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Indígena otomí lucha contra la violencia

JUAN JOSÉ ARREOLA / CORRESPONSAL| El Universal
Jueves 06 de marzo de 2008
Macedonia Blas Flores integra el grupo Mil mujeres de paz a través del mundo. Capacita a las mujeres y a las niñas de su cultura para defenderse de las agresiones

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QUERÉTARO, Qro.— La indígena queretana Macedonia Blas Flores ha sido incorporada al grupo de Mil mujeres de paz a través del mundo, un compendio patrocinado por organizaciones de mujeres de varios países.

Ella fue la primera otomí mexicana que inició un proceso penal en contra de tres mujeres que hace tres años la agredieron públicamente, acusada de adulterio, una práctica contemplada entre los usos y costumbres en este grupo cultural.

Macedonia Blas asegura que ahora se siente más libre y con mejores condiciones de vida.

Indígena ñahñú de 51 años, con 12 hijos, abandonada por su esposo —quien reiteradamente la agredía— y sin energía eléctrica ni agua potable en su casa, a Macedonia Blas Flores lo que más le preocupa en la vida es que todos entiendan que “los hermanos y hermanas indígenas somos personas de la misma sangre”.

El nombre de Macedonia surgió públicamente hace dos años, en junio de 2003, cuando fue falsamente acusada de adulterio y lapidada públicamente por dos mujeres también indígenas.

Historias de violencia

A Blas Flores la golpearon en el rostro y de manera reiterada fue jalada de sus trenzas. También le untaron en los genitales una pasta preparada con diversos chiles, causándole daños ginecológicos irreparables.

Sobreponiéndose a esta situación, Macedonia Blas, asesorada por personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), decidió presentar denuncia penal ante el Ministerio Público, constituyéndose en la primera indígena de esta región queretana en proceder de esta manera.

“De eso ya ni me quisiera acordar…, ya no quiero dar tiempo para eso; ya pasó y ahora quiero nada más dedicarme a trabajar con las mujeres. Lo que yo hago está bien porque trabajo no nada más para mí sino para todas las mujeres que sufren violencia”, dice en un entrecortado español.

Desde hace 15 años, Macedonia se integró a la organización otomí Yax’ Kin (Primer Sol, en maya), desde donde ha trabajado en la puesta en marcha de proyectos productivos, específicamente en viveros familiares, que han dado buenos resultados a las indígenas ñahñú.

También se ha dedicado a capacitar a las mujeres y a las niñas de su cultura para defenderse de las agresiones y evitar la violencia.

—¿Por qué esta decisión?

—Porque yo viví mucho tiempo (el) sufrimiento de los golpes por mi esposo, pero aprendí que teníamos derechos. Un día vino una compañera de los Derechos Humanos que me enseñó mis derechos y cómo atender a mis hijos, sin golpes y sin regaños.

Prácticamente todo el día, Blas transita por los invernaderos de jitomates y hortalizas que la organización que preside ha creado en la zona indígena de Querétaro, con la intención de brindarle opciones económicas a las mujeres, muchas de las cuales son abandonadas por sus esposos.

“Aquí hay muchos problemas, más cuando (las) mujeres buscan formas de tener dinero y llegan tarde a la casa por estar en las reuniones de capacitación. Los esposos se enojan y no saben otra más que pegar y gritar insultos. Y hasta llegan borrachos”.

Ahora, ha tomado fama mundial al estar considerada como una de las mil mujeres en todo el orbe que son reconocidas por su labor a favor de los derechos humanos de las mujeres.

“Todavía me acuerdo que viví mucho muy pobre. Andaba en la calle vendiendo artesanías y ahora ya tengo dónde vivir y dormir. Ya no sufro como antes. Pienso que ha cambiado mi vida un poco más”, dice.



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