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La batalla por Luis Fernando

TEXTO CRISTINA PÉ[email protected]| El Universal
Sábado 29 de enero de 2011
La batalla por Luis Fernando

ENTEREZA. El matrimonio Garfias González ha cuidado a Luis Fernando durante casi una década, desde el día en que fue abandonado por su padre biológico. Durante todo ese tiempo, Beatriz y Sergio han luchado por darle sus apellidos a este pequeño que padece síndrome de West . (Foto: )

“Usted disculpe”, dice el DIF-DF a familia que lleva ocho años en lucha legal

 

 

“Usted disculpe”. Fueron sólo dos palabras las que la autoridad empleó para justificar que Beatriz y Sergio no sean, después de ocho años de lucha, los padres adoptivos de Luis Fernando.

Ha transcurrido casi una década y el matrimonio Garfias González no ha logrado obtener la paternidad de Luis Fernando, a quien han asistido, protegido, educado y amado de manera especial debido a que padece síndrome de West. “Para nosotros es nuestro hijo, con o sin discapacidad, pero para los demás, para las autoridades, no lo es”, lamenta la pareja.

 

Luis Fernando está bajo la tutela de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), dependencia que no se ha hecho cargo del menor desde que fue “abandonado” por su padre Demetrio Martínez García.

 

Hasta ahora, lo único que Luis Fernando recibe de la asistencia social es el servicio médico en el Hospital Infantil Federico Gómez, que no incluye los medicamentos. El matrimonio gasta aproximadamente mil 800 pesos mensuales en medicinas, además de pañales para adulto, pues Luis Fernando no controla esfínteres, y en las colegiaturas de la escuela.

 

Beatriz y Sergio guardan en la memoria la madrugada en que Demetrio se presentó en su domicilio a rogarles que cuidaran a su hijo por una noche. Les explicó, en su escaso español, que viajaría a su pueblo a buscar a su mujer para que le ayudara con el cuidado del recién nacido. Demetrio los convenció cuando les dijo que no tenía dinero ni para la leche de su hijo.

 

La pareja permitió que padre e hijo entraran, pues el recién nacido tenía fiebre, estaba desabrigado y Beatriz, enfermera de profesión, consideró que requería atención urgente.

 

No era la primera vez que Beatriz veía a Demetrio. Ella, dueña de una tienda en Canal de Chalco, lo apoyaba con algunas monedas cada vez que limpiaba la banqueta frente a su negocio.

 

Esa misma noche el matrimonio acudió, junto con Demetrio, a la Subdelegación Coyoacán CTM Culhuacán, para levantar un acta y dejarlo resguardado en custodia temporal. “Aquí el recién nacido no puede ser aceptado”, les dijeron las autoridades, argumentando la corta edad del niño. Ahí mismo le sugirieron al matrimonio que aceptara la custodia por una noche.

 

El matrimonio pidió a Demetrio que firmara una carta responsiva, pero como no sabía leer, sólo colocó su huella. Beatriz conserva la carta, que dice: “Yo, Demetrio Martínez García, estoy de acuerdo que mi menor hijo de tres meses de edad quede al cuidado por esta noche de la señora Beatriz González Urbina, pues yo no cuento con los recursos y un lugar higiénico para su cuidado”. Eso fue el 17 de junio de 2001. Él no volvió jamás

 

 

Al día siguiente, el bebé presentó crisis convulsivas. El lunes a primera hora la pareja acudió a la PGJ para presentar su denuncia. Los hechos quedaron asentados en la averiguación previa FAM/59/437/01-07, por abandono de persona. Las autoridades notaron la mala salud del menor y lo trasladaron al Hospital Infantil de México Federico Gómez.

 

Pasó 15 días en el hospital; Beatriz y Sergio estuvieron con él.

 

El diagnóstico

En el hospital les informaron que el bebé padecía síndrome de West o síndrome de espasmos infantiles, alteración cerebral epiléptica de la infancia, grave y poco frecuente, que provoca discapacidad. Eso no desalentó a la pareja.

“La agente del Ministerio Público nos notificó, una vez que el bebé salió del cuadro de gravedad, que Luis Fernando sería trasladado a un albergue temporal para después buscarle una casa-hogar donde lo pudieran atender por su problema de discapacidad; ahí sería atendido por monjas de avanzada edad”, comenta Sergio, ingeniero y profesor de secundaria.

