aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




FRONTERA ESCENARIO EN ROJO
La disputa por el narcopoder

Ignacio Ramírez/(Primera de cinco partes) | El Universal
Lunes 10 de abril de 2000
<font size=1 color=red>FRONTERA</font> <font size=1>ESCENARIO EN ROJO</font><br>La disputa por el narcopoder

. (Foto: Eko )

Destrucción del tejido social y violencia al más puro estilo siciliano son resultado del reposicionamiento de los capos en ?el triángulo de la muerte?: Reynosa, Valle Hermoso y Matamoros

MATAMOROS, Tamps.? Con la caída de Juan García Abrego y el desmembramiento del cártel del Golfo quedaron carcomidas las estructuras sociales mientras que hay un reposicionamiento de los traficantes de drogas ??mañosos?, se les llama aquí? en lo que ya se denomina ?el triángulo de la muerte?: Reynosa, Valle Hermoso y Matamoros. ?Todo el tejido social está dañado...?, sintetiza el obispo Francisco Javier Chavolla Ramos.

Consecuencia de ello son las desapariciones forzadas, atentados, venganzas y ajustes de cuentas al más puro estilo siciliano, con el aumento cada día del ?contrabando hormiga? de estupefacientes y narcóticos ?sean ?piedras? de ?crack? o ?grapas? de heroína negra de la denominada ?back tar??, que pasa por aquí hasta en bolillos.

Al reconocer que la seguridad pública es el principal reclamo en Tamaulipas, situación agravada últimamente por una serie de crímenes en la zona fronteriza, la secretaria general de Gobierno, Laura Garza Galindo, reiteró en estos días la petición al gobierno federal de mayores apoyos con agentes, armamento y equipo para combatir la delincuencia organizada. ?No podemos tapar el sol con un dedo?, dijo.



La leyenda negra

Todo comenzó con la leyenda negra de Juan Nepomuceno Guerra, más conocido como Juan N. Guerra, o simplemente don Juan, el viejo ?padrino? de Matamoros, quien vivió su época de oro en los tiempos de la Ley Seca en Estados Unidos, introduciendo clandestinamente alcohol a ese país y dedicándose posteriormente al robo de automóviles, tráfico de indocumentados, compra-venta de armas, casas de juego, trata de blancas y venta de protección.

Oriundo del rancho El Tahuachal, donde ?las mujeres se quedan jorras ?así les dicen a las cabras que no pueden tener crías? para no parir cabrones?, don Juan es dueño del restaurante ?Piedras Negras?, ubicado a media cuadra del palacio municipal, en pleno centro de Matamoros.

Ahí fue donde se enroló su sobrino Juan García Abrego, al lado de contrabandistas y pistoleros, siendo su centro de operaciones. En 1987, los dos ?coyotes? rompieron sus relaciones a raíz de una balacera ocurrida en el restaurante y en la que murió el agente judicial federal Tomás Morlet y en la que también falleció Saúl Hernández, de la banda de García Abrego, al que se adjudicó legalmente la muerte del agente. Juan pasó a ser entonces ?El Señor?, ?El Director? o ?La Muñeca?, como le llamaron luego de haberse convertido en el principal abastecedor de cocaína a Estados Unidos ?casi mil toneladas en 15 años?, logrando amasar una fortuna calculada en 10 mil millones de dólares.

Con su detención y deportación, a principios de 1996, los matamorenses creyeron dejar atrás la leyenda negra, pero no sucedió así. Las pugnas intestinas por el poder y el control del tráfico de drogas trajeron nuevamente, aunque con menos intensidad, el narcoterror y la consecuente inseguridad de la población.



Narcos-policías o policías-narcos

Las ?vendetas? se sucedieron desde el momento mismo en que Juan García Abrego cayó en desgracia. Los siguientes casos son tan sólo un ejemplo de la connivencia entre policías y narcotraficantes: El 27 de marzo de 1996 ?desaparecieron? Rafael Olvera López ?El Rafles?, así como Mario Alberto Alanís y Mario Alberto García, más conocidos como ?Los Marios?; el hermano de este último, José Ernesto García, señaló como culpable a Eleazar Hernández Peña, ?El Mongol?, quien para liberarlos exigió 50 mil dólares de rescate, que no fueron pagados.

Hernández Peña era entonces un destacado agente del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD). A fines de 1970 ingresó a la Procuraduría General de la República (PGR).

?El Mongol? andaba detrás de algunos miembros del cártel del Golfo, que se disputaban el poder, encabezados por Miguel Lizardi García, ?El Gordo?, y que operaban bajo las órdenes de Sergio ?El Checo? Gómez, asesinado el 27 de mayo de 1996, junto con Francisco Pecina Montañez, en un paraje del municipio de Valle Hermoso, ambos ejecutados con el tiro de gracia. A casi tres años de estos acontecimientos, Hernández Peña fue interceptado ?el 28 de diciembre de 1998? en compañía de su sobrino Joel Raúl Rodríguez Hernández, agente efectivo de la Policía Judicial Federal, frente al edificio de Teléfonos de México, en el Fraccionamiento Victoria, mediante un peliculesco operativo: una docena de hombres armados hasta los dientes descendieron de siete vehículos y lo rodearon... ?Hasta aquí llegaste... ?le dijeron. Y se los llevaron.

