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Descalificaciones contaminan relevo del rector en la UNAM

Nurit Martínez| El Universal
Lunes 12 de noviembre de 2007
En la recta final del proceso aparecen panfletos, insultos y pancartas

nurit.martinez@eluniversal.com.mx

En la recta final del proceso de designación del rector de la UNAM, una sucesión considerada por algunos como “tersa” se convirtió en un proceso en el que en forma pública la clase política universitaria evidenció descalificaciones, insultos, difusión de panfletos, cartas, pancartas y hasta libros para desacreditarse: “la guerra sucia”.

El proceso generó otras expectativas. Entre estudiantes, trabajadores y profesores hay quienes asocian la designación del nuevo rector con la posibilidad de una huelga o se convoque a elecciones en urnas.

Con las entrevistas a los dos abogados, Diego Valadés, ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, y Fernando Serrano Migallón, director de la Facultad de Derecho, los últimos candidatos a la Rectoría de la máxima casa de estudios en presentarse de un total de ocho aspirantes, los integrantes de la Junta de Gobierno estarán en condiciones de designar por la vía del voto calificado —10 de 15 votos en favor— al rector de la UNAM para el periodo 2007-2011.

El “humo blanco” del cuarto piso de la Torre de Rectoría saldrá entre el próximo miércoles y la mañana del jueves —si no se logran las dos terceras partes de mayoría—, para señalar al rector número 62 en la historia de la Universidad Nacional.

A cinco semanas de iniciado el proceso, el director de la Facultad de Medicina, José Narro Robles, es señalado por los universitarios como el sucesor del rector Juan Ramón de la Fuente, de acuerdo con la encuesta que publica hoy EL UNIVERSAL.

En los casi 40 días que lleva de manera formal el proceso de sucesión, que inició con la publicación de la convocatoria (8 de octubre) se han cubierto tres fases: el arranque con el llamado de la Junta a participar; la “exploración” o consulta en la que participaron poco más de 40 mil universitarios de 350 mil que tiene en total la UNAM, a través de la firma de cartas y documentos de respaldo y propuesta de candidatos, y la presentación del proyecto de cada uno de los ocho candidatos ante la Junta.

Después de publicar la convocatoria, la Junta de Gobierno se dividió en cinco comisiones para recibir los comentarios de la comunidad. En total se entrevistaron con más de mil 200 grupos. Por primera vez se utilizó internet y los miembros de la Junta visitaron las cuatro facultades foráneas: Aragón, Acatlán, Iztacala y Zaragoza.

Vía electrónica se obtuvieron correos de las sedes de la UNAM en 26 estados de la República; mientras que para las ubicadas en Estados Unidos y Canadá se realizaron entrevistas por videoconferencia.

Propuestas de grupos

En medio de ese proceso de consulta —del 10 al 31 de octubre— los grupos universitarios propusieron a un total de 27 candidatos, de los cuales la Junta sólo formalizó a ocho. Los mismos que desde antes del arranque formal habían manifestado su interés de participar en el proceso y luego lo hicieron público: José Antonio de la Peña, Gerardo Ferrando Bravo, Luis Javier Garrido, José Narro Robles, Fernando Pérez Correa, Rosaura Ruiz, Fernando Serrano Migallón y Diego Valadés. Con reuniones privadas con universitarios y exposiciones públicas iniciaron sus campañas.

En el arranque del mecanismo de selección sólo dos ex rectores hicieron pronunciamientos: José Sarukhán, que hizo un llamado a los partidos políticos a no involucrarse en el proceso, y Jorge Carpizo, que pidió a los ex rectores no intervenir en la designación del nuevo rector.

Fue con la llegada de grupos de apoyo a las sedes de la Junta como por primera vez en la historia de la UNAM los universitarios revelaron a medios de comunicación el contenido de las cartas y el nombre de sus candidatos.

La cantidad de jóvenes estudiantes, profesores y representantes de la burocracia administrativa que acudieron a respaldar al director de la Facultad de Medicina, José Narro Robles, y que señalaron su cercanía con el actual rector Juan Ramón de la Fuente, suscitó calificativos de “cargada” entre los investigadores.

Esa advertencia dio origen a las descalificaciones entre quienes apoyan a los principales aspirantes: José Narro y el ex director del Instituto de Matemáticas, José Antonio de la Peña, a quien también se le calificó como el candidato del gobierno federal, por sus vínculos con el ex rector José Sarukhán y haber ocupado un cargo de casi nueve meses en la actual administración como director adjunto de Desarrollo Científico y Académico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Agresiones

Pronto aparecieron descalificaciones, panfletos, pintas, pancartas en las escuelas y libros en contra de los principales candidatos.

El 23 de octubre se hizo pública la declaración del presidente Felipe Calderón de respetar la autonomía de la UNAM en el proceso de designación del rector, tres días después su operador político, Juan Camilo Mouriño, jefe de la Oficina de la Presidencia, se reunión con José Narro. En otro momento, la pasarela continuó con José Antonio de la Peña.

El tercero en reconocer la invitación de Mouriño fue el ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Diego Valadés, sólo que él declinó conversar con el enviado del Presidente, y los universitarios hablaban del “veto” presidencial en su contra por haber liderado el grupo de abogados de la defensa del aspirante a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Esos fueron los motivos para que el presidente de la Junta, Manuel Peimbert, y otros integrantes como Rolando Cordera, Octavio Paredes y Olga Hansberg insistieran en que la designación del rector no se realiza por recuento de votos de la comunidad, y que el encuentro con el representante de Presidencia no significa necesariamente “el aval” para ser rector.

Los integrantes de la Junta también han sido objeto de agudas críticas, al cuestionar su “honorabilidad y prudencia”.

Hasta hoy, la Junta ha entrevistado a seis de los ocho aspirantes. Entre ellos, a Luis Javier Garrido, el primer representante del sector más crítico y radical de la Universidad, el cual promovió la huelga en 1999.

Una vez que este lunes concluyan las entrevistas con Fernando Serrano y Diego Valadés, los 15 integrantes de la Junta iniciarán la evaluación de cada uno de los perfiles de los aspirantes, su trayectoria académica, el proyecto que presentaron por escrito y de la defensa que realizaron en su comparecencia, donde habrán identificado capacidad administrativa, liderazgo, cercanía con los universitarios, conocimiento de la UNAM y capacidad de diálogo.

Se prevé que en los próximos dos días se realice ese ejercicio entre esas 15 personas y se designe al rector de la UNAM, a fin de que el próximo 20 de noviembre tome posesión del cargo. Todo en medio de un proceso que no resultó terso.



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