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Murió Ignacio Burgoa Orihuela, un pilar del derecho mexicano

Carlos Avilés y Francisco Gómez| El Universal
Lunes 07 de noviembre de 2005
Falleció a la edad de 87 años; hoy en la UNAM recibirá un homenaje

Ignacio Burgoa Orihuela, considerado como uno de los abogados pilares del derecho constitucional y del juicio de amparo durante el siglo XX en México, falleció ayer alrededor de las 8:00 horas de un paro cardiorrespiratorio a la edad de 87 años.

El doctor Ignacio Burgoa Orihuela, ubicado como un clásico en la abogacía y del derecho mexicano, recibirá un homenaje de cuerpo presente a las 10:00 horas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Posteriormente su cuerpo será cremado y sepultado en el Panteón Español.

Burgoa Orihuela nació el 13 de marzo de 1918 y estudió Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia por una convicción que le nació, "incluso por cuestiones genéticas por ser mi padre también abogado", desde los 14 años de edad cuando estudiaba en el Colegio Alemán.

El abogado que formó innumerables generaciones de profesionistas del derecho a través de sus clases o de sus libros que se volvieron una lectura obligada en las universidades, se definía a sí mismo "como un humilde maestro, un obsesionado por el estudio del derecho y defensor de la Constitución y la ley".

Un maestro sin el que no se entendería lo que hoy es el juicio de amparo, como diría ayer el director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Fernando Serrano Migallón, al acudir a la funeraria donde era velado el cuerpo de Burgoa.

O bien, "un abogado constitucionalista reconocido y firme impulsor del respeto de la justicia y del Estado de derecho", como lo definiría el presidente Vicente Fox en la carta de condolencias que le envió ayer por la tarde a Aurora Molas, viuda de Burgoa Orihuela.

Catalogado por algunos como "El Rey del Amparo", Ignacio Burgoa Orihuela escribió a mano, desde 1941 y hasta noviembre de 1942, su primer libro sobre esta materia, el cual se volvería a la postre un texto obligado para los estudiantes de Derecho.

Durante los más de 50 años en los que impartió cátedra en la UNAM, Burgoa vio desfilar por sus salones de clases a estudiantes que posteriormente llegarían a ser secretarios de Estado, diputados, senadores y algunos hasta presidentes de la República.

Antes de iniciar su larga carrera como abogado litigante, Burgoa se desempeñó como juez federal, designado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de abril de 1951 a junio de 1954.

Su sueño era ser ministro de la Suprema Corte de Justicia, pero no pudo cumplirlo.

Desde hace más de un año se había resignado a no estar en el más alto tribunal del país.

En una entrevista que concedió a EL UNIVERSAL y que se publicó el 14 de noviembre de 2004, con motivo de la reedición de la tesis con la que se tituló a los 21 años, Burgoa aseguraba: "Actualmente ya no me inquieta (ese sueño) ni lo persigo, me conformo con el modesto lugar que ocupo en el mundo jurídico. Me siento feliz".

Y sí, su hija Isabel Burgoa de Montes afirmó ayer que su padre murió como él quería, "en pleno uso de sus facultades mentales, brillante, valiente y feliz, por haber cumplido su misión".



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