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Carestía pega a dieta de mexicanos

El Universal
Viernes 23 de mayo de 2008
Los incrementos de hasta 50% en los precios de alimentos, principalmente de la canasta básica, propiciaron que en los mercados públicos, donde se abastece el grueso de la población, los clientes huyan al escuchar éstos. Los más angustiados dicen ya no saber “qué hacer para estirar el gasto”

Los incrementos de hasta 50% en los precios de alimentos, principalmente de la canasta básica, propiciaron que en los mercados públicos, donde se abastece el grueso de la población, los clientes huyan al escuchar éstos. Los más angustiados dicen ya no saber “qué hacer para estirar el gasto”. Testimonios recogidos “al pie del puesto” en 10 estados del país —sur, centro y norte— coinciden en que para alimentar a la familia con lo poco que se lleva en el monedero, hasta la calidad es lo de menos. El arroz, aceite y pastas se cotizan cada día más alto, lo que ha llevado a desplazarlos de la mesa diaria. De la carne, ni se diga. Y hasta el pollo empezó a subir

Resienten una escalada bárbara

MÉRIDA, Yuc.— Para Elvira Cauich de Bojórquez, empleada burócrata, comprar los productos con los que elabora la comida es un martirio: “Con lo poco que cobramos tenemos que ver que nos alcance. Dos veces a la semana comemos carne de res, verduras y sopas”.

Aun con dos sueldos en casa, “apenas nos alcanza”, dice y advierte que desde enero percibió una escalada de precios “¡bárbara!”, pues el arroz, frijol y aceite, así como la carne de pollo y res aumentaron “creo que 300%”.

Doña María Yolanda Caballero Queb, de compras en el mercado local Lucas de Gálvez, asegura que su esposo —Luis Arcángel Domínguez Domínguez, obrero— gana 500 pesos semanales y con los descuentos le queda 420 pesos. Con tres hijos, “apenas podemos irla pasando”.

Ante esta situación, los comerciantes resienten bajas en las ventas de entre 40 y 45%, según Luis Puch Cherris, comerciante de este mercado: “No percibimos escasez de granos, pues la gente apenas si tiene para comprar; las ventas están bajando”.

El mercado Lucas de Gálvez es el sitio a donde por lo general van las familias de recursos modestos a adquirir frutas, verduras y carnes, entre otros.

El menú yucateco ya no puede disfrutarse diario. Para María Yolanda Caballero, el clásico puchero de gallina se come una vez al mes. Lleva muchas verduras, fideos, carne de pollo y res, más los condimentos. Una comida no baja de 180 a 250 pesos, explica.



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