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POLITÉCNICO VIOLENCIA Y PORRISMO Células al servicio del régimen

Pascual Salanueva Camargo/(Segunda y última parte)| El Universal
Viernes 20 de octubre de 2000
POLITCNICO VIOLENCIA Y PORRISMO Clulas al servicio del rgimen

. (Foto: ARCHIVO/El Universal )


A decir de alumnos y maestros, el origen del porrismo en el IPN se remonta a 1956, cuando grupos de estudiantes irregulares se comenzaron a aglutinar en torno de las porras de los equipos de futbol americano. Sin embargo, no es sino hasta después del movimiento estudiantil de 1968 que estos porros que conformaban la Federación Nacional Estudiantil de Escuelas Técnicas y Profesionales No Universitarias (Fenetpnu) se alían a grupos de poder institucional.

Extinguidos a balazos los gritos de rebeldía de los estudiantes que participaron en el movimiento de protesta de 1968, el gobierno de Gustavo Díaz decidió a toda costa impedir cualquier nuevo brote de inconformidad. De esa manera el IPN y la UNAM fueron considerados como un problema de seguridad nacional.

En 1970, los porros comenzaron a ser cooptados por la Dirección Federal de Seguridad, a través de la temible Brigada Blanca.

De manera subrepticia los jefes de los porros, fueron apartados de sus bases, para ser capacitados en tareas de espionaje y delación. A cambio de su dedicación se les prometió excelentes salarios y prebendas. Y, sobre todo, la garantía de impunidad.

Para hacer más fácil la tarea de los porros y con el fin de que éstos se hicieran del mayor número de adeptos, con dinero del gobierno, se organizaron en el IPN los primeros conciertos de rock y en los que invariablemente salían a relucir el alcohol y la mariguana, como inicio de un bien orquestado plan de mediatización.



Los porros se organizan

La Fenetpnu devino en la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET). Con el paso del tiempo y de manera paulatina aparecieron la Federación de Estudiantes Politécnicos (FEP) y la Organización Democrática de Estudiantes (ODET).

Para conseguir sus fines, los porros , se valieron del chantaje y la movilización y tomaron como rehén al IPN. Ya no habría reposo para los estudiantes. Aprendida la lección por parte de los directores, contrataron a sus propios porros y de esa manera imponer sus propias directrices o, simplemente, para hacer a un lado a sus enemigos.

Ante el acoso que sufrían algunas escuelas por parte de los porros, otros directores se vieron en la disyuntiva de pactar con ellos, comprometiéndose a entregarles mensualmente cierta cantidad de dinero.

Hasta la fecha, los directores de las escuelas del IPN no se atreven a denunciar lo que ocurre dentro y fuera de los planteles, pues de hacerlo, podrían perder el cargo y sufrir graves represalias.

Desde hace tres décadas, el porrismo continúa manteniendo una estructura jerárquica de sus mandos y de la que deriva una división social del trabajo, así como una especialización. A tal grado se ha fortalecido que sostiene nexos verticales con las instancias del poder real, estatal, local o de partido.

Al cobijo de las sombras, combinan una especie de trabajo legal con el ilegal. En la clandestinidad practican el espionaje y el trabajo de inteligencia, para lo cual crearon toda una infraestructura compuesta de oficinas, aparatos de transmisión y vehículos. Unido a ello, continúan ejerciendo la violencia física, el chantaje y las amenazas.

Aun así, la base porril es leal con sus dirigentes y, paradójicamente, los porros muestran una gran disciplina cuando se convierten en transgresores de la ley.

De todas las organizaciones de porros que mantienen en permanente asedio al IPN, la más fuerte de todas es la FEP. Ello se debe a que sus integrantes se desenvuelven y actúan como una verdadera familia siciliana. A tal grado ha servido la FEP al gobierno y al PRI que muchos de sus ex dirigentes han ocupado importantes cargos en el sector público.

También los ha consentido el IPN, dotándolos de oficinas. En el caso de la FEP, su centro de operaciones está en la vocacional 5 de la Ciudadela. Además, opera en la Escuela Superior de Comercio y Administración de Santo Tomás, la Escuela Superior de Medicina, UPIICSA, ESIME Zacatenco y los Cecyt.

La forma en que actúan es la siguiente: enarbolan banderas académicas o sociales y tras demostrar su fuerza en las calles, secuestrando camiones y vaciando vinaterías y tiendas, se reúnen con las autoridades, a las que presionan para lograr canonjías y dinero.

