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Una vida dedicada al "clown"

El Universal
Lunes 12 de febrero de 2007
Aziz Gual sabe que cuando se está en un hospital las personas caen en depresión, por eso se ocupa de llevar risa a sus vidas

La sensibilidad no es algo que Aziz Gual haya aprendido durante sus horas de estudio, o leyendo libros; es un don que adquirió por sus experiencias de vida. Considera que en muchas ocasiones, "un verdadero artista de hospital es alguien que fue niño de hospital". Tal vez sea algo profético, pero el nombre Aziz, proveniente del Medio Oriente, en hebreo significa "que va a ser algo grande" y en árabe "el amigo profeta".

Aziz estuvo becado en Estados Unidos por el Ringling Bros. and Barnum & Bailey Clown College. Debido a la beca, una sus obligaciones fue hacer servicio social en hospitales. "Iba todos los lunes con los payasos más ancianos, con los que más conocían. Ellos me enseñaron cómo se hacían las visitas a niños enfermos y después comencé a ir solo. Esto se volvió una actividad de todos los días, por lo que aprendí bien".

Cuando volvió a México se dio cuenta de que no había nadie que hiciera algo similar. "Decidí integrar a mi trabajo de clown esta alternativa (de manera tal vez más filantrópica)".

Después de observar el desierto panorama de la risaterapia en México, Aziz regresó de Estados Unidos para instruirse un poco más. Ahí se encontró con Andrés Aguilar, paisano y colega con inquietudes similares. Juntos tuvieron la iniciativa de hacer algo por divertir a los niños hospitalizados en nuestro país y fundaron las bases de un proyecto llamado Risaterapia (la cual es ya una asociación civil dedicada a capacitar gente en esta técnica). "Ahí di mis primeros cursos en terapia de la risa. Con el paso del tiempo me separé de la institución porque no era mi proyecto de vida, sino sólo una parte", dice Aziz.

Una vez que dejó de laborar con su colega, hizo un viaje por Europa para estudiar más técnicas de circo y clown en la Ecole Du Cirque Space Catastrophone en Bruselas, Bélgica.

De nueva cuenta en su país natal, le propuso a Alejandra Zea (ex directora del Departamento de Cultura Infantil del Conaculta) que integraran a su programa una actividad que tuviera que ver con la risaterapia, y ella accedió. "Esto ocurrió en 1994, juntos planteamos las bases de un programa gubernamental que sirviera para llevar espectáculos artísticos a hospitales infantiles", explicó Aziz.

"Cuando se vive en un hospital los niños caen en un estado depresivo", explica Gual, quien entiende a la perfección el proceso, pues lo vivió en carne propia. "Uno se da cuenta porque ese ambiente es muy difícil. El trato de los médicos es a veces un poco insensible y estar vulnerable predispone a la depresión".

Asegura que cuando alguien va y realiza actividades que cambian el estado químico de sus cerebros (a través de las endorfinas producidas por la risa gracias a los estímulos humorísticos), hace que los niños cambien a una actitud más positiva.

"Cuando voy a hacer visitas, los niños se ríen, se divierten, se hacen mis amigos, se salen del hospital dentro del hospital", señala.

"El amigo profeta"

El rostro de Aziz Gual es una de sus principales herramientas. En estado normal, se muestra como un hombre serio, de ceño un tanto fruncido, pero cuando se da cuenta que es observado, puede cambiarlo por uno con gran sonrisa, otro con ojos saltones o bien con un dedo en la nariz.

En México, Espinoza Gual ha montado tres espectáculos que se han mantenido en temporada en varios foros a nivel nacional entre ellos el teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque.

El primero se llamó De risa en risa, el segundo Huraclown y el tercero Yo sin ti. Los tres integran actos circenses, música y gags; se le puede ver caminando sobre una pelota con un metro y 20 de diámetro, hacer malabares con seis pelotas, equilibrar una escalera de lámina de dos metros sobre su barbilla, sacarle sonido a un serrucho, tocar el acordeón arriba de un monociclo y bromear con sí mismo para hacer reír a la gente.

La preparación previa a estos espectáculos la adquirió luego de pasar casi ocho meses de gira por los mejores festivales circenses de Europa, tales como el de Avignon, en Francia; de Spoleto, en Italia; de Dubrovnik, en Croacia; de Teatro de Turquía, en Izmit; de participar en la Reunión de Artistas de Circo en Bélgica y de tomar un curso de técnicas de circo en la Escuela de Spase Catastrophone.

Su sensibilidad, el trabajo como experto de las artes circenses, la pantomima y la actuación le han abierto muchas posibilidades para desarrollarse como artista y para tratar a público diverso. Es por esta razón que dentro de su agenda se ha preocupado por capacitar a otros.

El humor: un arma fulminante

-¿Qué características deben tener esos espectáculos que están dirigidos a niños hospitalizados?

AG: "Yo me especializo en risaterapia, visitas muy breves, personalizadas, es decir que trato de establecer contacto con el paciente de una manera muy sutil, muy humana y después hacerlo reír y poder llegar a la máxima ambición, que es tener un contacto físico con él (a lo más que se puede llegar además de la risa).

"Para este tipo de trabajo es necesaria mucha sensibilidad y estar consciente del estado de vulnerabilidad de los niños. También hay que tener información general sobre a quién puedes tocar, a quién no, por el tipo de enfermedades".

Por el afán de inculcar su disciplina artística a otros, Aziz Gual ha incorporado a su agenda el dar cursos de capacitación. "He enseñado desde médicos hasta trabajadoras sociales o personal de intendencia, enfermeras; también he dado cursos a gente dedicada a hacer talleres, narraciones u otros actos en hospitales".

Él sabe que las personas disfrutan mucho del arte de la risaterapia, pero que no todos son aptos para ello.

Apuntó que en los hospitales, con los doctores y con las enfermeras es difícil que se formen brigadas de risaterapeutas. Sin embargo, sí es algo que les puede cambiar su estado de conciencia en lo que se refiere al trato con los pacientes.

-Después de varios años de haber introducido la risaterapia a México, ¿cómo ves esta labor en la actualidad?

AG: Acabo de regresar de un festival internacional de clown en Río de Janeiro llamado Anjos do Picadeiro . Después de esta experiencia me di cuenta que a México todavía le falta. En Brasil ya descubrieron para qué sirve, su repercusión social y su importancia en la comunicación entre personas. En nuestro país es algo a lo que el gobierno no le apuesta; los cariocas participan en la "payaseada", donde sale gente de la ciudad a las calles con una nariz roja para avisar que va a dar inicio el Festival de clown que dura siete días.

Patch Adams, el iniciador de la corriente, ha visitado México varias veces y da conferencias, pero no cursos de capacitación; él como estadounidense tiene una estructura laboral muy complicada.



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