aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Ayuda joven triqui a analfabetas

No saber leer ni escribir perjudicó su infancia, después de aprender español logró terminar el bachillerato; ahora participa en el programa Analfabetismo Cero para apoyar a otros en su misma situación

Rosaelia Merino, joven oaxaqueña, apoya el programa Analfabetismo Cero . (Foto: Berenice Balboa )

Muestra el video

Supera analfabetismo en 20 meses.
Rosaelia Merino sufrió la exclusión educativa por hablar Triqui, fue alfabetizada y ahora participa en el programa Alfabetismo Cero como asistente pedagógico

Martes 24 de agosto de 2010 Berenice Balboa | El Universal11:05
Comenta la Nota

De familia de artesanos, Rosaelia Merino Martínez, originaria del estado de Oaxaca, es la mayor de siete hijos, de los cuales tres hablan triqui y los cuatro restantes no, debido a que nacieron en la ciudad de México.

El hablar una lengua le provocó obstáculos para poder ingresar a la escuela y estudiar. Ahora, después de aprender español y participar en el programa Analfabetismo Cero, es la asistente pedagógica del proyecto de la Secretaría de Educación del Distrito Federal. Su labor, reconoce, se convirtió en una necesidad para ayudar a los demás.

"Cuando yo nací mi mamá no hablaba español, siempre me hablaron en triqui y cuando nos venimos a vivir al DF me perjudicó para entrar a la escuela, de hecho no me dejaron estudiar kinder porque no sabía hablar español", platica para El Universal.

A un año ocho meses de haber ingresado al programa logró crecer dentro de la pirámide organizacional del proyecto, afirma que su experiencia la identificó con quienes están en su misma situación.

Rosaelia reconoce que lo importante del programa es apoyar a quienes como ella son hijos de padres analfabetos, porque no saber leer ni escribir genera conflictos no sólo para quienes hablan alguna lengua indígena, sino también para quienes tiene alguna discapacidad visual y auditiva.

"Mis papás no me podían explicar las tareas, en ocasiones se llegaban a desesperar al grado de gritarme porque no sabía hacer las cosas o hasta pegarme. Ahora los entiendo, sé que no lo hacían porque sean malos sino no sabían", comentó.

Merino Martínez, de 27 años, ahora tiene la responsabilidad es acudir a los Centro Comunitarios para evaluar las actividades de los facilitadores y verificar que el programa marche bien.

Se dedica por completo a su trabajo dentro del proyecto, aunque reconoce que le gustaría estudiar la licenciatura en Pedagogía para contribuir con la sociedad.

Asegura que lo mejor de su trabajo no es la remuneración que recibe sino el agradecimiento de las personas, una vez que logran aprender a leer y escribir.

Además, de que durante su estancia en el programa Analfabetismo Cero, convive con personas que hablan otras lenguas, como el purépecha, de quienes ha aprendido algunas palabras, y con alguna con discapacidad, de quien reconoce la seguridad que adquieren al estar en una red de convivencia.

"Lo importante es que continúe este programa porque hay muchas personas que lo necesitan, es muy difícil que alguien que habla una lengua indígena se integre a una escuela por la ignorancia, pues viven con el miedo", finalizó.

El programa de Analfabetismo Cero capacitó a 358 ciudadanos para que realicen la labor de enseñar a personas que no saben leer y escribir; la meta del gobierno del Distrito Federal es lograr la participación de dos mil 500 alfabetizadores voluntarios en el 2010.

 



Comenta la Nota.
PUBLICIDAD