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Del dicho al hecho

Paula Alday| El Universal
Miércoles 04 de diciembre de 2013
Del dicho al hecho

DIFERENCIAS. Un director organiza, coordina y controla; el líder tiene el papel de influir y motivar. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Las empresas que buscan empleados comprometidos necesitan jefes más incluyentes, menos individualistas, que sepan escuchar y también delegar

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Parece un concepto similar, pero no lo es. Jefe y líder pueden ser dos definiciones diferentes, según el perfil y las características de la persona en quien recaigan. Tener el título de director no implica que esa persona inspire y motive a su gente, lo cual hace un líder, menciona John Maxwell, autor de Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo.

En un estudio realizado por la firma IBM a directores generales de 64 países, 6 de cada 10 reconoce que para trascender el concepto de jefe ‘convencional’, un reto es integrar equipos de trabajo, pero con la mentalidad de ‘subirlos’ a las metas de la empresa, no juntarlos sin planeación.

“Sumar esfuerzos es la única forma de orientar a una empresa a resultados”, explica Rafael Gómez Nava, director del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

¿Cómo definen los mexicanos a un buen superior? Una encuesta de OCCMundial, entre mil 500 profesionistas, arroja que 60% asoció jefe destacado con el concepto “capacidad de comunicarse”. Cinco de cada 10 se interesa en los conocimientos de la persona.

Dos empresarios que destacan por sus emprendimientos a nivel nacional, así como un director de orquesta y ponente de temas de liderazgo, señalan las acciones que pueden mejorar el trabajo con los colaboradores.

Adicional a saber comunicar los objetivos y problemas de la empresa, y buscar las herramientas para ‘impulsar’ a que la gente haga propios esos retos, quien aspire a ser líder debe practicar la responsabilidad de delegar, señala Juan Manuel Alvarado, fundador de Acento Mexicano, empresa de decoración que comercializa más de 800 productos en almacenes como Liverpool, Sams, y El Corte Inglés, en España.

Para encaminar al éxito a una compañía es primordial saber metas a largo plazo, así es más fácil transmitir el objetivo a los colaboradores y fijar los tiempos en que se deben concluir las tareas”, agrega el emprendedor.

Para el fundador y director de Fulllsand, cadena de retail de ropa para playa, Joaquín Matienzo, dirigir con éxito implica buscar la manera de permanecer a través del tiempo. Señala que una persona con cualidades de liderazgo es persistente y “da ejemplos”; es referente de los colaboradores.

“Todo el equipo de trabajo tiene una función esencial, y hay que enseñárselos. Gente de limpieza, vendedores, administrativos, integran una cadena que el líder supervisa y eso repercute en entregar a tiempo y con calidad”, afirma.

Hace 20 años el responsable de una empresa se hacía presente en todas las áreas, unidades de negocio, sucursales, tareas por cumplir. Hoy, el reto es liderar un negocio de manera remota, esto significa permitir que otros se ‘suban al barco’ en ayudar a cumplir las metas. Es un cambio del jefe individualista al incluyente, coinciden los entrevistados.

“Un buen líder más allá de grandes ventas y resultados financieros, también promueve calidad en el clima de trabajo, y se convierte en un modelo a seguir”, puntualiza Alvarado.

Liderazgo afinado

Los miembros de una orquesta sinfónica integran un equipo en el cual las labores no se rigen por un organigrama vertical, sino por un modelo horizontal donde todos los miembros tienen la misma importancia. “El director es tan sólo el administrador de las energías y lo mismo sucede en una empresa”, subraya el director de la Orquesta Sinfónica de Michoacán y conferencista, Miguel Salmón del Real.

El director de orquesta afirma que su gran reto es mostrar a las personas la importancia y trascendencia que tienen como individuos en una agrupación. Cuando un músico toma conciencia de sus capacidades y entiende que el grupo no podría lograr una obra maestra sin su participación, hay grandes resultados.

Un escenario afín ocurre en las empresas, si el empleado entiende por qué es valioso su trabajo y cómo impacta con su desempeño a otras áreas, el nivel de compromiso generado es diferente.

Los músicos desafinan por destacar de manera individual. “Como director, yo debo señalar las diferencias y cualidades de cada integrante, y una vez que lo comprenden saben que no hay competencia, porque somos diferentes”, señala Salmón del Real, quien ha dirigido orquestas en más de 10 países.

Un jefe también puede desafinar, en su deseo de sólo destacar su trabajo, o por la inexperiencia sobre cómo hacer equipos que ‘sumen’ a la organización. El primer paso, según los especialistas, es integrar grupos de trabajo con colaboradores de diferente perfil, y permitirles proponer, no sólo dar respuestas.

Cuando se está en un escenario, subraya el director, cada integrante descubre el brillo que tiene y entonces surge un sentimiento de éxito colectivo, no individualista. Un líder puede funcionar de manera similar a una orquesta, y el secreto para armonizar y cumplir las metas planteadas consiste en escuchar, advierte Miguel Salmón del Real.



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