aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




“Víctimas eran buenos estudiantes”

Nurit Martínez| El Universal
Martes 13 de diciembre de 2011

nurit.martinez@eluniversal.com.mx

Libertad para los jóvenes detenidos y justicia para los alumnos muertos y heridos el mediodía de ayer, es lo que piden normalistas y padres de familia de los estudiantes de la Escuela Rural de Ayotzinapa, Guerrero.

Conocidos en la escuela como El Abanderado, El Güero y La Cheve —los últimos dos estudiantes fallecidos— eran buenos estudiantes, aseguran sus cercanos.

Ambos murieron en el enfrentamiento ocurrido en la conocida Autopista del Sol, mientras que El Abanderado se mantiene grave en el hospital, a donde fue trasladado por las lesiones que presentaba.

Aquí la mayoría de los jóvenes deben tener buenas calificaciones, con un promedio por arriba de ocho y ser hijos de campesinos para continuar en la escuela, relatan jóvenes de la normal, quienes prefieren el anonimato ante el temor de represalias por parte de las autoridades o incluso al interior del plantel, entre compañeros, por revelar algunos “códigos internos de comportamiento”.

El joven conocido como El Abanderado, quien tiene 21 años de edad, pertenecía a la “Academia de tercer grado” y se distingue por su buen desempeño estudiantil. Maestros y alumnos consultados relataron que los padres de familia de los tres jóvenes se encontraban muy afectados por los sucesos en los que fueron heridos y asesinados sus hijos. Pero en particular la mamá de El Abanderado, debido a que se trata de una familia humilde, aseguran.

De hecho, la mamá fue notificada de las heridas a su hijo en el lugar en donde vende comida. El Güero se estima tenía 20 años de edad y también era alumno del tercer grado, mientras que La Cheve, de apenas 19 años, estaba inscrito en el segundo grado de esa normal.

Por la noche en la localidad de Tixtla, cerca de donde se ubica la escuela, los padres de familia de los 400 jóvenes que se estimó participaron en la manifestación se organizaban y solicitaban la intervención de abogados para acudir ante las autoridades del servicio forense a reclamar los cuerpos de los jóvenes.

Antes, los mismos papás integraron un grupo que se trasladó a la localidad de la Petaquilla, ubicada en el monte cercano a donde ocurrió el enfrentamiento, para “rescatar” a 30 jóvenes que se escondieron en ese lugar al percibir los balazos.



Ver más @Univ_Estados
comentarios
0