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‘Cacería’ el nuevo estilo de pederastas

MARÍA DE LA LUZ GONZÁLEZ| El Universal
Sábado 03 de mayo de 2008
A través de las salas de chat, acosan a los menores a desinhibirse y a conversar de sexo, hasta tener un encuentro físico

luz.gonzalez@eluniversal.com.mx

No hablar con extraños es una precaución que niños y adolescentes olvidan con más frecuencia, sobre todo al navegar por internet, donde conversan con desconocidos, les dan información personal, intercambian fotografías personales y, eventualmente, se convierten en víctimas del grooming o ciberacoso, una nueva forma de abuso sexual infantil.

El grooming es la nueva estrategia de los pederastas que acechan en las salas de chat que frecuentan niños y adolescentes: los alientan a desinhibirse, a conversar sobre temas de sexualidad y los retan a realizar actos eróticos ante una cámara web, imágenes que pueden obtener en minutos. Es un acoso progresivo.

“Lo decimos en las pláticas de prevención (a padres y menores). Después del primer contacto en la computadora, a un pedófilo le toma 10 minutos desnudar a un menor de 10 a 14 años; le es muy fácil convencerlo”, alerta un oficial del área de Delitos contra Menores de la Policía Federal.

“El pedófilo, que lo está grabando, va subiendo el tono de la conversación. Posteriormente le dice, ‘yo ya sé dónde vives, cuál es tu escuela, si no quieres que lo distribuya, desnúdate, o báilame o mastúrbate’, y lo obliga a proporcionarle más imágenes o, incluso, a sostener relaciones sexuales.

“Después del primer contacto por internet, a un abusador sexual le lleva 15 días hacer un primer contacto físicamente”, explica el oficial, que solicita el anonimato.

Ese es el momento de mayor riesgo para las niñas y niños contactados por un pedófilo, advierte, y recomienda a los padres supervisar lo que hacen sus hijos al navegar por la red, y acompañarlos cuando van a conocer a un amigo o amiga que contactaron en internet.

“Les decimos que ese amiguito puede tener 50 ó 60 años y que esa puede ser la última vez que ven a su hijo o hija… Tenemos casos de adolescentes de 15 a 16 años que terminan en otro estado o, peor aún, en otro país, siendo prostituidas. De 2000 a la fecha tenemos tres casos documentados”, dice.

El área de Delitos contra Menores de la PFP es parte de la Unidad de Delitos Cibernéticos (recientemente reestructurada) y tiene 12 agentes que monitorean sitios, grupos y comunidades de internet que promueven pornografía infantil para desactivarlos, además de recibir denuncias.

Encubiertos, simulando ser menores, los oficiales ingresan a las salas de chat para detectar esos sitios y a los usuarios, aunque las lagunas jurídicas en materia de delitos informáticos y las diferencias entre las legislaciones de cada país, dificultan la identificación y persecución.

Los nuevos riesgos

Las redes, cada vez más utilizados por niños y adolescentes, son una herramienta útil para los pederastas, que cuentan con cientos de perfiles para seleccionar a sus víctimas, disponibles en los incontables salones de chat y sitios, como Myspace, Facebook o Hi5.

El principal peligro para los menores es la difusión de sus datos personales: nombre, edad, dirección, teléfono, escuela. “En las pláticas, lo que recomendamos es que no publiquen información real que permita contactarlos, pero los más alarmados son los padres, los menores no han cambiado su conducta”, admite el oficial de la Policía Federal.

La Policía Federal monitorea también estos sitios, en los que el delito más frecuente es la difamación, y cita casos como el del novio despechado, que sube a internet las fotos de su pareja desnuda o teniendo relaciones sexuales, o hace fotomontajes con su rostro sobre cuerpos desnudos.

“Todavía son pocos los casos, no tenemos más de 10 denuncias”, precisa el oficial. Otro riesgo son los blogs, o páginas personales que abren los adolescentes y en las que también se puede establecer contacto con ellos, pero insiste en que el mayor peligro por el grooming, son los chat.

Prevención y denuncia

Los avances de la tecnología operan en favor de los pedófilos, pues les ayudan a cubrir sus huellas.

Por ejemplo, en 2003, la Unidad de Delitos contra Menores detectó 364 comunidades y grupos de este tipo, 142 en México; cifras que fueron descendiendo en los años siguientes: 236 y 48, respectivamente, en 2004; 241 y 27 en 2005; y 47 y 11 en 2006, lo cual no significa que haya menos pornografía infantil en la red.

Lo que ocurre es que los pedófilos han encontrado nuevas formas de intercambiar material con programas como el IRC (Internet Relay Chat) un protocolo de comunicación en tiempo real basado en texto, que permite enlazar a dos o más personas en una modalidad de mensajería instantánea.

También recurren al P2P (Peer-to-peer), que significa “de igual a igual”; un sistema usado para intercambiar archivos de todo tipo y en el que todas las comunicaciones son directamente de usuario a usuario (sin un servidor central), con ayuda de un nodo, otro usuario, que los enlaza.

“Cada usuario comparte la información que hay en su computadora y el número de servidores se multiplica; entonces ya no tenemos direcciones IP, sino cuentas que pueden estar en cualquier parte del mundo, eso hace más lento el proceso para dar de baja los sitios con pornografía”, explica el agente.

En este escenario, la Policía Federal recomienda a los padres no dejar la computadora en la habitación de sus hijos, sino ubicarla en un espacio común, como primera medida de prevención.

Les sugiere mantener comunicación permanente con los menores, conocer a sus amigos, informarles de los riesgos, instalar filtros para bloquear sitios de contenido grotesco y denunciar cualquier contacto sospechoso.

En otros países, como Estados Unidos y España, los padres han pasado de la prevención a la acción, monitoreando las salas de chat y las páginas de pornografía infantil, en coordinación con la policía. Esa participación ha permitido descubrir redes internacionales de pederastas.

En España, el sitio web de protección al menor protegeles.com cuenta con una línea de denuncia anónima y una brigada de mil cibercentinelas en más de 20 países que monitorean las salas de chat, denuncian las de contenido pornográfico y las saturan con mensajes de advertencia.

También están las medidas extremas: el libro Técnicas de hacker para padres (Creaciones Copyright), escrito por Mar Mosoriu, parte de la premisa de que “espirar a los hijos es casi un deber”, para instruir a los padres en técnicas de pirateo.

El texto dice que los padres podrán programar la computadora para que sus hijos puedan usarla en horario oportunos.



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