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Alfonso Zárate

Los tres cochinitos

Alfonso Zárate Flores, Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, GCI. Académico, actor político y analista de los fenómenos del ...

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    24 de junio de 2010

    Los cochinitos ya están en la trama,con desfiguros y estafas sin par.En el chiquero regodeados todos,como de costumbre se revolcarán.

    ¡Está bien que sean cochinos, pero no tan trompudos! Las grabaciones difundidas en estos días, revelan los usos de una clase política que actúa con impudicia porque ejerce un poder sin contrapesos y se sabe impune.

    Para los gobernadores todo se vale, menos perder la elección, por eso andan desatados y haciendo de las suyas. No ocultan su naturaleza de caciques pueblerinos que imponen su ley; saben cómo hacerlo y lo hacen: definen candidatos a modo, intimidan y aprietan los güevos a sus adversarios, maicean a los árbitros, hasta tienen, como Fidel Herrera, un Secretario de Finanzas, Salvador Sánchez Estrada, dedicado a usar los recursos públicos para hacer ganar a sus candidatos.

    El antiguo “jilguero” de Luis Echeverría, se muestra dominador: “Ya hicimos todo, cabrón, y todo lo que te hayan dejado tirado lo levantamos, oye, pues ahorita estoy en plenitud del pinche poder; tengo el gobierno en la mano”. Y en otra conversación le dice a Marco Antonio Estrada, candidato priísta a un distrito de Coatzacoalcos: “¿Qué necesitas, qué refuerzo te damos, qué más hacemos?”

    Las conversaciones obtenidas y filtradas ilegalmente son una cátedra de real politik: “Pues hay que darle a todos, hombre —sentencia Fidel Herrera. Ahorita, a la hora de ser candidato, dale a todos, mano”. Cuando se encuentra en la plenitud de su poder, el Góber tramposo mueve los hilos: ordena, censura, opera y, como le ocurrió hace unos años, vuelve a ser cachado.

    Otro caso es el del Góber mafioso, que despacha desde la antigua Antequera. Todas las malas artes —compra de votos, intimidación a los opositores, manipulación de programas sociales, captura de las autoridades electorales— han sido puestas en juego en Oaxaca para impedir que el candidato de la coalición opositora, Gabino Cué, gane la gubernatura, y para eso Ulises dispone de dinero a manos llenas (el presupuesto para “gastos personales” del gobernador en 2010, es superior a 3 mil quinientos millones de pesos). La violencia, incluso el secuestro contra quienes apoyan a su opositor, es otro ingrediente del estilo personal de gobernar de Ulises: hace unos días, Aurora López Acevedo, secretaria de Transporte en el gobierno de José Murat, denunció haber sido secuestrada y atacada sexualmente por Manuel Moreno Rivas, ex jefe de la desaparecida Policía Ministerial estatal.

    Mario Marín, el góber precioso, es el tercer cochinito. Todos recordamos su conversación impúdica con Kamel Nacif —El Rey de la Mezclilla— en la que habla de los “coscorrones” que le propinó a la periodista Lydia Cacho. Y el pasado fin de semana, en esta guerra de lodo, se difundió una conversación que parece mostrar sus aventuras sexuales con una menor de edad.

    Para ellos, ganar la gubernatura es un asunto de vida o muerte. En sus aspiraciones de brincar a la Presidencia del PRI y de allí a un puesto en el gabinete 2012-2018, no pueden permitirse una derrota; que, además, amenazaría sus salvoconductos de impunidad, la seguridad de que sus sucesores habrán de cubrirles la espalda. Los tres constituyen el núcleo del cártel de gobernadores priístas, pero no hay que engañarse: gozan de popularidad y amplio respaldo social, cómo negar que la gente del pueblo los quiere, que saben alimentar a sus clientelas (a los pobres y a los pobres entre los pobres, en los que persiste la cultura del “dame”), que usan los cuantiosos recursos que hoy manejan para afectar la equidad en la competencia y comprar votos.

    Los defensores de este tercio de marrulleros se rasgan las vestiduras, dicen que es escandalosa la grabación ilegal de conversaciones privadas y la califican de “guerra sucia”, cuando la verdadera “guerra sucia” es el uso de los recursos públicos para comprar al árbitro y ganar las elecciones. Y otro dato que vale tener en mente: este y no otro es el PRI que está por regresar en 2012.

    Posdata

    Retratista del micro-cosmos urbano, tímido, huraño, sabelotodo, “chismocito”, como lo describía con cariño Cheli Sáizar, su amiga entrañable, Carlos Monsiváis deja un hueco que no llena nadie.

    Presidente del Grupo Consultor Interdisciplinario



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