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Inversión privada dará "salud" al ISSSTE

Ruth Rodríguez Pérez | El Universal
Martes 17 de febrero de 2015
Inversin privada dar

Después de 47 años de servicio, el hospital general Dr. Gonzalo Castañeda Escobar fue cerrado en 2012 por el riesgo inminente de colapsarse. Actualmente, antes de su demolición total, trabajadores desmontan tubos, cables y algunos equipos que fueron dejados porque ya no servían.. (Foto: Yadín Xolalpa )

El gobierno federal tiene un esquema que permitirá crear nuevos hospitales. El primero se pagará en los próximos 25 años

Después de 40 años, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) volverá a construir un hospital en el Distrito Federal, pero ahora lo hará bajo un esquema novedoso ya que por primera vez se recurrirá al financiamiento paralelo público-privado, por lo que el gobierno federal pagará la edificación y el equipamiento en un plan a 25 años.

La inversión total será de más de 8 mil millones de pesos, que cubrirá la inversión en equipamiento, operación y prestación de los servicios, bajo un esquema de pagos anuales de servicio de 367 millones 850 mil 701.14 pesos, asegura Luis Antonio Godina Herrera, secretario general del instituto.

Por ser un proyecto financiado bajo la Ley de Asociaciones Público-Privadas (APP), “este esquema permite una mayor flexibilidad para construir hospitales”, dice.

La puesta en marcha de un nuevo esquema de Asociación Público-Privada será el que permita que el hospital general Dr. Gonzalo Castañeda Escobar —enclavado en la Unidad Habitacional Tlatelolco—, resurja de sus escombros, cuando en unas semanas terminen de demolerlo, luego de que en la anterior administración el gobierno federal lo desahució y hace tres años cerró sus puertas.

Godina Herrera, secretario general del ISSSTE, adelanta que tan sólo la construcción del hospital costará mil 223 millones de pesos y se prevé que la obra tardará 22 meses, esto es, que la nueva unidad “estará concluida y operando para finales del año 2016 o al iniciar 2017.

“Este esquema nos resulta más barato que nosotros como institución tener que hacerlo, porque es una cuota fija que la empresa ganadora se comprometió a cobrar durante 25 años, lo que nos da certeza. Pero a la vez también tener que ser exigentes con la supervisión, tanto del proyecto de construcción como el de operación del hospital. Así lo marca la ley y es una manera de potencializar los recursos públicos”, dice.

De otra manera, asegura, no se hubiera podido tener un hospital en mucho menor tiempo, que si se hubiera hecho sólo con inversión pública como en otros casos.

Rectoría del servicio permanece

Bajo este esquema sí es rentable, porque en el mismo contrato se establece que la empresa tendrá que mantener la tecnología más reciente en los equipos médicos. Mientras que las autoridades, agrega, se comprometen a tener el personal médico más capacitado.

El 27 de marzo de 2014 se concursó la realización del proyecto mediante el esquema de Asociación Público-Privada, según la ficha técnica de la institución.

Después de las evaluaciones técnicas y económicas realizadas durante el proceso, resultó ganador del concurso el consorcio Tradeco IGSA [integrado por las empresas mexicanas Tradeco Infraestructura y Grupo Industrial IGSA].

Sebastián Lerdo de Tejada, director general del ISSSTE, ha planteado en su momento que este hospital es el primero de los proyecto del gobierno de la República y del instituto que se construirá al amparo de la nueva Ley de Asociaciones Público-Privadas, bajo un esquema que incorporará las eficiencias operativas del sector privado en la prestación de los servicios complementarios en beneficio de los derechohabientes que se atienden.

Ha dejado en claro que el ISSSTE no pierde la rectoría del hospital, ya que el personal que laborará en este lugar son trabajadores de la institución. Mientras que el equipamiento y prestación de los servicios corresponderá al sector privado. “El Dr. Gonzalo Castañeda es propiedad de la institución”, reitera su titular.

Lerdo de Tejada refiere que ya se inició la demolición del hospital y que se desmontó el mural del artista mexicano José Chávez Morado, que se encontraba en la sala de espera, en lo que fuera la entrada del hospital, y que alude a la relación entre la salud, la mujer y la sociedad en México, en tres épocas diferentes.

