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Jóvenes: la opción de la economía informal

ENRIQUETA CABRERA *| El Universal
Domingo 01 de octubre de 2006
Tienen entre tres y cuatro veces más posibilidades de estar sin trabajo que los adultos. Hacen todo para sobrevivir y los empleos paralelos son utilizados como válvula de escape

Son decenas, cientos, la inmensa mayoría son jóvenes, hombres y mujeres. Trabajan duro, durísimo, uno los ve cada día. Son muy chambeadores. Todas las mañanas, las principales calles del centro histórico, La Merced y Tepito se llenan de jóvenes con el pelo largo o corto, muchos recién bañados, otros que apenas se levantaron, en su mayoría con jeans y playera.

Trabajan duro, le echan ganas, uno los ve empujando, cargando, arrastrando como pueden los fierros, los plásticos, los cajones, las tablas, lo que sea que sirva para armar sus puestos. Acarrean cajas, sacan su mercancía, la que el día anterior en la tarde guardaron a toda prisa por la lluvia. El tiempo de aguas es difícil, las ventas bajan.

La iniciativa de miles es sorprendente. Muchas mujeres, adolescentes, casi niñas muchas, le entran a las maquilas, en talleres insalubres, sin seguridad, trabajan hoy sí y mañana quién sabe.

Esos jóvenes no se sientan a lamentar su suerte, saben que no van a encontrar un empleo "decente" -según el término acuñado por la Organización Internacional del Trabajo- en la economía formal. Tienen que sacar para sobrevivir, no importa que no tengan seguridad en el empleo, salario justo, seguridad en el lugar de trabajo, seguridad social y protección para sus familiares, perspectivas de desarrollo personal, igualdad de oportunidades. Renuncian a todo menos a sobrevivir. En sentido literal y figurado "están a la intemperie".

Lástima que a veces quienes miran sólo relaten las redadas, los decomisos de la piratería a los operativos policiacos, la drogadicción o el tráfico de drogas, nunca los afanes mañaneros y las largas jornadas que se saldan con satisfacción o tristeza, según fue el día, la vida en condiciones de sobrevivencia, sin perspectiva.

Lástima que no veamos eso que está a la vista todos los días: la válvula de escape del desempleo y la desesperación, que encuentran cientos de miles, millones -destacadamente jóvenes- en eso que llaman economía informal, economía paralela, economía subterránea, economía negra incluso economía ilegal. Y que se mira como un lastre para la sociedad sin valorar lo que es que muchos jóvenes hombres y mujeres sin estudios o con ellos encuentren ahí una opción para sobrevivir.

Las cifras

Cada vez más jóvenes se van a la economía informal. ¿Y cómo no? Cada año se deben crear un millón 200 mil empleos para absorber a quienes se podrían incorporar a laborar. Dos ejemplos (el peor y el mejor año de este sexenio): en 2002 se generaron 62 mil empleos formales; en 2005, alrededor de 500 mil, de manera que el déficit de empleo que venimos arrastrando es gigantesco.

¿Dónde pueden trabajar para sobrevivir los jóvenes si no es en el centro histórico, en La Merced, en Tepito, en cientos de mercados, en los callejones de la economía subterránea, ofreciendo servicios siempre en condiciones precarias? Los jóvenes de entre 17 y 24 años tienen entre tres y cuatro veces más posibilidades de estar en el desempleo que los adultos.

Basta mirar para darse cuenta de que la economía informal crece aceleradamente. Son cada vez más los que trabajan y más también los que compran, obtienen servicios, comercian y transan en la economía informal, es la actividad que sin ser criminales, tampoco está totalmente registrada, regulada, fiscalizada por el Estado. La economía formal es incapaz de generar los empleos necesarios. Lo que tenemos es una especie de economía dentro de la economía.

La participación de los jóvenes en la economía subterránea es excesiva, se reconoce.

Según cifras del INEGI, en 2002, la economía informal creció 7% -contra 1% de crecimiento del PIB., y generó 7 de cada 10 nuevos empleos. Se calcula que 11 millones 175 mil personas se ubicaban en el sector no estructural de la economía, lo que representa 28.5% de la población ocupada.

Según Ivonne Carrillo Dewar, especialista en el tema, entre 30 y 40% del Producto Interno Bruto se genera en la economía informal y cerca de 70% de los 40 millones en la población económicamente activa viven de ella.

Y eso para no hablar de que, por ejemplo, en México, el año pasado, la mayoría de los nuevos empleos creados fueron "eventuales". De acuerdo con el INEGI, el sector informal de la economía ascendía a 608 mil 540 millones de pesos, equivalentes a 12.2% del PIB, y producía 16.6% de las ganancias. El fenómeno es mundial, para el investigador australiano Frederich Schneider y autor de Shadow Economies around the World, la economía informal a nivel mundial asciende a 9,000,000,000,000 de dólares, o sea, 9 mil billones de dólares.

Para Schneider, entre 30 y 40% del PIB mexicano se genera dentro de la economía informal, comparativamente, el mismo autor calcula que en Alemania 20% del PIB está vinculado a ella, y que países como Tailandia, Nigeria y Egipto dependen en 70% de ese sector.

Círculo infernal

En México, la urbanización de la pobreza ha hecho crecer vertiginosamente el empleo informal en las ciudades. El círculo es infernal, porque al mismo tiempo, la desocupación y la informalidad son causas de la evolución de la pobreza urbana. En años recientes, las nuevas oportunidades de generación de empleos han surgido en ese rubro de la actividad productiva, en la economía subterránea, en el empleo precario que deja a millones sin la protección social mínima que el Estado debiera garantizar a toda la población, aunque algunos crean que ya no es siquiera ese su papel. Por miles también jóvenes profesionistas se han ido sumando al desempleo o al sector informal de la economía.

Para los jóvenes, el trabajo en el sector informal igual que la migración representan las dos grandes válvulas de escape.

¿México se está convirtiendo en un país quepuede evadir grandes crisis sociales a través de válvulas de escape? Se requiere definir políticas, porque no es posible que frente al desempleo juvenil y a la economía informal solamente tengamos una ausencia de políticas.

* Periodista, antropóloga social y analista de temas internacionales



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