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Muere Steve Irwin, el cazador

El Universal
Martes 05 de septiembre de 2006
Steve Irwin falleció luego de que el aguijón de una mantarraya le atresó el corazón; Irwin fue llevado para ser atendido, pero el zoólogo murió antes de que llegara la ayuda médica, dijeron los funcionarios de urgencia

SIDNEY (Reuters, AP y DPA).- El extravagante zoólogo australiano Steve Irwin, que logró fama mundial en la televisión como El Cazacocodrilos, murió ayer cuando la púa en la cola de una mantarraya le atravesó el corazón mientras filmaba una secuencia para la serie Great barrier reef, que conduciría su hija Bindi Sue, de ocho años, en la costa norte de Australia.

Irwin, de 44 años, se había enfrentado a los animales más peligrosos del mundo, pero falleció de un extraño ataque por parte de una criatura marina que normalmente es muy pacífica mientras buceaba en Port Douglas, en Queensland.

"Él se puso arriba de una mantarraya y la cola de ésta subió y dio sobre su pecho y le hizo un agujero en su corazón", dijo el aún choqueado productor y mejor amigo, John Stainton, quien comentó que Irwin "murió haciendo lo que más amaba, y se fue feliz y en paz".

Un helicóptero trasladó a los paramédicos hasta las islas cercanas Low Isles, donde Irwin fue llevado para ser atendido, pero el zoólogo murió antes de que llegara la ayuda médica, dijeron los funcionarios de urgencia.

"Ya estaba bastante claro que tenía heridas que no le permitirían sobrevivir", comentó el doctor Ed O´Loughlin, que atendió a Irwin. "Tenía una herida penetrante en el costado izquierdo de su pecho. Había perdido el pulso y no respiraba", agregó.

De acuerdo con especialistas, la muerte de Irwin fue el tercer caso fatal del que se tenga registro de un ataque de una mantarraya en Australia.

El subdirector de la Unidad Australiana de Estudios de Venenos, Bryan Fry, dijo que "(Los aguijones) tienen grandes serruchos que desgarran la carne cuando salen".

Hace dos años Irwin protagonizó un hecho insólito al filmar una escena en la que alimentaba a un cocodrilo de cuatro metros con la mano mientras sostenía a la vez en brazos a su hijo Bob, de un mes. Incluso los fans más fieles se preguntaron si Irwin estaba en sus cabales.

Muchos se acordaron de Michael Jackson, quien asomó a su bebé fuera del balcón de un hotel en Berlín.

Irwin también fue criticado por molestar a ballenas, focas y pingüinos mientras filmaba en la Antártida.

Crikey

Conocido en el mundo por su pegajosa expresión "Crikey", cuando se acercaba a animales salvajes, Irwin hizo casi 50 documentales que se emitían en el canal de televisión por cable Animal Planet. Llegó a ser un personaje mundial que generaba libros, videojuegos e incluso figuras de acción de juguete.

La muerte de Irwin impactó a líderes mundiales, naturalistas y humildes australianos. "Realmente siento que Australia ha perdido a un hijo maravilloso. Él dio mucho entretenimiento a millones de personas, particularmente a los niños, por lo que es una terrible pérdida", dijo el primer ministro australiano John Howard.

El naturalista y documentalista británico, David Bellamy, describió a Irwin como un gran actor y un excelente estudioso de la historia natural.

"Él tomó enormes riesgos, pero sabía lo que estaba haciendo. Esto fue un terrible, terrible, terrible accidente", comentó Bellamy a BBC.

Creció con reptiles

Irwin pasó su infancia entre cocodrilos, a los que atrapaba para llevarlos a la granja de su padre, la que después pasó a administrar en 1991 y llamó Zoológico Australia.

Irwin quien se hizo famoso por su habilidad para desafiar a animales salvajes, como cocodrilos y serpientes, conoció a su esposa estadounidense Terri, en el zoológico. Su luna de miel -que pasaron atrapando cocodrilos- fue la base de su primer documental El Cazacocodrilos. La pareja tenía dos hijos: Bindi Sue y Robert Clarence.

Irwin presumía de que nunca había sido mordido por una serpiente venenosa, aunque admitió que había sido lastimado "muchas veces por cocodrilos, lagartos, caimanes y cientos de serpientes. Todos ellos tienen un pedacito de mí. He tenido muchos encuentros peligrosos pero son realmente muy numerosos como para mencionarlos".

Sus peores lesiones fueron provocadas por loros. "No sé qué tengo con los loros, porque siempre ellos me muerden. Una vez una cacatúa me rajó la punta de mi nariz. No sé qué tienen en contra mía", comentó.



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