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Timothy A. Wise

Subsidios a la deslealtad

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    04 de octubre de 2010

    Desde hace años, las organizaciones campesinas en México han insistido en que las políticas por medio de las cuales el gobierno estadounidense apoya al sector agropecuario y entre las cuales se encuentran los subsidios producen una competencia desleal que afecta negativamente a los productos mexicanos.

    La evidencia empírica da la razón a los agricultores: desde 1997, el “dumping” –como se conoce comúnmente a la exportación de productos a precios desleales– le ha costado 12.8 mil millones de dólares a la agricultura mexicana, 10% del valor de todas las exportaciones agropecuarias mexicanas a EU. Por mucho, los más afectados han sido los productores de maíz que perdieron 6.6 mil millones de dólares, un promedio de 38 dólares por tonelada métrica ó 99 dólares (958 pesos) por hectárea. A modo de comparación, el pago promedio de Procampo a pequeños productores es de 858 pesos por hectárea.

    Bajo el Tratado de Libre Comercio, de acuerdo a una investigación sobre los precios de 8 productos estadounidenses (maíz, soya, trigo, algodón, arroz, carne, cerdo y pollo) que compiten con productos mexicanos, las exportaciones de aquel país crecieron notoriamente. Entre 159% y 707% para la soya y el puerco respectivamente. Si comparamos los precios de estos 8 productos en México, podemos observar que bajaron en términos reales entre 44% y 67% entre principios de los 90 y 2005.

    Esta reducción se debe al menos en parte a las políticas agropecuarias de EU, como los subsidios y otras. Si establecemos el “margen del dumping” como la diferencia (en porcentajes) entre precios de exportación y costos de producción —definición aceptada por la Organización Mundial del Comercio—, entre 1997-2005 los productos estudiados tuvieron un margen positivo de entre 17% y 38% para los cinco cultivos, y de 5% a 10% para los productos pecuarios.

    La competencia desleal ha afectado de manera más brutal a los pequeños y medianos agricultores: si suponemos que los precios de los productos en México se contrajeron en la misma proporción que el margen de dumping, los productores de maíz, trigo, carne de res y carne de puerco perdieron 6.6 mil millones, 2.2 mil millones, 1.6 mil millones y 1.2 mil millones de dólares respectivamente. En el maíz, una pérdida promedio de 958 pesos por hectárea ó 367 pesos por tonelada (en pesos del 2000). Esto en la práctica significa que los pequeños agricultores, con la productividad más baja, no tienen posibilidades de recuperar sus inversiones y son excluidos del mercado. Además, se anula el efecto de programas gubernamentales como Procampo, que está orientado a atajar las asimetrías entre la agricultura de México y Estados Unidos.

    Por otra parte, la competencia desleal ha reducido el mercado para los productores mexicanos, como lo evidencia la dependencia alimentaria. La proporción de bienes pecuarios importados para el consumo interno pasó de 4 a 7% a principios de los 90 y de 6 a 31% entre 2006 y 2008. En los cultivos de granos básicos, la dependencia alimentaria es alarmante de 34% para maíz y 97% para soya entre 2006 y 2008.

    Desafortunadamente, el TLCAN ha eliminado las políticas más efectivas para que México haga frente a los precios de dumping. Si bien el acuerdo otorgó a este país el derecho de imponer aranceles a todas las importaciones por encima de la cuota establecida durante el periodo de transición —lo cual hubiera sido un instrumento adecuado para combatir el dumping y nivelar la cancha comercial—, el gobierno mexicano no aprovechó en su momento estas medidas.

    Con las actuales reglas del Tratado de Libre Comercio, la protección de los efectos del dumping en contra de pequeños agricultores mexicanos depende del gobierno de Estados Unidos y de la limitación de exportaciones de algunos productos sensibles como el maíz blanco, frijol y leche descremada en polvo. Por parte de las autoridades mexicanas hace falta una política pública y esquemas de apoyo más equitativos para aumentar la productividad y el acceso a los mercados de los pequeños y medianos productores; los cuales –hay que enfatizar en esto– han sido los más perjudicados por la competencia desleal estadounidense.

    Director del Programa de Investigación y Políticas Públicas de la Universidad de Tufts (Estados Unidos)



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