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Editorial EL UNIVERSAL

Los territorios perdidos

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





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    09 de septiembre de 2010

    Para el ex secretario de seguridad pública de Nuevo León, Aldo Fasci Zuazua, el “mando único” policiaco ya existe entre las corporaciones de seguridad del estado: son Los Zetas. Ojalá fuera sólo una alegoría.

    Los cárteles del narcotráfico han suplido en varias regiones del país a las autoridades. Se arrogan labores esenciales del Estado como el cobro de impuestos y la seguridad. Frente a un nivel tan profundo de deterioro, ¿basta la fuerza de las instituciones mexicanas? ¿Basta con el Ejército, que es el último recurso de todo país? Es una pregunta que las fuerzas políticas antagónicas tendrían ya que responder.

    No es coincidencia que Hillary Clinton comparara hace un par de días al México de hoy con la Colombia de los años 80. “Estos cárteles de la droga están mostrando cada vez más señales de insurgencia. De repente empiezan a aparecer coches bomba, que no se conocían antes”, dijo la secretaria de Estado del gobierno estadounidense. “Se está pareciendo cada vez más a Colombia hace 20 años, cuando los narcotraficantes controlaban ciertas partes del país”.

    La funcionaria estadounidense asume que México ha perdido el control sobre varias zonas de su territorio, y no le hace falta razón. La pregunta es: ¿insinúa, por lo tanto, que la “solución” debe ser la misma que Estados Unidos propuso para Colombia, es decir, la intervención directa de las fuerzas armadas del país vecino en contra de los criminales?

    Existirá la tentación entre algunos sectores en México de admitir sin chistar esa alternativa. Sin embargo, hace falta considerar si ya se ha intentado primero crear un sistema judicial menos burocrático, si ya se ha hecho todo lo posible para perseguir al crimen en lo fiscal y lo financiero, si ya es imposible mejorar las capacidades de nuestras policías.

    Tal vez México jamás acepte la pérdida de soberanía que significa la ayuda de un Ejército extranjero en las labores de seguridad interior, sin importar lo deteriorado de su estado. Esperemos que el crimen organizado no domine el territorio hasta llegar a un punto en que ya no quede mucha soberanía por defender.

    Hay que ver si cuando menos en este tema sí pueden ponerse de acuerdo los adversarios políticos. Hay frente a los mexicanos varias propuestas para recuperar el territorio perdido a manos de los cárteles. Cada una tiene sus costos; sin embargo, no ponerse de acuerdo en conjunto, como Estado, en favor de alguna de ellas, traería como consecuencia tarde o temprano la pérdida del país entero.



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