aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Alejandro Encinas Rodríguez

Seguridad nacional y derechos humanos

Es economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. En su actividad profesional se ha desempeñado como asesor de la Comisi ...

Más de Alejandro Encinas Rodríguez



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    02 de agosto de 2011

    Lamentables las declaraciones del secretario de Marina, el pasado 26 de julio, quien tras señalar que en esa institución “no se tolera ni se protege a quienes por error o falta de profesionalismo violan los derechos humanos”, fustigó a las organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos al asegurar que “los grupos delictivos tratan de manchar el prestigio y el buen nombre de las instituciones, utilizando grupos ciudadanos que, mediante engaños, pretenden que caigan en el juego perverso de los criminales, ya que al utilizar la bandera de los derechos humanos intentan dañar la imagen de las instituciones, con el fin malévolo de obstruir la participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a su maldad”.

    Sin embargo, resultan esclarecedoras del debate que se da en la Cámara de Diputados en torno a las reformas a la Ley de Seguridad Nacional en las que no existe acuerdo sobre el marco jurídico que debe regir la seguridad en el país, pretendiendo subsanar la violación constitucional que representa involucrar a las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública y reglamentar, en una ley secundaria, un Estado de excepción.

    La jurisdicción militar en los Estados democráticos en tiempos de paz debe tener un alcance excepcional, partiendo del reconocimiento, en palabras de Luis Miguel Cano, de que para avanzar hacia una seguridad humana integral la autoridad debe atender conflictos “entre ciudadanos que hay que proteger, y no frente a los enemigos que hay que combatir”.

    Es necesario un cambio de paradigma de seguridad nacional y una visión integral contra el crimen que tenga como prioridad el bienestar y seguridad de las personas. Este fenómeno está directamente relacionado con la pobreza y marginación, falta de expectativas de futuro de grandes sectores sociales, así como de instituciones débiles y una deficiente aplicación del derecho.

    El dictamen legislativo que hoy se discute pretende legalizar las decisiones arbitrarias del Ejecutivo, insistiendo en una política reactiva que atiende los efectos, mas no las causas de la inseguridad, y sigue sin entender que la seguridad nacional debe estar definida a largo plazo por un amplio consenso, como corresponde a una política de Estado.

    El enfoque de carácter reactivo aplicado a nivel mundial en las últimas décadas ha sido cuestionado en el Informe de la Comisión Global de Políticas de Drogas que menciona: “Las políticas de guerra contra la drogas han fracasado con consecuencias devastadoras para individuos y las sociedades del mundo”, mediante las medidas represivas e inmensos recursos destinados en la criminalización no se han resuelto sino acrecentado los problemas de inseguridad. Por lo que han exhortado a los gobiernos a cambiar el enfoque de las políticas públicas para atender el problema de la criminalidad y tráfico de drogas mediante el establecimiento de modelos de regulación legal que permitan salvaguardar la salud y seguridad de las personas, y socavar el crimen organizado.

    La clave para un marco democrático en las relaciones cívico-militares radica en el estricto respeto a los derechos humanos. Es necesario que los poderes públicos devuelvan a las Fuerzas Armadas sus funciones constitucionales a fin de conservar su honor y confianza de la sociedad, que se han erosionado en últimos años consecuencia de decisiones políticas irresponsables.

    Esto es lo que debería entender el titular de Marina y funcionarios responsables de combatir a la delincuencia organizada. El combate al crimen no debe darse conculcando las garantías y libertades de los ciudadanos; por el contrario, como lo ha señalado el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, en respuesta a los graves acontecimientos provocados por un fanático de ultraderecha hace unos días en ese país: “El terror no debe conducir a más odio, sino a más democracia”.

    Candidato a gobernador por la Coalición Unidos Podemos Más en el Estado de México



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.