aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Modificaciones a normas migratorias en España pegan a mexicanos

Aplican para los países cuyos ciudadanos no requieren visa de estancia ni para España ni para cualquier otro país de la comunidad Schengen hasta un periodo de no más de tres meses
Barcelona | Lunes 07 de julio de 2008 Yetlaneci Alcaraz | El Universal00:58

El 11 de mayo de 2007, el gobierno de España publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) un par de actualizaciones a las normas migratorias para los turistas extracomunitarios que pretenden ingresar a la comunidad Schengen por la frontera española.

Las modificaciones a tales normas aplican para los países cuyos ciudadanos no requieren visa de estancia ni para España ni para cualquier otro país de la comunidad Schengen hasta un periodo de no más de tres meses.

Tal es el caso de países como México, Brasil, Argentina, Chile, Venezuela, Paraguay, Costa Rica y Guatemala, en América Latina.

Las actualizaciones establecen un mínimo de 540 euros en efectivo para una estancia de nueve días más 60 euros por cada día extra que el turista pretenda permanecer en suelo español o europeo.

Así mismo, el requisito de carta invitación para que el turista pueda hospedarse en casa de amigos o familiares se modificó y dejó de ser un documento que pasaba únicamente por un notario para convertirse en un largo trámite administrativo que debe ser autorizado por el Cuerpo Nacional de Policía.

Tales reformas a la ley dieron sus frutos pronto.

Durante el 2007, según el Ministerio del Interior del gobierno español, 24 mil 355 personas fueron rechazadas en las fronteras españolas y retornadas a sus países de origen.

En el caso de América Latina, Brasil y México fueron dos de los países que más afectados: como por arte de magia los rechazos de entrada se cuadriplicaron y hasta quintuplicaron.

EL CASO

Patricia Camargo, brasileña y maestra en física de la Universidad de Sao Paulo, llegó a Madrid a bordo del vuelo 6820 de Iberia el 9 de febrero de este año.

Su destino final era Lisboa, Portugal, en donde participaría como ponente en una conferencia académica.

Delgada, de piel color trigueño, cabello y ojos oscuros, estatura media y ojos profundos, Patricia, de sólo 23 años, parecía formar parte un perfil "sospechoso" para la policía migratoria.

A diferencia del resto de los pasajeros, ella no pudo realizar la conexión de vuelo. Eran las 9.30 horas de la mañana cuando fue detenida en migración con el pretexto inicial de verificar la cantidad de dinero que traía consigo.

Hasta 29 horas después de su detención, que Patricia fue interrogada por primera vez por la policía: "En mi testimonio constaba mi profesión, el motivo de mi viaje, la cantidad de dinero que llevaba conmigo y pruebas materiales como mi credencial, la copia de un artículo científico publicado por mí y los números telefónicos de personas y lugares en Lisboa que podrían confirmar todo.

Pero no realizaron ninguna llamada telefónica para comprobarlo. Mi carta de expulsión estaba lista antes incluso de haber terminado la entrevista", recuerda.

Tras la entrevista, Patricia permaneció detenida 48 horas más, tiempo en el que fue privada no sólo de su libertad, sino de objetos de primera necesidad como su píldora anticonceptiva y cepillo de dientes "No teníamos comunicación con el exterior a excepción de un teléfono público, que para poder ser usado era preciso comprar una tarjeta", relata la brasileña.

"Éramos más de 100 en la sala de detenciones. El primer día no había lugar para que todos estuviéramos sentados y tuve que pasar una buena parte del tiempo sentada en el suelo, incluso a la hora de la comida. Durante la cena, como hacía frío y no quería comer en el suelo, fui a sentarme en el excusado", asegura.

Patricia fue devuelta a su país el martes 12 de febrero a las 11:35 horas en el vuelo 6821 de Iberia. Su caso fue sólo uno de los 3 mil 83 brasileños detenidos en fronteras españolas durante el año 2007.

DIFERENDOS DIPLOMÁTICOS

El repentino crecimiento del número de rechazados, obligó a países como México y Brasil a tomar cartas en el asunto. Ni las autoridades consulares tanto de España como de los países afectados conocían a ciencia cierta qué es lo que pasaba.

"Fue el año pasado cuando por primera vez escuché lo de la carta invitación. Y así se lo dije a un agente migratorio, quien tuvo la poca elegancia de mofarse: ‘¿usted es el cónsul de México y no sabe cuáles son los requisitos de entrada?' A lo que le respondí que ni a mí ni a mi país nos había informado el gobierno de España de una manera formal que ahora las reglas serían así.

Nunca lo hicieron y empezaron a aplicar el reglamento de manera unilateral y sin aviso previo", asegura el cónsul de México en Barcelona, Jaime García Amaral.

En entrevista, el cónsul mexicano cuenta cómo hubo momentos en que literalmente las autoridades consulares no se daban abasto con el número de mexicanos rechazados. De pasar de una cifra estable de tres casos al mes, hubo semanas en las que hasta 30 casos por semana se reportaban sólo en el consulado de Barcelona.

