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“Íbamos a la iglesia y hallamos el infierno”

Juana Osorno Corresponsal| El Universal
Sábado 16 de marzo de 2013
bamos a la iglesia y hallamos el infierno

PESQUISA. Según datos preliminares del gobierno de Tlaxcala, el estallido ocurrió entre las 12:30 y las 12:45 horas, y afectó 20 metros a la redonda, donde quedaron esparcidos nueve cuerpos, en tanto que cuatro más fallecieron en los hospitales. (Foto: JORGE LEZEMA CUARTOSCURO )


NATIVITAS. “Es la desgracia del santo Jesusito”, es el lamento de María Juárez, a quien este viernes le fue arrebatado un hijo.

No es la única que llora, los habitantes de Jesusito, como se conoce a la comunidad de Jesús Tepactepec, están de luto. El olor a pólvora lastima las vías respiratorias, sin embargo, el olor a muerte hiere el corazón.

Tres minutos bastaron para destrozar la algarabía. “Íbamos con rumbo a la iglesia y nos topamos con el infierno. Dedicamos muchas horas para preparar el festejo del cuarto viernes litúrgico y una desgracia nos arrebató todo”, lamenta una vecina.

El incidente movilizó a decenas de elementos de seguridad pública, Protección Civil y del Ejército; más de 30 ambulancias de Tlaxcala, Puebla y Estado de México apenas se daban abasto para atender a los lesionados y levantar los cuerpos.

Este día quedará en la historia negra de los habitantes de esta comunidad, ubicada a cuatro kilómetros de la zona arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl.

Había pasado el mediodía cuando un fuerte estallido se escuchó en la parte de atrás de la capilla del santo Jesusito. Un cohetón no tronó en las alturas, lo hizo frente a los peregrinos, 25 metros antes de ingresar a la capilla.

El panorama de la calle es desolador. Por doquier se observan zapatos, ropa y sombreros de hombres y mujeres devotos al santo patrono, fijado a una cruz.

Todo estaba listo para que después de la misa, celebraran con barbacoa, pescados en tamal, arroz, frijoles, agua y refrescos de sabor, pulque, cervezas y tequila, pero la muerte llegó antes e interrumpió el festejo. Tres árboles de pirul que también resultaron dañados fueron los testigos mudos del accidente.

Al fondo, el párroco de la iglesia inicia un rosario, no para festejar, sino para orar por los peregrinos fallecidos y lesionados, con devoción y fe, esos mismos que arrancaron la vida a los fieles.

En el hospital de Tlaxcala médicos y especialistas entran y salen; los familiares afuera a la espera de noticias. En el Servicio Médico Forense otros más esperan la entrega de los restos.

Jesusito recibe cada año a miles de peregrinos el viernes previo a la Semana Mayor; es el segundo santuario en importancia en Nativitas; el primero es San Miguel del Milagro.



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