aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Miguel Alemán V.

Cuando el poder descansa

Nació en Veracruz el 18 de marzo de 1932. Egresado de la UNAM, es licenciado en Derecho.

Fue Coordinador General d ...

Más de Miguel Alemán V.



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    13 de enero de 2010

    El ejercicio del poder no tiene tregua. Durante los 365 días del año un mandatario sostiene el timón del barco que conduce, o en caso de ausencia deja el mando en manos responsables, diestras, seguras, que garanticen la dirección del poder.

    Gobernar es la conjunción de procesos de información, análisis y decisión ejecutados por un grupo de funcionarios responsables, experimentados y capaces, por medio de los cuales un individuo puede conducir el destino de una nación. Cada país establece las premisas sobre las que se llevan a cabo dichos procesos y cuenta con mecanismos que permiten que el titular del poder descanse, se ausente temporalmente sin detrimento de la responsabilidad que detenta.

    Cuando un mandatario descansa los aparatos de gobierno no suspenden sus funciones, y las instancias intermedias de decisión tienen la responsabilidad de mantener bajo control los sistemas de gobierno, particularmente los de la seguridad. Pero las cosas no siempre son como las imaginamos, en ocasiones cuando un gobernante ha tomado sus tiempos de descanso se han suscitado eventos muy poco afortunados y la opinión siempre lo tiene como responsable.

    Tal es el caso del pasado 24 de diciembre en Estados Unidos, cuando el vuelo 253 de la Aerolínea Northwest ingresó al espacio aéreo de ese país con un pasajero llamado Umar Farouk Abdulmutallab, originario de Nigeria, que estuvo a punto de ocasionar una explosión con sustancias químicas que traía ocultas en su cuerpo.

    El padre del terrorista reportó, el 19 de noviembre de 2009, a la embajada de Estados Unidos en Nigeria que su hijo había adoptado ideas extremistas, pero la información no fue transmitida a las oficinas de seguridad de la Unión Americana. Esa falla dejó al descubierto la fragilidad de los sistemas de inteligencia y prevención establecidos a consecuencia de los atentados del 9/11.

    Mientras ocurría el intento de ataque, el Presidente Barack Obama se encontraba de vacaciones con su familia en Kailua, Hawaii. Después del incidente las críticas a Obama no se hicieron esperar, sobre todo las de algunos congresistas republicanos, quienes opinaron que la administración de Obama no tenía suficiente seriedad en las medidas de protección ante el terrorismo y sobre la reducción de los recursos destinados a esa tarea. Obama enfrentó a los críticos y reconoció su responsabilidad como garante de la seguridad de su país; dijo que había habido errores en el sistema y que lo ocurrido era inaceptable.

    El incidente desató un nuevo debate sobre la utilización de mejor tecnología en los puntos de seguridad de los aeropuertos del mundo y sobre las violaciones a los derechos de las personas cuando son registradas para abordar un avión. Sabemos que hoy en día la tecnología es capaz de “escanear” a una persona para saber si porta algún objeto peligroso.

    En México, durante la cena de Año Nuevo de 1994 el ex presidente Carlos Salinas fue informado sobre el levantamiento del EZLN, precisamente cuando entró en vigor el TLCAN. Hay una similitud en ambos hechos. De acuerdo a El Libro de Chiapas, del general Antonio Riviello Bazán, éste se comunicó con el secretario de Gobernación, José Patrocinio González Blanco, para informarle sobre la presencia armada en Chiapas y que ya había dispuesto que el gobernador, Élmar Setzer, reforzara con elementos de seguridad las principales cabeceras municipales.

    En mi experiencia como gobernador de Veracruz, fue también una víspera de Año Nuevo —mientras cenaba con mi familia en Vail, Estados Unidos— cuando me informaron que un depósito clandestino de cohetes se incendió en las inmediaciones del mercado del puerto de Veracruz, causando la muerte de 29 personas.

    Tan pronto como el clima lo permitió regresé a Veracruz para encabezar una reunión del Consejo de Seguridad estatal. La Prensa me preguntó por qué no había estado yo en el mercado en el momento del siniestro, a lo que respondí “porque yo no soy bombero”. Las críticas fueron inmediatas. Los culpables fueron consignados y yo, al igual que otros gobernantes, aprendí la lección de que cuando el poder descansa quien lo detenta debe estar todavía más alerta.

    Destello fugaz. Mis condolencias a la familia de Alberto Saba Raffoul por la pérdida de seres queridos, en especial de un brillante joven y líder empresarial, de ésos que tanta falta hacen en nuestro país.

    [email protected]

    Político, escritor y periodista

     



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.