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Una superpotencia acomplejada

Almudena de Cabo / DPA| El Universal
Viernes 20 de septiembre de 2013
Una superpotencia acomplejada

POR LA REELECCIÓN. La canciller alemana, Angela Merkel, ayer en un acto de campaña electoral . (Foto: FRANK RUMPENJORSTEFE )

Detenta el liderazgo indiscutible de Europa, pero no termina de asumir su papel con claridad

BERLÍN.— La fortaleza económica de Alemania devolvió al país el papel de potencia determinante en una Unión Europea (UE) golpeada seriamente por la crisis del euro. Sin embargo, los fantasmas del pasado le impiden asumir claramente ese liderazgo.

Con una Francia debilitada, tanto política como económicamente, y un Reino Unido inmerso en un amplio debate sobre la idoneidad o no de continuar siendo miembro de la UE, Alemania se alza como el único miembro de la tripulación en condiciones de hacerse con el timón del navío europeo para evitar su zozobra.

Desde el estallido de la crisis hace cinco años, la gestión de la canciller Angela Merkel parece haber convertido a Berlín en la nueva capital europea, dejando en un segundo plano a Bruselas. Como resumió hace tiempo el ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, “en Europa manda la señora (Merkel)”.

Sin embargo, mientras el resto de países de la UE asumen ese liderazgo, a veces a regañadientes, ¿por qué la propia Alemania se muestra reticente a aceptarlo?

Para entender Alemania hay que entender su historia. La Segunda Guerra Mundial dejó una profunda huella en el corazón de los alemanes y los situó en el difícil papel de tener que resarcir al mundo todos los horrores de la guerra.

Casi 70 años después del fin de la guerra, la palabra alemana para líder, führer, sigue desempolvando los terribles recuerdos de la Alemania nazi, de Adolf Hitler y de cómo se dejaron seducir por la idea de una Alemania que subyugara al mundo.

“Desde la Segunda Guerra Mundial los alemanes hacen lo que se espera de ellos a rasgos generales: se avergüenzan y prefieren mantenerse al margen cuando los grandes juegan entre ellos y no se dan cuenta de que poco a poco esto comienza a enervar al resto del mundo”, dijo Eric T. Hansen, escritor y columnista estadounidense afincado en Alemania y autor del libro La superpotencia miedosa.

Pero, ¿cómo devolver el orgullo de ser alemán a los alemanes? Alemania, el país más poblado de Europa con 80.2 millones de habitantes y con una economía que sigue creciendo a pesar de la crisis, necesita replantearse cómo se ve a sí misma y al mundo y llevar a cabo una renovación radical de su cultura.

“En realidad, los alemanes deberían acudir todos juntos a terapia para poder construirse una imagen más realista de ellos mismos”, escribió Hansen. “Desde el estallido de la crisis de Grecia, Alemania dirige Europa. Preparada o no, debe asumir su responsabilidad”.

Veintitrés años después de la reunificación, Alemania se alza como la potencia líder europea, cuna de grandes empresas internacionales como Volkswagen o Siemens. “Alemania prefiere verse a sí misma como una versión más grande de Suiza: un país económicamente exitoso, pero modesto a nivel político”, escribió The Economist.

La crisis del euro empujó al que hace diez años era el “niño enfermo de Europa” a ser el modelo a seguir. Europa necesita reinventarse para ser salvada.... y la nueva Europa pasa por Berlín.



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