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McCain envía a Denver a “perros de ataque”

Wilbert TorreEnviado| El Universal
Miércoles 27 de agosto de 2008
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Video: Aplauden discurso de esposa de Obama.

Mitt Romney encabeza la tarea de criticar al aspirante del partido rival

DENVER, Colorado.— Como si la división que sacude al Partido Demócrata no fuese suficiente, ayer desembarcó un pelotón de republicanos para cumplir una práctica común en las campañas estadounidenses llamada “dog atack”, o ataque de perro, que consiste en soltar a una jauría para criticar sin piedad al candidato adversario, en su propia casa.

Los encargados de cumplir ese papel suelen estar presentes en los actos del adversario —donde siempre son recibidos con cortesía— y ahí sueltan sus lenguas envenenadas, igual que un invitado que asiste a una fiesta para hablar mal de su anfitrión.

Al frente de la misión venía Mitt Romney, con bronceado de playa caribeña, y detrás Lincoln Díaz-Ballart, miembro conspicuo del clan que por años ha librado una guerra a distancia contra Fidel Castro. Ambos eran los hilos conductores de esa perversa genialidad republicana que, a base de mensajes publicitarios que en realidad son jabs asesinos, ha logrado aniquilar a candidatos demócratas en el pasado reciente: todos recuerdan el desplome de John Kerry después de una campaña que difundió supuestas mentiras de su pasado militar.

Romney se apareció en la convención demócrata para lanzar toda clase de torpedos contra Obama. Muchos tienen un origen de “fuego amigo”: han sido tomados del arsenal de cuestionamientos y descalificaciones que Hillary Clinton utilizó contra el senador por Illinois en las primarias demócratas. “Obama es un gran orador, pero no se gobierna con retórica”, dijo Díaz-Ballart, parafraseando a Hillary.

Al mediodía, los republicanos convocaron a una conferencia en un edificio convertido en un cuarto de guerra. Había una habitación con monitores gigantes y computadoras que disparaban imágenes de la convención demócrata.

Díaz Ballart y Romney entraron por una puerta de la cual pendía un ejemplo de la habilidad retórica de los republicanos en tiempos de campaña: “Una milla de alto, una pulgada más abajo”, decía un pendón ubicado sobre las cabezas de ambos, un juego de palabras relacionadas con la altura de Denver, localizada una milla (un kilómetro 600 metros) por encima del mar, para describir el desplome de Obama en la contienda.

El Partido Republicano enfrenta una elección compleja en la que tiene que batallar con los elevados índices de impopularidad del presidente Bush y un rechazo general a la guerra en Irak.

“La republicana es una marca muy desgastada en estos días”, decía otro cubano estadounidense, el demócrata Raúl Martínez. Puede ser, pero en política no hay lógica, y menos en Estados Unidos: a pesar de todo, McCain gana terreno en las encuestas y Obama sigue en picada.

 

 

 



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