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Héctor Bonilla, incondicional de nadie en el terreno político

Julio Alejandro Quijano| El Universal
Lunes 01 de junio de 2009
El actor de la obra “Los lobos” reflexiona sobre nuestro avance democrático

julio.quijano@eluniversal.com.mx

Hablar de política es uno de los mayores gozos del actor y director Héctor Bonilla. Lo hace con cualquier pretexto y en casi cualquier lugar.

El sábado por la noche se encontraba en la Hostería Santo Domingo antes de presentar su espectáculo Vivan los muertos, recreación histórica de la época de la Reforma. Mientras tomaba un café aseguraba que “a la democracia ya le pusimos en la madre” apenas en ocho años.

Bonilla también dirige Los lobos una obra original del argentino Luis Agustoni basdada en un hecho real: un fraude inmobiliario perpretado a mediados del siglo XX en Argentina.

Cuando le ofrecieron que dirigiera esta misma obra en México, Bonilla pensó de inmediato: “Yo tengo que hacer una adaptación para hablar sobre el Congreso que se formó en México con las elecciones del año 2000 que fueron las primeras con democracia.

Así que transformó el texto en una obra sobre tres diputados mexicanos involucrados en un fraude que está siendo investigado por un senador utópico con ideales de izquierda.

—¿Por qué no supimos administrar la democracia?

—El libro más importante se llama El Quijote de la Mancha porque plantea la relación entre dos seres totalmente opuestos pero complementarios: todos somos Quijote y todos Sancho. El grave problema es que en México, Sancho le ganó a Quijote; ganaron los intereses creados sobre la utopía y la justicia social. Simplemente nos sucedió

—¿El IFE no es el Quijote de este país?

—Este pueblo tan necesitado de creer en algo, creyó en el IFE pero también al IFE se lo cargaron. Por eso estamos en este nivel de desencanto brutal.

—En “Los lobos”, el diputado Corcuera, el más maquivélico de todos, tresulta fascinante para el público.

—Cuando empezamos el análisis del texto les dijo a los actores: “Vamos a hablar de la vida sexual de los personajes”. Sobre Corucera, yo planteé que era un pederasta que tenía el sótano lleno de mierda, él es quien organiza y manipula. En general, los cinco personajes son gente muy frustrada, por ejemplo, visualizo al personaje de Pedro Armendáriz como un hombre solo que va a que le den de latigazos.

—¿Por qué el personaje del senador utópico interpretado por Rafael Sánchez Navarro parece tan lejano de la realidad mexicana?

—En la obra original de Agustoni, Batman es un imbécil comparado con el senador porque lo describe como un tipo que sacude al coronel, que se esconde en una cajuela y mata a cinco soldados como si fuera Tom Mix. Pero yo dije: “No, esa no es la realdiad mexicana. Hay que criticar a la izquierda” Por eso hay un parlemaneto en que el diputado que interpreta Víctor Trujillo le dice: “Te las das de adalid de la democracia pero tu partido es un cochinero, no eres adalid, eres el bufón.

Héctor Bonilla es un nombre que suele asociarse con la izquierda. Sin embargo matiza: “No soy incondicional de nadie. Cuando hablo de un complot no estoy asumiendo la defensa de Andrés Manuel López Obrador sino que hablo de un hecho político que demuestra que a la democracia ya se la partimos”.

Es menester hacer un poco de historia a partir de un pequeño recuento de algunas frases políticas que han marcado la vida pública de México para saber cuánto ha avanzado el país.

—Álvaro Obregón aseguraba que todos somos un poco ladrones.

—Obregón es un caso. También dijo aquello de que nadie resiste un cañonazo de 50 mil pesos. Fue un hombre brillante e inteligente. Alguna vez le llevaron a Ramón López Velarde para que le consiguiera una chamaba en el gobierno. Entonces el presidente le dijo: “Con que usted es poeta; a ver: recíteme algo”. López Velarde recitó un poema pero Obregón le dijo: “Usted miente, ese poema no es suyo sino de un amigo mío”. Y le recitó el poema completo. La historia cuenta que López Velarde salió tan apabullado que entonces fue cuando escirbió “Suave patria”.

—López Portillo dijo: “Ya nos saqueron, no nos volverán a saquear”.

—Es la incongurencia de la clase política de decir que defienden al pueblo y se hacen millonarios. Tenemos aquella otra frase de Carlos Hank: “Un político pobre es un pobre político”. Patéticos casos de enriquecimiento.

—Vicente Fox dijo alguna vez que México necesitaba la varita mágica de Harry Potter.

—Ay manito. Podría ser muy hiriente pero pues simplemente es un síntoma más de la imbecilidad galopante.

—Otra frase célebre fue “Mi góber precioso”.

—El ejemplo exacto de la podredumbre y la impunidad rampante que ahí sigue. En la campaña, Calderón habló de tirar al Góber precioso pero ya lo vimos sonriente dándole la mano

—También dijo que sería el presidente del empleo.

—Yo no dudo que lo haya dicho de buena fe pero es evidente que le fue imposible. Como dijo Miguel de la Madrid en la entrevista con Carmen Aristegui, la impunidad es imprescindible para el ejercicio del poder. Y yo lo digo en Los lobos: Calderon está preso entre la corrupción sindical que es Elba Esther y los monopolios que son Televisa y Slim, por mencionar algunos

—El que se mueve no sale en la foto.

—Esa es de Fidel Velázquez, el emblema de lo que creó Plutarco Elías Calles: líderes enriquecidos y obreros depauperados.

—¿Nunca le han ofrecido salir en la foto?

—A mí los tiburones me hacen la circunsición a mordidas. Evidentemente no me interesa, por eso estoy hablando así; no tengo ningún compromiso con nadie, no soy incondicional de nadie.

 



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