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Marcelo Quintanilla

¿Qué tratado quiere México en Copenhague?

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    15 de diciembre de 2009

    COPENHAGUE.— El martes pasado, en la sede la Cumbre del Cambio Climático, el líder negociador del G77, Lumumba Di Aping, de Sudán, conmovido y con lágrimas, dijo a un pequeño grupo de medios y jóvenes de África que algunos delegados de ese continente estaban siendo presionados por países desarrollados para firmar un tratado con condiciones muy por debajo de los niveles exigibles para la viabilidad en el planeta y, sobre todo, en África.

    ¿Cuáles serían las características de un tratado débil en esta cumbre? Uno que establezca el límite máximo de elevación global de la temperatura en 2 grados Celsius, lo cual significaría que las emisiones de bióxido de carbono alcanzarían 450 partículas por millón en la atmósfera, en vez de las 350 que los científicos han dicho es el máximo permisible. De acuerdo con diversas personalidades de la ciencia, tener emisiones de 450 ppm es una meta peligrosa. Para el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) una temperatura mayor en 2 grados implica el incremento de 3.5 grados en África. Esto nos llevaría a reducir 50 % de cultivos en algunas áreas, poner en riesgo la alimentación y dejar a 600 millones de personas sin recursos básicos. El presidente Nasheed de las Maldivias —nación en riesgo de desaparecer— y lideres sociales de África le llaman “un pacto suicida”.

    Es muy preocupante el borrador del tratado que el martes consiguió el periódico The Guardian —llamado “texto danés”—. Este texto plantea la meta de 2 grados de temperatura y aspectos fuertemente criticados por países más vulnerables, como forzar a países en vías de desarrollo a reducir emisiones (que no forma parte del acuerdo ordinal de la ONU); crear una nueva categoría para los países más vulnerables; que el papel de la ONU se limite a manejar las finanzas; no permitir que los países pobres emitan más de 1.44 toneladas de carbón por persona para 2050 y a la vez permitiendo que los países ricos emitan hasta 2.67 toneladas, y que el tratado sólo sea “político”, no obligatorio, entre otros.

    Mientras se presiona a los países en vías de desarrollo, los desarrollados se verán en gran ventaja, olvidando la deuda que tienen con la humanidad al ser los principales productores de las toneladas de bióxido de carbono emitidas y que nos pusieron en esta situación, sobre todo para los países en desarrollo y las pequeñas naciones-isla.

    Como movimiento popular mundial, 350 ve la propuesta como muy desalentadora pero no sorprendente. Como siempre, países ricos delinean acuerdos a puertas cerradas cuando el objetivo de esta cumbre es lograr un consensos. Por fortuna, la filtración del documento ocurrió muy a tiempo, cuando todavía es posible presionar para que los términos del tratado se modifiquen. Como lo dijera el negociador sudanés, toca a la sociedad en el mundo entero alzar la voz y presiona para que en esta cumbre se logre un acuerdo agresivo, en los términos que se requieren a nivel global para hacer que la vida siga siendo como la conocemos hasta ahora.

    Es necesario que esta historia llegue a todo el mundo a través de los medios, pues en los pasillos de la cumbre vemos al presidente Nasheed de las Malidivas declarar que no firmarán un “pacto suicida” y a la delegación de Tuvalu saliéndose de las negociaciones. Lo que sucedió en la parte temprana de la cumbre nos permite hacer un llamado a una gran movilización y hacer la presión necesaria.

    Son más de 90 países que apoyan las postura de 350 partículas por millón en la atmósfera, lo cual implica establecer el límite máximo de calentamiento global por debajo de 1.5 grados Celsius y requiere que cortemos emisiones de todos los países en más de 40%. A los países que apoyan esta meta —casi la mitad de los asistentes a la cumbre— les tenemos que brindar esta plataforma de apoyo para las negociaciones.

    La propuesta mexicana del Fondo Verde es una buena propuesta. Los delegados mexicanos han comentado que quieren un tratado en esta cumbre, pero nos preguntamos qué clase de tratado es el que se está buscando. ¿Uno tibio, poco agresivo y sin obligaciones, o un tratado de verdad? ¿Qué postura tenemos como gobierno? Sorprendentemente estamos más callados que Bolivia que ha hecho declaraciones fuertes estableciendo que la única opción es 350ppm. No nos olvidemos que somos un país que también es sumamente vulnerable al cambio climático.

    Director en México del Movimiento 350



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