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Recuerdan británicos a Lady Di

EFE| El Universal
09:03Londres, Inglaterra | Sábado 25 de agosto de 2007
A una semana del décimo aniversario de su muerte, la tragedia de la mujer que hizo tambalear los sólidos cimientos de la Monarquía británica, regresa a la mente de su país

Cuando queda una semana para que se cumpla el décimo aniversario de la muerte de Diana, los británicos recuerdan a su princesa predilecta, la mujer que hizo tambalear los sólidos cimientos de la Monarquía británica.

En la madrugada 31 de agosto de 1997, un túnel situado junto al parisino puente de Alma se convertía en el marco macabro de una tragedia que sumiría al Reino Unido en un lamento colectivo e incontrolado.

El Mercedes en el que viajaba a toda velocidad Lady Di, la ex esposa de Carlos de Inglaterra, junto al último de sus amantes, Dodi Al-Fayed, colisionaba contra una columna en un accidente mortal al huir del asedio de los "paparazzis".

En la colisión, de la que sólo se salvó el guardaespaldas, perdieron la vida, además de la princesa, el chófer francés Henri Paul, y el hijo de Mohaymed Al Fayed.

El accidente no sólo dejó huérfanos a los príncipes Guillermo y Enrique y dolidos a los millones de británicos que se quedaron sin su princesa e inundaron la entrada del palacio de Kensington con toneladas flores, peluches y postales con mensajes de cariño para Diana y frases envenenadas hacia la familia real.

Si el británico medio, comedido en sus emociones por naturaleza, derramó lágrimas tras lo sucedido, esas abiertas muestras de congoja contrastaron poderosamente con la actitud impasible de la familia real, que ni siquiera se tomó la molestia de suspender sus vacaciones estivales en el palacio de Balmoral, en Escocia.

Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, se encerraron en un mutismo frío e indiferente y se negaron a hacer ondear la bandera a media asta.

Pero desde las portadas de los diarios británicos se exigía a la Monarquía que mostrara respeto hacia Diana. Pero no sólo eso. Los sondeos de opinión reflejaban la decepción ciudadana hacia Isabel II, con porcentajes alarmantes de británicos que pedían la abolición de esa institución.

Fue un año nefasto para la realeza. La soberana, tras varios escándalos familiares, con el divorcio de tres de sus hijos (los príncipes Carlos, Andrés y Ana) se encontró de la noche a la mañana en la cuerda floja, al afrontar uno de los momentos más delicados desde la abdicación, en 1936, del rey Eduardo VIII.

En esta crisis sin precedentes fue crucial el papel que adoptó el primer ministro: un recién llegado Tony Blair, dispuesto a modernizar el país y, a la vez, a evitar el descrédito de la institución monárquica.

El jefe del Ejecutivo no dudó en terminar sus vacaciones para regresar "ipso facto" a Londres, donde dio uno de los discursos más recordados en honor de Diana, en el que le rindió tributo y la bautizó como "princesa del pueblo" , nombre que aún perdura.

Aunque con reticencias, Isabel II supo enmendar a tiempo una situación que empeoraba por momentos. Así, con un visible cambio de actitud, la Soberana realizó una intervención en directo para todos los canales de televisión en la que admitió que había "lecciones que aprender" de la malograda lady Di.

Hoy, diez años después de la muerte de lady Di, se aprecian diferencias visibles en la imagen pública de la familia real: Camila, la rival y luego sucesora de Diana junto al heredero del trono, tan odiada por los británicos en vida de la princesa, ha sido en parte aceptada por los ciudadanos y no se descarta la posibilidad de que un día llegue a ser reina consorte.

Aun muerta, Diana no tiene precio como producto de mercadotecnia.

Hoy en día, los "souvenirs" con su imagen siguen siendo los que mejor se venden y las revistas del corazón continúan la saga al seguir los amores y desamores de sus hijos, Guillermo y Enrique, que contribuyen a darle un tono más fresco a la institución.

Los conciertos de rock organizado para celebrar, en el 2002, el cumpleaños de Isabel II en el Palacio de Buckingham y el organizado este año en honor a Diana, que batió récords de audiencia en las televisiones, fueron dos pruebas más de la modernización y humanización a la que Diana obligó a la familia real.

Sin embargo, pese a que dos investigaciones oficiales han concluido que su muerte fue un trágico accidente, algún diario continúa especulando incansable con la posibilidad de que se tratara de un asesinato. Quizá otro truco mediático para mantener viva la memoria de lady Di.

sgf



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