aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Alejandro Encinas Rodríguez

Los olvidados

Es economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. En su actividad profesional se ha desempeñado como asesor de la Comisi ...

Más de Alejandro Encinas Rodríguez



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    16 de febrero de 2010

    La masacre de jóvenes en Juárez, ha puesto al descubierto, de manera descarnada, una de las manifestaciones más lacerantes de la crisis económica, de la descomposición de las instituciones públicas y de la ruptura del tejido social en nuestro país: jóvenes estudiantes, deportistas, hijos de trabajadores son ultimados por otros jóvenes, sicarios, que no estudian, sirven a la delincuencia organizada y asumen la violencia como forma de vida.

    La exclusión social de la que han sido objeto varias generaciones de jóvenes alcanza, como nunca antes, indicadores que ponen en entredicho, más allá de la delicada situación de inseguridad pública, la gobernabilidad.

    Como lo han señalado diversos estudios académicos y oficiales, en México alrededor de siete millones y medio de jóvenes no estudian ni trabajan. Se trata de jóvenes que por su condición económica han sido marginados del sistema educativo al carecer de recursos para continuar sus estudios, han sido excluidos del precario mercado laboral, y que ya no encuentran en la migración y en la economía informal las válvulas de escape que contuvieron durante años la presión social que hoy se desborda hacia la vagancia, las adicciones, la delincuencia e incluso al suicidio.

    El estudio “Suicidio de jóvenes: hallazgos básicos”, del Instituto de la Juventud, realizado en 2008, ha encontrado que durante ese año 349 mil 987 jóvenes entre 12 y 29 años intentaron suicidarse. De estos jóvenes, siete de cada 10 estaban sin trabajo. Se trata —señala el estudio— de jóvenes a quienes no se les garantiza acceder a mínimos de bienestar, que son blanco potencial de la ilegalidad, y entre quienes se ha gestado un fenómeno de malestar social.

    Según el “Seguimiento de Educación para Todos en el Mundo 2010” de la UNESCO, en México 2 millones 153 mil niños y jóvenes viven en condiciones de “penuria educativa”, de los cuales 109 mil nunca han asistido a la escuela, es decir se encuentran en la denominada “indigencia educativa”. A esto se suma la profunda desigualdad en el desarrollo regional del país, ya que mientras en Chiapas el 25% de los adultos jóvenes reciben menos de cuatro años de educación, en el Distrito Federal esa cifra es menor al 3%.

    La contención que significaron la migración y la economía informal se han agotado y gradualmente han sido sustituidas por las actividades delictivas. Datos del INEGI señalan que en 2009 la economía informal ocupó a 12 millones 600 mil personas, en tanto que si bien la migración se mantuvo en sus niveles históricos, la deportación de inmigrantes mexicanos alcanzó, según el Instituto Nacional de Migración, la cifra de 535 mil 498 mexicanos, en su mayoría jóvenes, de los cuales 24 mil 854 eran menores de edad. De acuerdo con el alcalde de Ciudad Juárez, cada año se deportan 7 mil miembros de distintas pandillas por ese cruce fronterizo.

    Las adicciones en niños y jóvenes se incrementan aceleradamente, como lo estima la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, elaborada por la SEP y el Instituto Nacional de Siquiatría. En el Distrito Federal, 28.3% de los estudiantes de 13 años o menos reporta haber fumado, y 38.5%, haber ingerido bebidas alcohólicas. Entre los hombres adolescentes entre 12 y 25 años de edad, 25.4% han consumido algún tipo de droga, mientras que en el grupo de mujeres el primer consumo ocurre a edad más temprana.

    En contraparte, la población penitenciaria en el país esta integrada en su mayoría por jóvenes y se incrementa aceleradamente. En el DF, al 5 de febrero de 2010, se contabilizaron 40 mil 337 reclusos, de los cuales 56% son jóvenes, en su mayoría primodelincuentes, cuyas edades oscilan entre los 18 y 30 años de edad, detenidos principalmente por delitos patrimoniales: robo simple y robo agravado, 70%.

    Cinco mil ejecutados después, Ciudad Juárez se ha convertido en el foco de atención. Sin embargo, lo ahí acontecido es, lamentablemente, la expresión de un problema social más profundo: la conjunción de un modelo económico depredador y excluyente, con un gobierno que, lejos de atender la desesperanza en la que viven los jóvenes mexicanos, los mantiene en el olvido.

    alejandro.encinas@congreso.gob.mx

    Coordinador de los Diputados Federales del PRD



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.