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Miguel Alemán V.

Los Óscares políticos

Nació en Veracruz el 18 de marzo de 1932. Egresado de la UNAM, es licenciado en Derecho.

Fue Coordinador General d ...

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    10 de marzo de 2010

    El pasado fin de semana fui invitado a la entrega de los Oscares otorgados a las mejores películas, actores y a todos los que hacen posible que el cine sea la más apreciada forma de entretenimiento de esta época.

    Hace años que no asistía a este evento. En su edición 82 reconocí que muchos elementos del pasado perduran y que otros han sido superados. No se han repetido las grandes figuras de la época de oro, pero ahora se hace oro con el cine. Quedaron atrás los grandes festivales, como la Reseña de Cine de Acapulco, antesala de este magno evento.

    La ceremonia es toda una producción, un montaje espectacular de personalidades y diseños de moda. Son cosa del pasado las grandes estrellas de todos los tiempos, así como los actores que en años recientes se presentaban con camisetas sucias y pantalones vaqueros intencionalmente rotos.

    En esta ocasión la alfombra roja lució un obsequio de Veracruz; no obstante, me fue inevitable pensar en México, el gran ausente, en la crisis de nuestro cine, en la necesidad de continuar promoviendo los éxitos de nuestro tiempo y de apoyar nuevamente la producción cinematográfica.

    Pensé en la cantidad de argumentos, escenas y personajes que pudieron haber participado por méritos ganados a pulso. De ahí que en esta ocasión comparta con mis amigos lectores mi propia lista de premiados.

    En la categoría de dibujos animados, una pequeña marioneta de los pinos hábilmente manipulada por un Geppetto, bien podía haber ganado el papel de Pinocho en 3D, a pesar del esfuerzo realizado por los encargados del apoyo a los sectores productivos para producir su versión de País de Alicia en las Maravillas, por unas siglas semejantes.

    La producción de Bastardos sin Gloria irremediablemente tiene como protagonistas insuperables a los ex priístas que ahora son candidatos de otros partidos.

    Nava ganó la categoría de “defectos especiales” —por la tecnología extranjera en marketing político— en Avatar, plagada de seres virtuales azules que en realidad son personas con notables impedimentos que sólo buscan preservar su especie.

    En mi opinión, la mejor dirección y papel protagónico lo obtuvo Beatriz Paredes por su versión de En tierra hostil (The Hurt Locker), un drama bélico con pocos recursos en el que se logra desactivar todo tipo de situaciones explosivas sembradas por un grupo de fanáticos que se oponen a las libertades y a los derechos modernos.

    El premio a la mejor película lo tiene Peña Nieto por Invictus. Si hay duda, ahí están las encuestas. El contubernio electoral PAN-PRD recibió una estatuilla por sus actores secundarios en Amor sin escalas. El Oscar al mejor guión adaptado lo tuvo Ebrard y la Asamblea del DF en Sexo en la Ciudad 2 (Sex and the City 2), un melodrama que vence las resistencias a las bodas gay.

    El premio a la mejor actuación solitaria lo ganó Gómez Mont por su papel en El Mensajero. Historia de un soldado sin sentimientos cuya labor es dar malas noticias y que se ve obligado a revelar los acuerdos muertos que venía ocultando a su jefe.

    Julio y Julio obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera, caracterizada por Agustín Carstens y Ernesto Cordero, quienes presentan una escena costumbrista donde uno de los personajes es un sibarita y el otro su admirador, y juntos se dedican a rescatar viejas recetas (económicas) de otras regiones para un país que no las sabe paladear; a ellos hasta el Premio Nobel les queda chico.

    Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública, obtuvo el galardón por su producción de Precious, una tragedia social donde un pueblo sin futuro sobrevive a la pobreza y a la violencia en zonas urbanas, así como la desesperanza a consecuencia del desempleo; a fin de cuentas lo hacen bailar con la más fea.

    Después de perfeccionar su dicción, Fox logró el mejor papel secundario en El Fantástico señor Fox, trama que recrea las tropelías del personaje en su intento por dejar las malas costumbres sin mucho éxito y que con su comportamiento pone en riesgo a todos los animales de su rancho en San Cristóbal. El Oscar a la mejor actriz se lo roba su eterna acompañante, su esposa, que, como de costumbre, desempeña el papel protagónico.

    En caso de que estas nominaciones no sean del agrado del público, hay opciones; pueden ver la película original o asomarse por la ventana y ver la realidad de nuestro país. Usted elige.

    articulo@alemanvelasco.org

    Político, escritor y periodista



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