 

Sergio y Beatriz le pidieron a la fiscal de la PGJ que no lo trasladaran a la casa-hogar, y de inmediato solicitaron su adopción temporal, a lo que la fiscal accedió, “sí y sólo si cumplen con el perfil de adoptantes temporales, una vez que se apliquen exámenes sicológicos y socio-económicos”, les dijo.

 

 

“Nos hicieron los exámenes, y ese día como a las dos de la mañana la fiscal nos entregó al bebé. Esa noche lo llevamos a nuestra casa. No deseábamos dejarlo en un albergue. Necesitaba cuidados continuos que consideramos no recibiría en una institución de gobierno. Su discapacidad era grave; no lograba ni siquiera sujetar la mamila con sus manos, los ataques epilépticos eran muy frecuentes. Además, su padre biológico, Demetrio, me lo había encargado, y yo pensé que regresaría por él”, dice Beatriz, madre de otros dos hijos: Guadalupe, de nueve años, y Sergio, de cuatro.

 

Entre 2002 y 2003, la pareja fue citada en múltiples ocasiones para continuar con los trámites para pasar de la custodia temporal a la adopción: “Largas antesalas, citas canceladas, días y semanas perdidas que fueron haciéndose años sin atención y sin conseguir la adopción formal de nuestro hijo”.

 

“Durante mucho tiempo llevábamos todo cuanto nos requerían tanto a la PGJ como al DIF. Mientras tanto, y después de ocho años de trámites, Luis Fernando continúa siendo hijo de la Procuraduría, pero me pregunto: ¿Si mi hijo tiene un accidente o fallece, de quién es la responsabilidad, de la PGJ o nuestra? Todo sería más fácil si contáramos con la adopción, pues tendría apellidos de nuestra familia y podría recibir beneficios como becas en un centro especializado”, lamenta Beatriz.

 

Derecho a no ser invisibles

En los últimos ocho años, el matrimonio ha atendido los requerimientos de la Procuraduría del Menor, de la Agencia 59 y del DIF-DF, donde finalmente se notifican tres puntos: la ratificación de que no aparece Demetrio Martínez, el padre biológico; el matrimonio tramita el acta de nacimiento con el nombre de Luis Fernando (ellos aparecen como testigos), y después se ratifica que son aptos para adoptar a Luis Fernando Martínez García.

Sin embargo —y a pesar de que el documento fue expedido el 29 de julio de 2002 por la Dirección de Asistencia Jurídica del DIF-DF, y firmado por Samuel Martínez Aceves, director de esa dependencia— nunca concluyó el tramite de adopción.

 

¿Qué ocurrió? ¿Quiénes son los responsables? ¿Por qué no aparece el expediente de más de 300 hojas? ¿Por qué no se llevó a cabo el trámite? Son las preguntas que impiden a la pareja integrar a su familia a Luis Fernando, ahora de ocho años.

 

Cuidados de “padres”

A los cuatro años, Luis Fernando comenzó a recibir educación especial en la Fundación Umbral; el matrimonio paga 2 mil pesos al mes.

En algún momento del proceso, personal de la Procuraduría capitalina sugirió que el niño asistiera a alguna escuela pública, pero Beatriz y Sergio consideraron que ahí su hijo “no recibiría la atención que requería”.

 

En diciembre pasado, el Instituto Nacional de Rehabilitación notificó al matrimonio que Luis Fernando ya no es candidato a la atención permanente en esa institución, “pues ya no hay hacia dónde avanzar y las terapias serán más esporádicas”, explica Beatriz.

 

La última notificación oficial que recibieron de la Procuraduría sobre el proceso de adopción fue en 2003. El documento indica que el matrimonio debe esperar los resultados de los edictos, y que el tiempo es indefinido.

 

Argumentos de las instituciones

El 24 de enero de este año, EL UNIVERSAL acompaña al matrimonio a la Procuraduría a dar seguimiento al expediente FAM/59/437/01-07.

