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Discusiones políticas, ataduras que retrasan a México, afirman analistas

Manuel Lombera| El Universal
Jueves 19 de noviembre de 2009

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Brasil, el país más grande de América Latina, utiliza ya la tecnología para explotar sus yacimientos petroleros, mientras que México se rezaga por discusiones políticas, coincidieron analistas y empresarios.

La diferencia entre Petrobras y Pemex sólo es una: la coinversión. Y ese factor también construye la diferencia en el desarrollo económico que a la fecha tienen ambos países.

“Para impulsar el crecimiento lo importante es que nos quitemos los mitos que nos han detenido ver hacia el futuro con certidumbre. Tenemos que actuar sobre una verdadera reforma en el sector energético, no la pequeña del año pasado, sino una como la que han hecho los brasileños: transformar a su empresa Petrobras en una de las estrellas de energía del mundo. Nosotros tenemos la capacidad de hacer lo mismo con Pemex”, aseguró Claudio X. González, presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN).

A los ojos de los empresarios mexicanos el país no define su rumbo. Los datos revelan que la economía de México se estanca y la brasileña se fortalece.

Entre 2006 y 2008 nuestro país tuvo un crecimiento económico magro. El Producto Interno Bruto (PIB) a tasa de crecimiento real en 2006 fue de 5.1%, pero en 2007 incrementó sólo 3.3% y en 2008 a un estimado de 1.3%, lo que genera un aumento promedio en la economía de 3.2% en dichos años.

Brasil, en contraste, tuvo un crecimiento real promedio de 4.9% en el mismo lapso, según el CIA World Fact Book. En ese tenor, la nación sudamericana se coloca como la décima economía mundial, al alcanzar un PIB de 2 billones de dólares, por encima de la posición 12 de México, con una producción de bienes y servicios finales que vale 1.5 billones de dólares, de acuerdo con el CIA World Fact Book.

A la caza de inversiones

“En Brasil han tomado decisiones, y eso que es un país socialista, que han ido muy en pro de traer inversiones”, destacó Mario Sánchez Ruiz, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur). “En el golfo de México todo mundo encuentra mantos petrolíferos, los más grandes del mundo. La mayor parte están del lado mexicano y nosotros no podemos hacer nada porque no hay los recursos, no podemos tener la tecnología para hacer las investigaciones a esas profundidades”, lamentó Sánchez Ruiz.

Pero esta consideración no implica privatizar Pemex, acotó Jonathan Heath, jefe economista para América Latina de HSBC. “Lo que sí necesita Pemex es flexibilidad para que en un momento puedas realizar inversión conjunta con capital privado”, precisó.

“México no va a mejorar su producción petrolera con capital privado”, coincidió José Luis Reyna, investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México y embajador de México en Brasil entre 1995 y 1997.

Para Sánchez Ruiz, la política pública en torno a Petróleos Mexicanos está atada a intereses de partidos. “No es posible que sigamos tomando todas las decisiones con base en cuestiones políticas”, expresó el presidente de la Concanaco-Servytur.

Retó a quienes temen inyectar capital privado para explotar los recursos petroleros de México. Consideró que las coinversiones con la IP no implican que los recursos naturales dejarán de pertenecer a los mexicanos.

“El día que realmente en este país todos los días tengamos gente con mejor posición económica, ese día vamos a decir que los productos que tiene México son de los mexicanos”, afirmó Sánchez Ruiz.

Pero reconoció que en México existen ejemplos de sensatez económica en tiempos de crisis. En Coahuila, por ejemplo, se eliminó la tenencia para incrementar la compra de autos, como ocurre en Brasil a nivel nacional desde 2007 tras la disminución del ISR.

Después del primer brote de influenza en México, el gobierno, la sociedad y los empresarios “vimos cómo nos juntamos para recuperar el turismo, buscamos esquemas para ver cómo promocionar a México y se reaccionó y se recuperó rápidamente”, expuso el titular de Concanaco-Servytur.

Pero reconoció que las políticas públicas en México no tienen equivalente con el proyecto económico brasileño. “A Brasil lo están viendo en el mundo como económicamente más fuerte que México. En temas trascendentales como tecnología, aeronáutica y petróleo ya nos está llevando a caballo”, señaló Sánchez Ruiz. Los (países del) BRIC no invierten menos de 1% de su PIB en ciencia y tecnología, mientras que México destina sólo 0.3%, destacó el investigador del Colmex. “Por eso Brasil es exportador de aviones”, agregó.

Una diferencia más entre mexicanos y cariocas es que los brasileños mantienen sus empresas en la bolsa de valores en número creciente, dijo Jonathan Heath. En cambio, a los mexicanos les preocupa mantener las empresas en familias, criticó el economista de HSBC.

“(En México) las empresas que cotizan en Bolsa hoy es el mismo número que existía hace 10 años. En cambio Brasil tiene empresas que entran a la Bolsa en número impresionante cada año”, lo que se explica por qué los dueños de las compañías en México no quieren compartir el poder, consideró Heath.

 

Brasil no quiere a México

“Brasil no nos quiere”, aseguró Reyna, ex embajador de México en ese país. Como suposición planteó que si el Presidente de México, Felipe Calderón, propone a Lula una alianza petrolera, la respuesta sería negativa.

Su “hipótesis” se remonta a 1991, en la primera cumbre iberoamericana, cuando el entonces presidente Carlos Salinas decidió entrar al Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN). “Pero hubo una especie de acuerdo no firmado: si México entraba al TLCAN, Brasil sería parte de eso, pero cuando se firma el TLCAN, México desconoce a Brasil. A nivel de gobierno somos de los países que (los brasileños) menos quieren ver. México jugó muy egoísta”, calificó el ex embajador.

 



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