El 8 de enero de 1999, en las oficinas del sheriff Armando Rosenbaud, del condado de Cameron, de la vecina ciudad de Brownsville,Texas, se recibió un reporte confidencial del oficial de radiopatrullas Juan Antonio González, que iniciaba con estas palabras: ?En el lado americano, en una parcela de naranjas, por el ejido La Canasta, hay 2-40 confirmados...?.

?El Mongol? y su sobrino habían aparecido... ejecutados, con tiros en la nuca, señal inequívoca de la mafia cuando se trata de ?devolver el agravio?.

Para el anecdotario: Cuando Hernández Peña decidió ingresar a la policía, después de haber cursado la carrera de ingeniería química industrial en el Instituto Tecnológico de Matamoros, fue apadrinado por el comandante José María Larrazolo Rubio.

El 3 de abril de 1998, al calor de las copas, en el interior del restaurante-bar Blanca White´s, fue actor principal de la balacera en la que murió su hermano Rodolfo Larrazolo Rubio, ?El Pollo?, y herido Alfonso Pérez Vázquez, ?El Yuca?. El homicida material confeso, Antonio Guerrero Luna, alegó que disparó en defensa propia; era chofer y ayudante de Pérez Vázquez.

Según la Procuraduría de Justicia del Estado (PJE), el móvil del caso fue el robo y el secuestro de automóviles estadounidenses que los Larrazolo Rubio, principalmente José María ?entonces comandante de la PJF en Ciudad Victoria?, decomisó a la gavilla de Pérez Vázquez, que protegía desde la Jefatura de Prensa y Relaciones Públicas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).



El que a hierro mata a hierro muere

?¡Ahí vienen los Treviño...!?, gritaba la gente.

Por las calles de Valle Hermoso era común verlos conducir como relámpagos sus lujosas camionetas último modelo, más aún cuando había poca vigilancia y los comandantes de la PJE, Martín Cuevas Medrano y Carlos Landín, estaban ya bajo sus órdenes.

Sin embargo, de nada les valió su fama, ni sus armas, ni su dinero, a los hermanos Roberto y Javier Treviño Jiménez, ex ?madrinas? de la PJF, que se habían enriquecido de la noche a la mañana, adquiriendo toda clase de propiedades para negocios de diversa índole. El 22 de agosto de 1998, un comando armado de 20 gatilleros los ultimaron en acciones distintas, con ráfagas de ?cuernos de chivo? y el tiro de gracia en las nucas, cumpliendo así la vieja sentencia de que ?el que a hierro mata a hierro muere?.

?Desde luego que este tipo de asesinatos son atribuibles al narcotráfico, pero nadie quiere decir nada?, comentó el agente del ministerio público Jaime Suárez Vázquez.

Cuando todo parecía bajo control, con Salvador Gómez Herrera, sucesor formal de Juan García Abrego en el cártel del Golfo, el 28 de junio de 1999 desapareció. Cuatro días después, una llamada anónima puso sobre alerta a la policía: en el kilómetro 20, rumbo a Las Higuerillas, a la altura del ?Puente Arroyo del Tigre?, estaba el cadáver putrefacto de ?El Chava Gómez?. Su esposa Alma Rosa López lo identificó por un tatuaje en el brazo derecho: un ángel peleando con un demonio --donde la horquilla diabólica se cruza con la espada angelina?, símbolo de las fuerzas del bien y del mal en eterna lucha, fiel reflejo de su vida tormentosa.

Ese mismo 2 de julio fueron ajusticiados también los hermanos Roberto y Héctor Rolando Gómez Garza, ?El Rolandillo?, al ser emboscados por dos sicarios en pleno centro de Nuevo Laredo. Y el caso más reciente: Amigo de ?El Rolandillo?, Julio César Zamarripa González, ?El Ruso?, ex ?madrina? de la PGR y discípulo del capo Óscar Malherbe de León ?preso en el penal de alta seguridad de Almoloya?, se había convertido en el amo y señor de la Playa Bagdad, desde donde trasladaba grandes cargamentos de mariguana y cocaína a Estados Unidos.

En la medianoche del 5 de marzo último veía la televisión con su esposa Micaela, en su domicilio de la colonia Santa Elena. Casi de madrugada, se despidió de su marido, dirigiéndose a su alcoba. Cuando despertó, ya no lo vio más; lo habían sacado en vilo de su casa y llevado con rumbo... desconocido.



comentarios
0