aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Sandra Lorenzano

Discriminación y pequeños migrantes



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    06 de junio de 2010

    “Una vez sí nos agarraron cuando queríamos cruzar y luego nos volvimos a ir. Nos querían llevar por el desierto pero dicen que era muy peligroso, que nos vamos a morir. Es que ahí está muy cerquita pero ahí sí te puede suceder algo, como tener mucha sed. ¡Y si te ven en el día te disparan! Porque dicen que no somos como ellos, no quieren que vayamos allá, quién sabe por qué”. Paulino, de 12 años, es uno de los miles de niños que cruzan solos la frontera México-Estados Unidos.

    El problema comienza en nuestro propio país, donde alrededor de un millón de niños —según datos de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado— trabajan como jornaleros agrícolas en situación casi de esclavitud. Hay en México 3.6 millones de niños y adolescentes de entre cinco y 17 años que están trabajando, lo que equivale a 12.5% de la población nacional de esta edad, plantea UNICEF. La tercera parte tiene menos de 14 años, la edad mínima para trabajar señalada en la Ley Federal del Trabajo.

    En la última Semana de la Migración un jovencito guerrerense le dijo a Margarita Zavala: “Como tu esposo es el Presidente, quisiera pedirle que los niños no trabajaran, que no permitieran que los niños trabajen porque se pueden morir”. Mejores trabajos para sus padres para que no tengan que migrar y becas para que ellos puedan estudiar, ésas fueron las solicitudes de todos los niños participantes. Demasiado pedir en un país como el nuestro… Los datos del INEGI revelan que el rezago educativo de los pequeños jornaleros llega al 50%, y en adolescentes asciende al 73%. A la vez les impedimos el acceso a las herramientas fundamentales en la construcción de ciudadanía. “Si nuestros hijos estudian, es como si dejaran de ser ciegos”, dice Juana, con 30 años y cinco hijos que han nacido en diferentes campamentos agrícolas.

    Pero el problema de la migración también nos toca porque por nuestro territorio cruzan miles de jóvenes y niños centroamericanos que van en busca del “sueño americano”. En un solo año —según el Instituto Nacional de Migración— son repatriados desde México más de 5 mil niños (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua). Otros miles continúan con su “viaje”.

    El documental Which way home de Rebecca Cammisa, que resultó nominado al Oscar este año, muestra los riesgos y el desamparo de estos jóvenes migrantes. Ella realizó con su cámara exactamente el mismo camino que ellos para mostrar el infierno que tienen que pasar en su afán por reencontrar a la familia o simplemente para hallar mejores condiciones de vida.

    La situación no es mejor en la frontera norte. México es un país de origen, tránsito y destino de migrantes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, cada año, alrededor de 40 mil niños y niñas que migran son repatriados desde EU a México, de éstos, 18 mil viajan solos. En los últimos meses la cifra ha aumentado de manera dramática, en especial en Sonora, debido a la ley SB1070, más conocida como ley Arizona. Las consecuencias que estas experiencias pueden tener en el desarrollo psicológico y en la seguridad física de los niños son de suma gravedad. Según diversas organizaciones hay más de un millón de niños sometidos a trata infantil como consecuencia del viaje. Los datos son escalofriantes y el “negocio” floreciente. La migración de menores se equipara al incremento de las filas del narcotráfico, pues hoy en día son dos de las más importantes fuentes de ingreso para el crimen, señala el Centro de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados (Cedia).

    La violencia racista y discriminatoria ejercida contra los indocumentados tiene una de sus últimas expresiones en la muerte de Anastasio Hernández Rojas, padre de cinco hijos estadounidenses, que murió como consecuencia de los golpes y las descargas eléctricas que le asestaron miembros de la Patrulla Fronteriza en San Diego, California, ciudad en la que el mexicano vivía desde hacía más de 20 años.

    “…dicen que no somos como ellos, no quieren que vayamos allá”, decía Paulino.

    El viernes los periódicos informaron acerca de la propuesta que Barack Obama le hizo a Jan Brewer, gobernadora de Arizona, sobre la necesidad de una reforma migratoria a nivel federal. ¿Y México tomará alguna vez la iniciativa para proteger y defender a sus ciudadanos dentro y fuera de las fronteras?

    Twitter.com/sandralorenzano

    Escritora



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.