Genaro Rojas, asistente del fiscal Jorge Mauricio Ferman Quirarte, fiscal central de Investigación para la Atención de Niños, Niñas y Adolescentes atendió a la pareja. Beatriz y Sergio dijeron que el funcionario les comentó: “Que estuvimos mal orientados. Q   ue el DIF tenía que habernos pedido una copia certificada del expediente; y en cuanto a la averiguación previa, que se inició por el abandono de persona, nos dijo que se dispuso un no ejercicio de la acción penal, concluyendo la investigación por parte de la Procuraduría del DF. También nos comentó que queda pendiente la adopción del menor, la cual tendría que ser realizada, en este caso, por el DIF”.

 

La pareja dijo que en esa dependencia les informaron que el trámite debió ser realizado ante un juez, y que por alguna razón eso no se hizo. Reconoce que hubo una falta de responsabilidad de algún servidor público.

 

 

 

El matrimonio comentó que Genaro Rojas les ofreció certificar la averiguación previa cuanto antes para que el proceso sea más ágil ante el DIF-DF, aunque les pidieron paciencia y tiempo para localizar el expediente.

 

 

 

El mismo 24 de enero, acudieron al DIF. Los atendió Blanca Elizabeth Fiesco Díaz, directora de Asistencia y Patrocinio Jurídico. Les sugirió iniciar de nueva cuenta el trámite.

 

Nos dijo, comenta Beatriz, “que ya transcurrió mucho tiempo (ocho años) y no ubican el expediente del caso, por lo que nos ofreció una disculpa.

 

“Iniciaremos de cero si es necesario, como si nunca antes lo hubiéramos hecho, pero tarde o temprano Luis Fernando llevará nuestros apellidos”, dicen Sergio y Beatriz al salir del DIF.

 

En la dependencia les ofrecieron que el trámite se realizará con más celeridad. Fiesco Díaz les ofreció que les llamaría el 27 de enero para programar una cita y “reiniciar el trámite”. Hasta el cierre de esta edición el matrimonio no había recibido la llamada.

 

Adopción de niños discapacitados

Informes del Centro de Estudios de Adopción AC (CdEA) indican que hasta marzo de 2009 en México había 775 niños y adolescentes con alguna discapacidad y que están bajo la protección de alguna institución. Puebla ocupa el primer lugar, seguido de Nuevo León y Baja California.

Según el informe Propuestas sobre la Agilización del Proceso de Adopción 2007, el DIF reporta que 90% de las parejas mexicanas adoptantes eligen a niños y niñas menores de tres años y sin discapacidad, mientras que los adoptantes internacionales los prefieren con discapacidad, mayores de cinco años y con rasgos indígenas.

 

De enero de 2007 a marzo de 2009, 217 menores fueron otorgados en adopción internacional, ocupando Chihuahua el primer lugar en adopciones, seguido de Oaxaca y Jalisco. De esa cifra se desconoce cuántos de ellos tienen alguna discapacidad.

Según la Agencia Francesa para la Adopción, Rusia, Ucrania y Letonia son los países que más niños con discapacidad ofrecen en adopción internacional, práctica criticada por organizaciones pro infancia que denuncian que se reservan a los niños sin discapacidad para la adopción interna.

 

Afirma que en varios países los niños con discapacidad son propuestos en adopción de forma sistemática a mujeres solteras. A menudo los adoptantes son parejas que han encontrado dificultades para adoptar y los aceptan.

 

 

“Una de las mayores problemáticas a nivel nacional en materia de cifras es la falta de sistematización de las mismas, lo cual impide conocer realmente la situación actual de los niños, niñas y adolescentes institucionalizados, lo que a su vez impide tomar decisiones y aplicar políticas que realmente den respuesta a sus necesidades y derechos, como vivir y crecer en una familia”, comenta Alejandra Salas Niño, directora general del Centro de Estudios de Adopción AC.

 

Los procedimientos para poder adoptar a un menor con discapacidad son los mismos que para adoptar a cualquier otro niño. En el momento de la solicitud, en las preferencias de los aspirantes se coloca el sexo y edad preferente, y se les pregunta si aceptarían llevarse a casa a un menor con algún tipo de discapacidad.

 

 

En este sentido, Salas Niño menciona “que el fin último de la adopción de un niño, con o sin discapacidad, es buscar una familia para un menor que no la tiene, por lo que dicho procedimiento va encaminado en todo momento a velar por el interés superior de los infantes, y no por el de los adultos que obtienen la paternidad”.

 

 



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