Otras actividades a las que se dedican son brindar protección y alquilar los espacios a los vendedores ambulantes de los alrededores del IPN; venta de droga y asalto a transeúntes. A la cadena de crímenes de la FEP deben añadirse dos eslabones más, como son el robo a pagadores y el tráfico de armas.

Con base en las investigaciones realizadas por EL UNIVERSAL se pudo determinar que todavía hace seis años, dos instituciones que con mayor frecuencia subsidiaban a los porros de la FEP, eran la Comisión Nacional del Deporte (Conade) y el Departamento del Distrito Federal (DDF). Otras instituciones con las que mantiene nexos son la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Seguridad Pública.

En cambio, la ODET tiene presencia en la Escuela Superior de Medicina, Cetys, colegios de bachilleres y algunas secundarias. Durante la investigación trascendió que se sospecha de la ODET del fallido asesinato en contra del jefe de seguridad del IPN, en el exterior del Cecyt 12.

Tocante a la FNET, que es también una organización de militancia priísta, sus nexos más fuertes son con la Secretaría de Gobernación, Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública. Cuenta con porros en los Cecyts 1, 3, 6, 10 y 12 al igual que la ODET, así como en la Escuela Superior de Turismo y las escuelas de Medicina y Homeopatía.

La FEP también se hace pasar como ?Sociedad de Alumnos?, ?Grupo Café?, ?FEP-Héctor Briseño?, ?Grupo Estudiantil Zacatenco?. Por su parte la ODET se transforma en ?Mariposas de la Muerte? y ?Ché Guevara?. La FNET aparece en el Cecyt 12 como ?Grupo 5 de Mayo?.

De las tres, la FEP es la organización con mayor capacidad de movimiento, ya que en tan sólo un par de horas es capaz de movilizar de dos a cuatro mil estudiantes irregulares que adeudan más de tres materias. Se sabe que los líderes de la FEP usan armas de fuego y son adictos a la mariguana y cocaína, mientras que la mayoría de los porros emplean petardos y armas blancas.

Lo más similar a la FEP es la FNET. Esta última en cuestión de horas es capaz de llenar autobuses con cientos de estudiantes, aunque casi nunca llega siquiera al millar. Sus dirigentes también son adictos a algún tipo de drogas y emplean tanto armas de fuego como blancas.

Inferior en número e importancia, la ODET no tiene el poder de convocatoria como sus dos hermanas mayores. Sin embargo, presume ser la organización más agresiva contra los manifestantes que asisten a los actos políticos en contra del gobierno federal y el PRI.



?El Johnny?, porro mayor

Desde 1968 la fama de Alfonso Torres Saavedra, ?El Johnny?, se extendió por los confines de la UNAM y el IPN, incluso, desbordó el ámbito universitario. Y no era para menos. El fue quien encabezó a los porros y estudiantes de la Vocacional 5 en contra de alumnos de la preparatoria particular Isaac Ochoterena, cuya gresca fue el detonador del movimiento estudiantil.

?El Johnny? es el más longevo de todos los porros del Politécnico. Tiene alrededor de 60 años . Para premiar sus logros al frente de la FEP, de la que es presidente vitalicio, lo convirtieron en director de la Secundaria Técnica número 100. Sin embargo, continúa designando a los ?representantes? de la federación en las escuelas en donde ésta tiene presencia.

A partir del inicio de este sexenio comenzó a cobrar en la nómina del Cecyt 13 ?Ricardo Flores Magón?. Entre sus amigos y hasta con aquellos que no lo son, hace alarde de su supuesto compadrazgo con el director general del IPN, Diódoro Guerra Rodríguez, y el director de Cómputo y Comunicaciones, Luis Alcaraz Ugalde.



Porros vs. estudiantes

De los entrevistados, no todos quisieron dar sus nombres. El temor a los porros fue el argumento más fuerte que esgrimieron. Y en el caso de algunos maestros, hablaron de la posibilidad real de perder su empleo si se daba a conocer su identidad.

Alguien que experimentó el acoso del porrismo fue el ingeniero Carlos Medel Soriano, al grado que por culpa de ellos, perdió un año de estudios. De ahí su afirmación de que ?históricamente no hay generación de estudiantes que no haya sido perjudicada, en un momento determinado por los porros?.