Infraestructura en fase terminal

Ese hospital general, localizado en la segunda sección de la Unidad Habitacional Tlatelolco, fue cerrado en enero de 2012 por el riesgo inminente de colapsarse.

En las próximas semanas concluirá su demolición y en su lugar será construido un moderno complejo hospitalario, con tecnología de punta, que ayude a bajar la sobrecarga que tienen el resto de los hospitales de la institución en esa zona metropolitana de la ciudad de México. Una alternativa más para los capitalinos.

Será el primer hospital que construye esa institución en el Distrito Federal, después de 40 años, y el primero que nace bajo el esquema de asociación pública privada.

Este hospital general empezó su declive a partir del sismo de 1985. Una de las principales razones por las que cerró sus instalaciones, después de 47 años de servicio, fue el diagnóstico de Protección Civil que alertó respecto a un inminente riesgo de colapsarse.

Al final de sus días, antes de ser cerrado en enero de 2012, al hospital le aquejaban muchos males. Si fuera un paciente podría decirse que entró en fase terminal y lo desahuciaron, pero le dieron oportunidad de salvar más vida donando su espacio para un nuevo hospital, que se estima duplicará su capacidad de atención médica.

La atención promedio anual era de 75 mil personas al año. Contaba con una capacidad de 104 camas en piso y 80 en tránsito en zonas como urgencias, terapia intensiva y recuperación. Estaba dividido en dos edificios. En la segunda torre era donde se ubicaba la zona de calderas, que era considerada un riesgo latente para los pacientes y el personal médico.

El hospital tuvo varias remodelaciones en diferentes años, pero había cosas que no tenían remedio como los ductos del aire que estaban muy dañados y problemas recurrentes de inundación en época de lluvias.

Boquetes y polvo al aire

Este hospital, donde antes los pasillos eran saturados de pacientes, hoy lo único que quedan son los números de las camas, un portasuero oxidado, unas colchonetas de camas olvidadas y algunos cubrebocas tirados en el piso.

En el lugar hay boquetes por todos lados, grietas que reflejan el deterioro que tenía este hospital y zonas, como el área donde se encuentran las calderas, que al no haber luz eléctrica, se observan oscuras y con olor a humedad.

Los trabajadores se dan a la tarea de desmontar tubos, cables y algunos equipos que fueron dejados, porque ya no servían antes de comenzar a demoler el edificio. No se utilizaron explosivos porque este hospital está enclavado en plena unidad habitacional.

Durante el recorrido a este hospital, lo único que queda es el cascarón del edificio y el polvo que está por todos lados.

Todo el inmobiliario que servía fue trasladado a otras unidades médicas, su personal: 840 trabajadores, fueron reubicados a otros hospitales y clínicas de la institución; mientras, el mural labrado sobre bloques de piedra caliza se encuentra desmontado y empaquetado para ser trasladado a una bodega donde será resguardado hasta que esté listo el nuevo nosocomio.

Crearán centro de especialidades

Luis Antonio Godina Herrera, secretario general del ISSSTE, informó que el nuevo hospital contará con ocho pisos y cuatro sótanos, que resolverá un problema de estacionamiento.

Ofrecerá a los derechohabientes 35 especialidades médicas y 35 consultorios de consulta externa; además de 18 servicios auxiliares de diagnóstico y ocho de tratamiento.

El nuevo hospital tendrá capacidad para 120 camas censables y 40 en el área de urgencias. El mismo beneficiará a más de 756 mil derechohabientes del instituto que viven en la zona norte de la ciudad de México. “El esquema aprobado para este proyecto es que el sector privado dará todos los servicios, pero el personal y el edificio es de nosotros”, destacó.

Una parte del personal que laborará en el nuevo hospital serán trabajadores que estaban adscritos a este nosocomio y que fueron reubicados a otras unidades administrativas cuando dejó de operar. Algunos empleados, afirmó el secretario general del ISSSTE, ya se jubilaron y otros preferirán ya no moverse. “Por lo que el nuevo personal será una mezcla de todo”, adelantó.

El funcionario aseguró que el nuevo hospital será moderno y con mayor calidad, a fin de ayudar a reducir la demanda en otros hospitales, sobre todo en el área de consulta externa y de atención de urgencias.



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