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El dólar, la otra pasión argentina

José Vales Corresponsal| El Universal
Jueves 16 de mayo de 2013
El dlar, la otra pasin argentina

UNA VIEJA DEMANDA . Argentinos esperan formados frente a una casa de cambios en el distrito financiero de Buenos Aires para obtener dólares estadounidenses. (Foto: ARCHIVO REUTERS )

Tan intensa como su interés por el futbol, es la afición a la divisa estadounidense

BUENOS AIRES.— La pasión de los argentinos por el dólar es mucho más nueva que la que manifiestan por el futbol, pero no menos intensa. Arrancó allá por los años 60 del siglo pasado, cuando el peso argentino daba sus primeras muestras de ser cualquier cosa menos una moneda fuerte, se afianzó durante la dictadura y terminó de conquistar los bolsillos argentinos durante la era de Carlos Menem en los años 90, cuando imperaba la convertibilidad de un peso igual a un dólar.

Pero ha sido ahora, con el kirchnerismo y sus políticas económicas, cuando los nuevos “gurúes cambiarios” —los llamados “arbolitos” (vendedores callejeros de dólares)— decidieron sintetizar la historia y poner juntas las dos pasiones: la moneda estadounidense y el más popular de los deportes, el futbol, para crear un nuevo tipo de dólar, el “dólar Messi”.

Hay una cotización del dólar oficial equivalente a 5.20 pesos pero que en el mercado es imposible conseguir debido a las restricciones cambiarias que el gobierno argentino mantiene desde hace más de un año.

Existe también un dólar turista que ronda los 6.40 pesos y otro para liquidar las exportaciones de soya, que está por debajo del oficial. No hay que olvidar la cotización del dólar para los argentinos que buscan cambiar en Uruguay o Brasil (10.76 y 9.95 respectivamente) y está también el denominado “blue”, la estrella del mercado, que se ubica un 91% más caro que el oficial. Es éste el que se comercia en las calles porteñas y al que los operadores clandestinos prefieren llamar “el dólar Messi”.

Lo llaman así porque sencillamente llegó a superar la barrera de los 10 pesos, y 10 es el número del astro del Barcelona y la selección argentina, Lionel Messi.

“Messi siempre es 10. Es la camiseta (playera) 10, juega siempre para un 10 de puntaje, y es más que el resto de los 10 jugadores del equipo. Y el dólar que vendemos acá nunca más será menos de 10, con lo cual es el ‘Dólar Messi’”, explica Javier, quien cambia billetes con la cara de George Washington y no con la de “Lio”, con sigilo y disimulo en una galería de la calle Lavalle, y los domingos lo hace en San Telmo.

El desfase en el mercado cambiario comenzó cuando en noviembre del 2011, el gobierno decidió comenzar a restringir la compra y venta de divisas extranjeras. Se acentuó cuando colocó el denominado cepo cambiario en abril de 2012, licuando la plaza de dólares.

Con cada medida oficial adoptada el dólar paralelo, o en el mercado negro que pasó a denominarse “blue”, comenzó a aumentar la brecha con el oficial. A lo largo de 2012 esa brecha no pasó del 23%. Pero en los últimos meses, después de cada anuncio económico, o cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner avanzó con la reformar judicial, el “blue” no paró hasta convertirse “en Messi” y duplicar su valor con el oficial.

“Hace unos meses anunciaron pagos de un impuesto a las tarjetas de crédito cuando se usan en el extranjero y de inmediato se disparó el dólar. Luego pusieron un gravamen a la compra de pasajes aéreos y hoteles en el extranjero y volvió aumentar fuerte y ahora cuando el gobierno anunció un sospechoso blanqueo de capitales para captar dólares y la creación de unos bonos para que esos dólares sirvan para obras, el mercado responde con una subida que no parece tener techo”, explica el economista Claudio Lozano, para quien el problema, “además del de déficit público y de reservas, es de credibilidad en un equipo económico que no funciona como tal”.

Para el economista Federico Stuzzeneger, además del problema de confianza “existen problemas de mala praxis”.

“Le están diciendo a la sociedad con estas medidas que la economía no está nada bien y la gente, como ocurrió históricamente, busca refugiar sus ahorros en el dólar”, dice.

Mientras el gobierno, a través de su ministro de Economía, Hernán Lorenzino, asegura que no tiene motivos para devaluar la moneda, el ex ministro y candidato a diputado, Roberto Lavagna, asegura que una devaluación “empeoraría las cosas”. Para “el padre de la resurrección económica de 2001”, la solución al problema del mercado cambiario y de la inflación que trepa a más del 10% mensual “no pasa por una medida u otra, sino por un programa que primero recobre la confianza de los inversores”.

La ausencia de inversión extranjera, acrecentada por la ofensiva del gobierno contra el Poder Judicial a través de la reforma aprobada el miércoles pasado, la lentitud de exportadores de granos en liquidar los dólares recibidos y la necesidad imperiosa de contar con divisas para el pago de bonos de deuda, muestran al gobierno en plena desesperación, tomando medidas como la del blanqueo que para la diputada Victoria Donda, “es sospechosa porque beneficia a los evasores y sale justo cuando el empresario del gobierno, Lázaro Baez, aparece involucrado en una causa por lavado”.

A decir de Lavagna, esa medida está condenada al fracaso y, de hecho, de los 10:45 que cotizó el dólar en las calles el lunes, cuando se hicieron los anuncios, el martes se cotizó en 9.40.

“Tal vez por la lesión que sufrió Messi el último domingo”, bromeaban ayer algunos “arbolitos”. Pero sólo fue por menos de 24 horas, ya que al caer la tarde, volvió a tocar el filo de los 10 pesos, en virtud de la pasión que los argentinos le dispensan al dólar en pos de salvar sus ahorros. Un dólar más “Messi” que nunca.



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