aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Aram Barra

Jóvenes en la política de drogas



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    10 de abril de 2010

    La Comisión de Estupefacientes (CND) es el órgano de la ONU encargado de supervisar la política mundial de drogas. Pero, a pesar de este importante mandato, la comisión opta por trabajar en forma relativamente secreta. Las reuniones no se transmiten, no se hacen minutas ni resúmenes para el público. Los informes de las sesiones son extremadamente limitados. Además, la CND no vota, por lo que es difícil saber cuál es la posición que cada gobierno ha tomado sobre cuestiones clave en la materia.

    Este año, durante su discurso en la plenaria referente a la reducción de la demanda de drogas, la delegación mexicana informó que la estrategia nacional en México hace hincapié en los jóvenes y niños de la calle. “México ha intensificado su programa de prevención de la adicción: nos centramos en el desarrollo de la vida de los más pequeños y adoptar medidas de detección precoz”. Para ello, los delegados dijeron que México ha “[...] construido 320 centros ‘Nueva Vida’ y [continúa trabajando con sus] centros de integración juvenil en las zonas difíciles de México”.

    Explicaron que “el uso indebido de sustancias es un problema grave en términos de salud pública y tiene un impacto negativo en las familias, las escuelas y la sociedad en general”. Por eso, han dedicado “muchos recursos a la reducción de la demanda de drogas: actividades y programas para facilitar la investigación y la prevención, tratamiento y rehabilitación y sensibilizar y formar a profesionales para llegar a la población en general”. Se diseñan nuevos métodos para investigar el abuso de sustancias y los factores de riesgo, concluyó uno de los delegados de México.

    Sin embargo, apenas un par de horas después de estas declaraciones, este mismo periódico informó que en Ciudad Juárez, el gobierno del Estado “con equipo humano y táctico, además de perros olfateadores” inspeccionaba a 2 mil 600 jóvenes (11/03/2010). Así, el discurso oficial del gobierno obvia que los derechos humanos pasan también por la privacidad. No se puede generar una estrategia para las drogas sin asegurar la protección de derechos a la intimidad de jóvenes, las personas que usan drogas y los clientes de los programas de tratamiento de drogas.

    Esto último, por ejemplo, se olvida en la misma Ley contra el Narcomenudeo. Si bien ésta extingue el procedimiento penal contra quien porta drogas de acuerdo a lo estipulado en la tabla de referencia de la misma ley, también obliga a las personas a las que se detenga por tercera ocasión a recibir tratamiento. Esto no sólo le quita prioridad a la salud pública, sino que elimina la inclusión de derechos humanos en la política de drogas. ¿Para qué diversas agencias de la ONU elaboran guías técnicas de tratamiento a usuarios de drogas si no para ser aplicadas en la práctica?

    En tanto la guerra contra las drogas y contra el narco continúe teniendo “consecuencias no intencionadas” por las cuales jóvenes mueren acribillados y masacrados diariamente, el discurso oficial sobre respeto a derechos humanos se vuelve maniqueo. Suficiente con continuar criminalizando, discriminando y estigmatizando a jóvenes por su simple condición etárea. Se debe eliminar toda barrera legal y reglamentaria al acceso a terapia o tratamiento que además, según mejores prácticas alrededor del planeta, debe ser voluntario y humano.

    No puede ser que cada año, las sesiones de la CND continúen excluyendo sistemáticamente las opiniones de jóvenes en la toma de decisiones que afectan nuestras vidas. Si tanto preocupa la supuesta inactividad de las nuevas generaciones, basta con dejar participar significativamente en el diseño, instrumentación y evaluación de programas de gobierno. La mesa de discusión nos debe incluir, pero también debemos estar en el proceso de toma de decisión. La delegación mexicana, como mínimo, podría integrar en su representación a usuarios de drogas y pacientes de terapia que puedan hablar de viva voz sobre lo que sucede en sus comunidades. Al final, no se puede hablar de jóvenes sin jóvenes presentes. No se puede hablar de drogas sin usuarios en la mesa.

    www.fesmex.org

    Programa de Liderazgos Progresistas de la Fundación Friedrich Ebert en México



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.