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Regina Kuri

Cuidado con los narcóticos caseros

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    30 de junio de 2010

    Contra lo que mucha gente piensa acerca de las adicciones, el consumidor de drogas no necesariamente es el individuo que termina deambulando por las calles como un indigente.

    Es muy común que un adolescente empiece a consumir drogas dentro de su casa. Los padres de familia piensan que si los mantienen alejados de las calles o en un ambiente sobreprotector, el chavo no se drogará. Sin embargo esto es falso. Si bien, es mejor que la educación esté basada en factores protectores, como los límites y la congruencia y, sobre todo, en un sistema de valores universales, el pensar que abstraerlos del mundo los va a proteger, es tratar de luchar contra lo inevitable.

    Mi intención es alertar, no alarmar. Como he mencionado antes, no es inminente que los jóvenes se droguen, lo que sí es prácticamente inevitable es que no experimenten situaciones de riesgo, tanto fuera como dentro de la casa.

    Por lo general se habla de las drogas como la cocaína y marihuana, poco se habla de los medicamentos como los jarabes para la tos, benzodiacepinas, pastillas para dormir, otros estimulantes como el aire comprimido (el que se usa para limpiar aparatos electrónicos), los activos (gasolina, thinner, spray, etcétera) y por supuesto, el alcohol y el tabaco.

    Un gran porcentaje de jóvenes comienzan a experimentar estados alterados de conciencia dentro de la casa, y peor aún, motivados por un adulto, ya sea el padre, la madre, tíos, hermanos mayores y demás. Viven en un ambiente en donde se tolera y promueve el uso de sustancias, lo que les permite ceder más fácilmente a su curiosidad.

    Las personas menores de 20 años son mucho más propensas a desarrollar una adicción cuando su consumo comienza a temprana edad.

    Por eso es importante cuidar que no haya sustancias disponibles o con fácil acceso, ya que el primer consumo puede darse por simple curiosidad o presión de grupo, pero las que siguen ya pueden ser por volver a experimentar esa sensación placentera que se tuvo la primera vez.

    Eventualmente habrá quién sí se enganche y quién no; el problema es que es difícil saber o pronosticar quién se salvará de no desarrollarla.

    Creo que hoy en día, debido a tanto bombardeo de medios y la misma cultura tóxica en la que vivimos, el fácil acceso a cualquier sustancia y las demandas de la vida cotidiana, no está demás tomar precauciones y tomar conciencia del riesgo.

    Los primeros que deben responsabilizarse son los padres de familia, tratando de evitar el uso de sustancias dentro de la casa, y, desde luego, estar informados lo más posible para poder hablar del tema con los hijos.

    Me he encontrado con padres de familia a los que se les hace muy simpático que su hijo de 10 años sepa más de las drogas que ellos.

    Para prevenir es imprescindible estar informados, que haya una buena comunicación entre la pareja, esto ayudará a que los límites sean asertivos y congruentes para los hijos, y desde luego, establecer canales de comunicación con los hijos.

    Algo que puede ayudar a la comunicación es tratar de buscar actividades en donde participe toda la familia, hacer acuerdos y sobre todo escucharse entre todos los miembros.

    No puede haber comunicación cuando los padres tratan de imponer su punto de vista sin escuchar, esto ahuyenta y aísla a los adolescentes.

    Sígueme en twitter @reginakuri



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