Qué tiene que ver mi perro con que te haya gustado cómo lo hago?

-No... chula....-(Y dale con lo de "chula")- no me refiero a tu perro... quise decir que tienes perrito allí...

-¿Allí dónde?

-Pues allí... en tu cosita...

-¿En mi vagina?- pregunté furiosa, no manches, pues ¿Qué le ladró mientras ponchábamos?, estaba a punto de perder la compostura, cuando me explicó.

-Sí, ahí mero, dicen que una mujer tiene perrito, cuando aprieta al coger

-¿Cuándo aprieta qué?

-Cuando con los músculos de la vagina comprimes el pene...

-¡Ah! Quieres decir que soy muy estrecha...

-Pues eso... ¿Qué a poco no has visto que a veces los perros cuando lo hacen se atoran? Lo que pasa es que la perrita les aprieta aquello, por eso de las chicas que aprietan, se dice que tienen perrito.

-¡Ah bueno!- solté aliviada- ya me habías asustado.

Me habían dicho antes que soy estrecha o que estoy apretadita, pero "que tengo perrito", eso sí saca de onda, pero ya sabiendo y quitando a mi cachorro de todo este desmadre, abracé al caballero, le di un besito y le dije pícara al oído:

-Ven pues, que mi perrito ya quiere otra vez sus croquetitas...

Siempre es bueno aprender algo, así que ya avisada, mi perrito y yo nos vamos de gira esta semana... A ver qué tal nos va.

Un beso,

Lulú Petite.

www.midiariosexy.blogspot.com



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