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Triunfa “Michelito” y sale en hombros

Yazmín Rodríguez Corresponsal| El Universal
Domingo 25 de enero de 2009
En medio de la polémica entre autoridades y empresarios taurinos, como en los tiempos del “Ave de las Tempestades”, Michelle Lagravere, Michelito, tuvo una gran tarde al realizar una encerrona con seis becerros

MÉRIDA,Yuc.— En medio de la polémica entre autoridades y empresarios taurinos, como en los tiempos del “Ave de las Tempestades”, Michelle Lagravere, Michelito, tuvo una gran tarde al realizar una encerrona con seis becerros.

Con su arte y valor en la suerte máxima cortó dos orejas, arrancó el aplauso y el reconocimiento de 3 mil 500 aficionados a la fiesta brava, que al final se le rindieron y lo cargaron a hombros en la plaza de toros Mérida.

Igual que Lorenzo Garza lo hiciera varias décadas atrás, a Michelito, el niño torero de 11 años, poco le importaron las discusiones entre la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en Yucatán, el Ayuntamiento de Mérida y la Procuraduría de Defensa del Menor y la Familia. Con el apoyo de sus familiares, partió plaza y toreó a los seis astados de 200 kilogramos en promedio.

Los empresarios y su familia informaron que enviarán los videos de la encerrona del niño promesa del toreo para que le concedan el récord Guinness.

Enfundado en terno rosa y con bordados en oro y cabos negros Michelito salió puntual al ruedo alrededor de las 16 horas para enfrentar al primero de la tarde, Chapulín un astado de 198 kilos de la ganadería de Rodrigo Aguirre. Rigorista, el juez Ulises Gutiérrez no le concedió la oreja.

El segundo animal, Querendón, le permitió hacer varias verónicas y chicuelinas. Con el tercero, No que no, la autoridad le concedió la primera oreja.

El animal se prestó para que el niño torero pudiera mostrar su arrojo y realizó un “farol de rodillas”, varios trincherazos y un muletazo del desdén mirando al tendido, lo que arrancó aplausos.

El cuarto toro Sí se puede estuvo a punto de empañarle la tarde al pequeño, pues aunque logró pasearlo, a la hora de matar, acabó dándole siete pinchazos hasta hacerlo caer.

El quinto toro, Sorpresita, también generó expectación y reconocimiento del respetable hacia el niño, quien mostró gran condición física y alegría a la hora de enfrentar a los becerros.

El último de la tarde, San Salvador, fue la culminación de una corrida de ensueño para el niño, con él alcanzó el récord Guinness de una encerrona con seis astados .

El niño torero no sufrió ninguna lesión y solamente levantó de sus butacas a los aficionados cuando Sí se puede lo desarmó y con el capote en el piso tuvo que frenarlo materialmente de los cuernos, antes de que llegara hasta su pequeño cuerpo.

 

 

 



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