?Cuando ingresé allá por 1980 a la vocacional 10, ya había porros y hasta la fecha sigue habiendo porros. Yo conocía a los porros que había en mi vocacional. Los más importantes eran ?El Chivo?, ?El Colorado? y ?El Chapulín?. En mi época de estudiante eran viejísimos. Tenían en promedio 40 años de edad. Supongo que ahorita los porros que están en la voca 10 son iguales. Son gente que ya son fósiles.?

Contó que en los primeros días de asistir a la vocacional, se dio cuenta que algunos alumnos llegaban tomados y le faltaban el respeto al maestro. Pero lo más extraño de todo es que éste no hacía nada por meterlos al orden.

Para ganarse la confianza de los adolescentes, los porros se acercaban a los estudiantes y le preguntaban si se les antojaba alguna cosa. ?Querían ganarse al estudiantado con algunas prebendas. Comidas gratis. Refrescos gratis?.

?Su caldo de cultivo es cuando la gente empieza a reprobar. En el primer semestre casi nadie tiene problemas. Pero cuando comienzan a reprobar son invitados por los porros para que se sumen a ellos. Les garantizan que si lo hacen, pasarán el año. Y lo logran. Yo creo que sobornando al maestro o amenazándolo. Yo conocí a maestros a los que llegaron a golpear dentro del salón. De que tenían inmunidad los porros, era completamente cierto. Podían entrar y salir de la escuela sin que ninguna autoridad los detuviera. También yo recibí amenazas.?

¿Cuál fue el motivo de esas amenazas?

El tratar de defender a mis maestros y compañeros. Me acuerdo que les reclamaba: ¿Oye, por qué lo golpeas? ¿Qué te hizo? ¡No te importa! ¡No te metas! me respondían en tono amenazador.

?Para mí ver un porro es como ver a un delincuente. Un porro es sinónimo de delincuente. Es un delincuente dentro de una escuela. Yo llegué a ver a varios estudiantes que preferían darles 50 pesos a los porros para que no los tocara; otros les daban alguna prenda y otros más les prometían ayudarlos a pasar alguna de las materias que debían.

?Claro que hay un descontento por parte del estudiantado, con respecto al nivel académico y educativo. Cuando uno se manifiesta en el consejo estudiantil o ante las autoridades, el director o algún consejero, aparecen inmediatamente los porros y ante los cuales, los estudiantes comienzan a esfumarse, para no caer en una confrontación.?



Porrismo y charrismo

?Yo creo que en el IPN hablar del porrismo es como hablar del charrismo sindical. Hay una cierta similitud. El porrismo, supuestamente, es independiente o es autónomo, como también se dice que es el sindicato, pero en la práctica quienes manejan a ambos son las autoridades. Esa es la triste realidad?, dijo el maestro del IPN Silvio Lira.

Sobre sus experiencias como estudiante del IPN, recordó que una vez atraparon a un porro. Al revisarle sus ropas encontraron en su camisa una credencial que lo acreditaba como de la intelingencia militar, lo cual quiere decir que hasta la Secretaría de la Defensa Nacional está metida en actividades del porrismo.

Coincidió en que los porros eligen para que se integren a sus agrupaciones a estudiantes desubicados. Una vez que pasan la prueba, los hacen creer que a su lado gozarán de todos los privilegios y de una completa impunidad. Sin embargo, les advierten que ya no podrán salirse. Y si por algún motivo abren la boca, lo pican o lo matan.

Otro maestro del IPN, quien pidió el anonimato, refirió que dependiendo de su actitud crítica, reciben amenazas veladas o abiertas. ?Pero nosotros ya estamos acostumbrados a esas cosas. No nos amilanamos. Cuando se les muestra miedo a los porros, es peor, lo agarran a uno de su puerquito?.

¿Casi siempre ha habido complicidad entre las autoridades y los porros?

Al cien por ciento.

Por otra parte, a pesar de la pérdida de fuerza del PRI, contrariamente a lo que pudiera pensarse, el porrismo no es un fenómeno a punto de extinguirse. El pasado cinco de octubre, desde un automóvil en marcha fue lanzado un petardo en contra de la estudiante de la vocacional 12, Janet Celis Rocha. La explosión provocó que falleciera cuatro días después y cuya muerte como tantas muchas, seguramente, quedará impune.



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