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Rafael Pérez Gay

Hotel DF

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    21 de noviembre de 2010

    Si todavía es posible narrar una parte de la ciudad irremediable y poblarla de personajes perdidos en un destino de laberintos oscuros, ese riesgo se llama Hotel DF (Random House Mondadori, 2010), la más reciente novela de Guillermo Fadanelli. El inenarrable Distrito Federal encuentra en estas páginas una forma de iluminar las zonas en penumbra del Hotel Isabel, ubicado en el centro histórico de la capital y escenario en el que ocurre esta historia violenta y dura; o mejor, historias, destinos cruzados, vidas truncadas, soledades ahítas de sus sombras. Hotel DF no es una novela de trama sino de personajes, en ellos descansa esta apuesta radical de Fadanelli.

    Frank El Artista Henestrosa, un periodista sombrío, marginado de las frivolidades del oficio, abre el juego en las primeras páginas: “Así me veo, como un hombre sin temas deseando regresar al vientre de mi madre, qué definición tan exacta y al mismo tiempo, ¡cuánta cobardía en un solo ser! Si tuviera que definirme no tendría que darle más vueltas al asunto: soy un hombre carente de temas importantes, un ser humano sin temas”. Esta confesión podría ser una de las claves de la novela, pero no estamos ante una novela en clave (aunque lo es) sino ante el relato truculento de una parábola urbana: sólo la crueldad puede acercarnos a la verdad.

    La técnica narrativa: un grupo de personajes van y vienen del Hotel Isabel, el lugar en el que el hampa cierra operaciones y cuenta el dinero de sus negocios de alcantarilla, un joven artista cotizado se oculta de las dudas de su vida y toca por primera vez el amor, una española pasa unos días en busca de sí misma, un actor mediocre y su mujer aceptan el fracaso, un capo de poca monta le perdona la vida y la amistad a un turista alemán que huye del frío. Ninguno de ellos sabe lo que busca, ninguno sabe lo que encuentra, ninguno salvo un personaje, pero no voy a vender la trama ni revelar el sentido de un final.

    Hablé en las primeras líneas de un riesgo; me explico: la estética de la violencia, el lenguaje descarnado, la voluntad radical que impulsa estas páginas. El artista Sandler reflexiona sobre la vejez: “¿Qué se espera de los viejos? Que sean sabios, como de las mujeres se espera que abran las piernas. Un viejo sabio es peor que un artista humilde, peor que una almorrana, vómito de cerdo, diarrea amarilla, culo desecado”. Como en otras aventuras creativas, Fadanelli ha salido bien librado del desafío que se ha impuesto, una tarea a la altura de su duro carácter literario capaz al mismo tiempo de notables alturas estilísticas. Oigan esto: “La certeza de que la juventud no lo abandonará, un joven decrépito y eterno, claro está, es decir la inmortalidad creada en el egoísmo y la demencia calculada hacen de Gabriel un dios caído en tierra de gusanos, y los dioses en picada poseen vestales, mujeres que se aproximan a ellos para brindarles consuelo. Pero el dios joven y en caída no se consuela y le importa un pito el consuelo femenino, aunque lo necesita; es la única prueba real y fidedigna de su reinado”.

    Una de las creaciones internas más memorables de Hotel DF es la comprensión narrativa del hampa. La sensibilidad para contar intensamente sin que la luz enceguecedora del crimen anule el relato no es el menor logro de la novela. Para ello, Fadanelli ha inventado un personaje: La Señora, un capo que dirige una empresa criminal formada por 200 integrantes y cuya base de operaciones es un tendajón en el fondo de una calle infame de Tepito y el cuarto número 14 del Hotel Isabel.

    Mientras avanzaba en la lectura de esta novela, me preguntaba qué lugar ocupa Hotel DF en la obra de Guillermo Fadanelli. Propongo esto: por su composición narrativa y por la esencia de los personajes Hotel DF se encuentra más cerca de Clarisa ya tiene un muerto que de Lodo, los dos puntales de ese cuerpo novelístico. Pero algo más, Hotel DF supera a ambas en su voluntad radical, en la intensidad que intenta mirar de cerca la condición humana y mostrar un retrato, oscuro y frío, de la Ciudad de México.

     



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