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FRACTAL: Ciencia y superstición (Primera parte)

*Andrés Eloy Martínez Rojas| El Universal
08:49Ciudad de México | Viernes 06 de junio de 2008
El triunfo de la ciencia sobre la superstición en nuestros días es parcial, ya que a pesar de su aceptación y comprobación diaria como el único método que nos revela el funcionamiento del mundo

Es en nuestra época, a principios del siglo XXI, cuando nuestro nivel de conocimientos no tiene paralelo en la historia humana; conocemos la mayoría de las leyes que gobiernan al universo desde que este surgió en el llamado Big Bang, y que desembocaría en la formación de nuestro universo tal y como luce hoy en día, lleno de estrellas y galaxias, así como también grandes revelaciones sobre nosotros mismos , y de todas las formas de vida en este planeta gobernadas por las leyes de la selección natural, aun mas, hemos aplicado en muchas áreas de nuestras vidas ese conocimiento hasta alcanzar grandes avances tecnológicos.

¿Cómo es que hemos logrado todo esto?, la respuesta esta encerrada en una palabra que hemos denominado ciencia, gracias a la cual abandonamos muchas supersticiones. De acuerdo al diccionario "La ciencia (del latín scientia, "conocimiento") es el conocimiento sistematizado elaborado mediante observaciones y razonamientos metódicamente organizados. La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores".

En contraposición la definición para superstición es la siguiente; "Superstición ( latín para superstitio, superstare: "permanecer sobre"); es una creencia por la que el individuo cree que pueden alterar el destino o la suerte propia o de una persona. Las supersticiones, no fundamentadas o asentadas de forma irracional en el hombre, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico.

El supersticioso cree que ciertas acciones (voluntarias o no) tales como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales, pueden influir de forma trascendental en su vida". Resumiendo, la ciencia se organiza alrededor de hechos verificables por varios observadores que aceptan los resultados sin anteponer sus creencias, mientras que la superstición invoca a la irracionalidad para explicar el mundo.

Afortunadamente tenemos muchos ejemplos en nuestra historia para ayudarnos a entender mejor como funcionan estas dos formas de explicar el mundo.

Historias divinas

Hasta antes de la revolución científica que llegaría con el renacimiento, los seres humanos pensaron que la Tierra ocupaba un lugar privilegiado en el universo, debido a que un Dios o dioses habían tenido una especial predilección por nosotros, organizando el mundo de tal forma, que hasta la caída de las hojas de un árbol, el movimiento de las nubes en el cielo, las lluvias etc., no se producían sin la intervención de un ser divino.

Castas de sacerdotes elaboraron complicados ritos y explicaciones para describir el principio y fin del mundo. Un grupo de pastores nómadas en el medio oriente conocidos como Israelitas describía así hace tres mil 500 años el origen del mundo "En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía. Había tinieblas sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Entonces dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz. Dios vio que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y fue la mañana del primer día.

Entonces dijo Dios: Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas." E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están debajo de la bóveda, de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así. Dios llamó a la bóveda Cielos. Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día.

Entonces dijo Dios: Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un solo lugar, de modo que aparezca la parte seca. Y fue así. Llamó Dios a la parte seca Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que esto era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba, plantas que den semilla y árboles frutales que den fruto, según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. La tierra produjo hierba, plantas que dan semilla según su especie, árboles frutales cuya semilla está en su fruto, según su especie. Y vio Dios que esto era bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del tercer día."

Por su parte el pueblo Maya Quiche pensaba que el mundo se había creado así: "Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban".

Ciencia

Ambas historias reflejan las supersticiones existentes en la época y culturas en las que fueron escritas. Entonces conceptos tales como evolución, selección natural o formación estelar no existían, los hombres que escribieron estas historias plasmaron en bellas descripciones situaciones que creyeron posibles basados en sus propios prejuicios, y sin embargo cuando los primeros hombres de ciencia fueron arrancando sus secretos a la naturaleza, una belleza hasta entonces oculta y misterios aun mayores comenzaron ha ser evidentes en un mundo lleno de partículas invisibles llamadas átomos, las que a su ves se componían de otras mas pequeñas llamadas , protones, neutrones y electrones y aun de otras mas diminutas llamadas quarks.

En el cielo, las estrellas se multiplicaron con la observación telescópica hasta llegar a ser inconmensurables. En cuanto a la vida, que incluía al mismo hombre demostró estar compuesta de otros organismos más pequeños llamados células que se unieron a lo largo de miles de millones de años, para formar seres cada vez más complejos, que aparecían y se extinguían a lo largo de grandes periodos de tiempo.

En cuanto a las leyes que gobiernan al universo, la ciencia revelo que este no se desintegra gracias a la interacción de 4 fuerzas fundamentales, a saber; la gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. La belleza y simplicidad para describir el mundo por parte de la ciencia ha llevado incluso a mentes tan lógicas y matemáticas como la de Albert Einstein a expresarse así de ella: "La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera toda verdadera ciencia.

El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión."

Sin embargo, el triunfo de la ciencia sobre la superstición en nuestros días es parcial, ya que a pesar de su aceptación y comprobación diaria como el único método que nos revela el funcionamiento del mundo, aun existen muchas personas que viven atrapadas en la superstición, promovida a su ves por la seudociencia, situación que podría hacernos retroceder nuevamente a la era de la superstición, peligro que debería ser combatido por todo ser humano conciente de ello.

*El autor es astrónomo aficionado y divulgador científico. En el 2006 la Unión Astronómica Internacional nombro un cráter en Marte, a partir de una propuesta realizada por él. Ha escrito en revistas como Scientific American.

andsul2005@gmail.com

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