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Herrera no se siente ´viejo´

El Universal
Lunes 26 de marzo de 2007
El actor acepta que vive tiempo extra, pero reconoce que lo aprovecha al máximo

Aunque de entrada Mauricio Herrera advierte que él nunca dice que está, ni se considera "viejo", sino "un hombre grande", sí piensa que está viviendo tiempo extra, "pero lo quiero aprovechar al máximo y muy bien".

El actor que nació para ser feliz y dar felicidad al público que lo admira por su trabajo histriónico, aprovecha su "tiempo extra" estudiando canto, piano y produciendo, "porque tengo la mente clara y estoy feliz de la vida".

Siempre se ha considerado veracruzano, "porque mis padres me concibieron en Córdoba, aunque mi madre vino a dar a luz a la ciudad de México". En Veracruz pasó su infancia y adolescencia, "un tiempo en Córdoba, otro en Minatitlán, más tarde en Xalapa y la última etapa en Coatzacoalcos. Allá cursé primaria, secundaria, preparatoria y di los primeros pasos artísticos".

Su padre era ingeniero de Pemex y "mi madre cordobesa y ama de casa. Mi papá viajaba mucho y lo veíamos poco. Por lo mismo, muchas veces me quedé a vivir con tías y otros parientes". Para Mauricio eso no fue desventaja, "al contrario, me hizo libre de pensamiento. Los padres coartan a los hijos y los encasillan en determinada manera de ser".

En Xalapa, recuerda, "la vida era tranquila, es una ciudad cultural, pero en aquel entonces la gente era más retraída. En la costa, en cambio, como en Coatzacoalcos, el ambiente era opuesto: más abierto y bullanguero. Viví varios carnavales, disfrazándome de Cantinflitas, hasta logré un premio. Tendría 10 años.

Era la locura, brotaban las groserías y los albures a cada paso. Pero en Coatzacoalcos pasé la mejor época familiar, pudimos vivir juntos padres e hijos, pero al terminar la prepa, me vine a la capital".

En tierras veracruzanas dejó grandes amigos, "muchos de ellos se han ido para siempre, otros nos siguimos viendo con regularidad".

Arquitecto ´a chaleco´

Herrera ingresó a la Facultad de Arquitectura de la UNAM -Universidad Nacional Autónoma de Mexico-, "en ese entonces mi padre enfermó de cáncer y tuvo que venir a la capital, para atenderse. Le revelé que quería ser actor, "has lo que quieras, me dijo, pero primero me entregas el título de arquitecto. Era el clásico papá de entonces. No me dio tiempo de cumplirle el deseo, murió mucho antes de graduarme".

Fue en arquitectura que descubrió sus afanes histriónicos profesionales, "conocí gente que me ayudó a desarrollarme artísticamente, como Juan José Gurrola, Héctor Ortega y Sergio Aragonés, entre otros. Estudiaba canto y participaba en teatro experimental, sin dejar mis estudios en arquitectura. Colaboraba con un ingeniero, pero yo quería ser actor".

Profesionalmente, se inició como cantante y luego como actor, "soy de la camada de los rockeros de los 60, Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vázquez, Angélica María, Manolo Muñoz, conviví con ellos, incluso fui coro de César y Enrique. Cuando él cantaba ´Dile que la quiero´, yo hacía ´bumbumbumbum´...".

Sentimentalmente en aquellos años, Mauricio vivió una etapa "muy bonita" al lado de Julieta Bracho, "la mamá de mis hijos". Acepta que anduvo con otras artistas, jóvenes ilustres como Julissa, hasta pensábamos casarnos. Fue una generación inolvidable, era la época de los tes danzantes, nos divertíamos mucho y sanamente, no como ahora con tanta droga".

Del ´can can´, al altar

Julieta fue para Mauricio una esposa por 30 años, "nos conocimos en 1963 en el Can Can, un bar de altura enclavado en la Zona Rosa, que dirigía Álvaro Custodio. Sustituí a Claudio Brook, como protagonista del espectáculo. Tomé clases de canto, danza, pantomima, dicción y actuación. "La Brachito" (Julieta) era la primera bailarina. Fue un romance muy bonito que nos llevó al altar en 1967. Compartimos la vida y la carrera artística. Tuvimos dos hijos maravillosos, Alejandro y Claudio, ambos forman parte del medio artístico. Vivimos momentos inolvidables porque Julieta misma es un hermoso ser".

El rompimiento matrimonial, acepta el actor, "fue muy difícil, nos costó mucho trabajo tomar la decisión. Fue por una serie de situaciones que ni eran nuestras. En ese entoces conocí a Lohana y ya no podía mantener mi lazo conyugal. A Julieta la sigo queriendo mucho y ella a mí".

A Lohana, su actual esposa, Mauricio la califica como "una chica muy linda, que canta precioso. Nuestra unión ha funcionado muy bien". Él le lleva 30 años, pero justifica la diferencia al decir: "si uno se conserva con actitud jovial y vives con una joven, la situación se complementa.

Destino sin escapatoria

Mauricio Herrera considera que física y mentalmente se mantiene en "sitio maravilloso", está, dice, "en primerísimo nivel, después de casi 50 años de labor histriónica. Tengo trabajo con primer crédito, mi labor satisface, gusta mi desempeño. Estoy vigente y en plenitud. Hoy mismo estoy en Víctor/Victorìa con todo éxito".

Sobre el tiempo extra que dice estar viviendo, explica que debido a que sus padres murieron a los 64 y 67 años de edad, "estoy preparado para realizar mi último viaje dentro de ese rango de vida, por razones genéticas. Sin embargo, quiero llegar a la muerte y no que la muerte me llegue a mí. Claro que no hablo de un suicidio".



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