Las cifras por sí mismas lo dicen: mientras que en el 2006 sólo fueron rechazados 40 mexicanos, durante el 2007 la cifra creció a 255. Para el 2008 hasta el mes de marzo la cifra era de 40 casos.

A principios de 2008, cuando la crisis de rechazados alcanzó su punto máximo, el gobierno mexicano presentó una protesta diplomática.

El caso de un ciudadano mexicano que permaneció cinco días retenido en la sala de detenciones del Aeropuerto de El Prat fue la gota que derramó el vaso.

En esa ocasión, en enero de 2008, el embajador de España en México fue llamado por la cancillería mexicana a fin de que su gobierno diera una explicación ante una flagrante detención ilegal, toda vez que el derecho internacional señala que no se puede mantener a una persona detenida sin justificación alguna por más de 72 horas.

Tal como lo hizo Brasil, revela el cónsul García Amaral, en México también se llegó a evaluar la posibilidad de aplicar la reciprocidad. Aunque por el momento el gobierno mexicano decidió no hacerlo, asegura el diplomático, esa opción no se descarta si la situación sigue igual.

SALAS DE DETENCIONES EN LOS AEROPUERTOS

Se trata de una sala grande sin más muebles que una mesa con sillas, una televisión y sofás.
En toda la habitación no existe una sola ventana que dote de ventilación adecuada al espacio. De uno de los puntos de la sala se desprende un largo pasillo que conecta a cuatro habitaciones: los baños para hombres y mujeres y las habitaciones de "descanso".

Son unos cuartos con literas, pero que carecen de colchones y ropa de cama. Cual cárcel, la sala de detenciones permanece cerrada con llave y sólo es abierta tres veces al día, cuando se lleva la comida a los detenidos. Ahí, Lourdes permaneció 48 horas.

"Nos llevaban tres comidas al día con agua. Pero si en algún momento teníamos sed y queríamos más, había que darle dinero al guardia que se encontraba afuera y sí el estaba de humor y tenía ganas, nos llevaba otra botella de agua. Si no, había que esperar hasta la otra comida para poder beber líquidos", asegura.

LA CARTA INVITACIÓN

A las instalaciones de la oficina de la Policía Nacional ubicada en la calle de Guadalajara, en pleno centro de Barcelona, cada día acuden cientos de inmigrantes de todas partes del mundo para iniciar trámites de residencia y nacionalidad.

Pero desde finales del año pasado, otra oficina de este pequeño complejo policial se ha convertido en una de las más importantes y visitadas principalmente por ciudadanos de Latinoamérica: aquella en donde se tramita y expide la "carta-invitación".

Hasta antes de mayo del año pasado, la carta invitación era un trámite relativamente sencillo en el que bastaba que el interesado redactara el documento para después llevarlo a un notario que diera fe.

Ahora, se ha convertido en uno de los trámites más largos y elaborados, sólo menor al trámite de visa.

De entrada, el que vive en España tiene que demostrar, mediante un contrato de arrendamiento, que tiene una vivienda en donde recibir al visitante.

También debe presentar un certificado municipal en el que consta el número de personas que viven en su domicilio.

Además de eso, tiene que presentar tanto el pasaporte en vigor y la tarjeta de residencia. En caso de que el visitante no sea un familiar, la persona tiene que demostrar también que conoce al visitante ya sea presentando fotografías en las que ambas personas aparezcan juntas o bien, correspondencia privada.

Cuando es un familiar, tanto el que está en España como el que viene de fuera tienen que presentar certificados de nacimiento o de matrimonio que demuestren el parentesco.
Sumado a lo anterior, el visitante debe enviar a España fotocopia de su pasaporte y demostrar, mediante un certificado oficial, un domicilio permanente en la ciudad en la que viva. Tal documento, en países como México, no existe.

Una vez recopilados todos esos documentos, se inicia el trámite en España en la oficina de policía. Después de aproximadamente 40 días, la Policía Nacional notificará al solicitante si su trámite es o no aprobado.

En ese momento tendrá que pagar 125 euros por concepto de apertura de expediente y seis euros por cada una de las personas a las que se les tramite la carta-invitación.

Una vez que se recibe la carta invitación hay que considerar otros 15 días para enviarla por correo ya que el visitante tendrá que presentar el documento original al ingresar a España.
La otra opción para evitar el rechazo de España es realizar las reservaciones de hotel con antelación y haberlas pagado.

Ello implica, sin embargo, que cada uno de los días que el turista estará en Europa tendrá que ser planificado y calculado sin posibilidad de cambios.

Resultado de las protestas diplomáticas de los países afectados, el gobierno español accedió a mantener reuniones de alto nivel con Brasil y México. En ninguno de los dos casos se logró revertir las medidas establecidas por el gobierno español.

El siguiente paso del cuerpo consular, asegura el representante diplomático de México, se limita a tratar de evitar que sus ciudadanos lo pasen lo menos mal posible durante el periodo de detenciones.

"Como cuerpo consular queremos garantizar que como parte de la nueva Terminal que se construye, exista un espacio con mejores condiciones físicas para alojar a esta gente", concluye.

nga /fml

 

 



PUBLICIDAD