aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




La vida junto al panteón nuclear

Cristina Pérez-Stadelmann| El Universal
Martes 10 de diciembre de 2013
La vida junto al panten nuclear

EXIGENCIA. Manuel Buendía, quien trabaja como radiólogo en un hospital, ha perdido familiares y tiene a otros con enfermedades relacionadas con la radiación. (Foto: JORGE SERRATOS / EL UNIVERSAL )

Los pobladores de esta comunidad temen que eldepósito dedesechos radiactivos sea el causante de casos de cáncer, malformaciones y hasta muertes de muchas personas

[email protected]  

CEMENTERIO RADIACTIVO

TEMASCALAPA, Estado de México.— Desde hace más de 40 años, un confinamiento de residuos radiactivos opera a 75 kilómetros del Distrito Federal, en el municipio mexiquense de Temascalapa. Los habitantes de esta región están alarmados pues ninguna autoridad les ha confirmado si las enfermedades que padecen están relacionadas con los desechos que llegan al “panteón nuclear.

¿Cómo se vive al lado de un cementerio nuclear? ¿Cuáles son las consecuencias de ser vecino de un centro de almacenamiento de desechos radiactivos? Estas fueron las preguntas que hizo EL UNIVERSAL a los habitantes del pueblo de San Juan Bautista Teacalco, Temascalapa, una población de 2 mil 970 habitantes (según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía), ubicada a casi un kilómetro del Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos (Cader).

“Sentimos zozobra, incertidumbre, impotencia por el riesgo en el que vivimos por ser vecinos del ‘panteón nuclear’; sentimos coraje por todos los que se han muerto de cáncer o tienen malformaciones congénitas, sobre todo en riñones”, asegura Manuel Buendía Miranda, técnico radiólogo en el Hospital Regional 200 de Tecámac, Estado de México, cuya casa se ubica muy cerca del Cader

Hasta ahora no hay cifras ni estudios oficiales sobre las consecuencias sanitarias de tener un lugar como estos en un poblado.

Sin embargo, el propio Buendía Miranda asegura que aproximadamente 200 personas de las poblaciones de San Cristóbal Culhuacán, San Juan Teacalco, Santa María Maquixco, San Mateo Teopancala, San Bartolomé y Actopan (todas colindantes con el Cader) han fallecido a lo largo de 10 años por causas que podrían ser atribuibles a la radiación.

El llamado “basurero nuclear” volvió a las primeras planas de los diarios luego del robo de un cápsula de cobalto 60 cuyo destino era ese lugar.

La cápsula apareció en Hueypoxtla, Estado de México, y luego de cumplir una serie de protocolos de seguridad será trasladada al Cader de Temascalapa.

Muchos enfermos

Manuel Buendía perdió a dos primos (uno de 20 y otro de 25 años) por problemas renales y cáncer. Ambos nacieron en 1970, cuando se instaló el cementerio nuclear. Eran hombres completamente sanos, pero les diagnosticaron que tenían los riñones muy pequeños.

“Tengo una prima que está recibiendo hemodiálisis, una vecina que acaba de fallecer por cáncer, un primo que tiene una malformación en el oído y mi hermano tiene labio leporino. Necesitamos saber qué tan radiado está nuestro pueblo y qué tan enfermos podríamos estar todos”, afirma.

“No contamos con atención médica adecuada y tampoco se han realizado análisis de dosimetría interna (que sirve para medir el nivel de radiación) a aquellas personas que actualmente tienen cáncer y leucemia”, dice.

Desde hace años los habitantes del lugar han organizado manifestaciones para exigir que se determine si la causa de sus enfermedades está asociada con el depósito de desechos radiactivos. Incluso, a finales de los años 90 moradores de Temascalapa bloquearon la carretera por 30 días para impedir que se dejaran allí 96 toneladas de varilla contaminada con Cobalto.

En el exterior del Cader sólo se aprecia el logo y el nombre del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares.

Antes había un letrero con una calavera dibujada con dos huesos cruzados y unas letras en rojo que decía “Peligro”; luego lo quitaron.

La cantidad de personas que sufren leucemia o deformaciones provocó la presentación de una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El pasado 20 de noviembre, Juan Antonio Medina Austria, vecino del Cader, presentó el documento por la presunta violación de los derechos humanos de los habitantes de 34 municipios del Estado de México y 13 de Hidalgo.

Javier Reyes Luján, gerente de Seguridad Radiológica del Cader, recuerda: “En abril de 2011, Greenpeace monitoreó la salud de los habitantes de las poblaciones aledañas a la Central Nuclear de Laguna Verde, en Veracruz, y ha documentado 148 casos de enfermos de cáncer, pero en Temascalapa nadie sabe qué está pasando, no sabemos si los que han muerto de cáncer es por radiactividad”.

Cifra incierta de decesos

Griselda Sánchez Quezada, regidora de la Comisión de Salud y Protección Civil del municipio de Temascalapa, refiere que la cifra de decesos producidos por cáncer es incierta, debido a que la cultura de los propios habitantes de la región evita que salga a la luz el motivo de sus decesos.

Sin embargo, según estadísticas de esta Comisión, a lo largo de dos décadas 297 habitantes han fallecido a causa de tumores cancerígenos tan sólo en San Juan Bautista Teacalco, Temascalapa, la más próxima al Cader.

Para la regidora, llama la atención el incremento en el número de mujeres con cáncer de mama y tumores en otras partes del cuerpo. “También ha habido un incremento aproximado entre un 5% y 10% en el número de jóvenes con insuficiencia renal a nivel municipio.

“Sentimos gran preocupación porque en principio este cementerio nuclear había sido habilitado temporalmente, pero sabemos que se continúan almacenando desechos radiactivos por la madrugada. Los camiones llegan sin seguridad alguna, sin escoltas.

“Queremos que se cancele al acceso a este cementerio nuclear y que contemos con un dictamen oficial que determine los riesgos que pudieran estar ocasionando los materiales ahí enterrados.

“Hemos detectado un incremento en el número de decesos por cáncer a raíz del depósito recurrente de desechos radiactivos en el Cader”, dice.



comentarios
0