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Antonio Minzoni

Cumbre G-20

Como su nombre lo indica, este espacio está dedicado a recoger los cuidadosos exámenes que nuestros especialistas en finanzas llevan a cabo d ...





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    12 de octubre de 2009

    Pero entre todas las demás cumbres anteriores del mismo Grupo, tal parece que la actual vaya teniendo un significado muy particular, al punto tal que mutatis mutandis (con las diferencias del caso) podría hasta considerarse como una muy pequeña Breston Woods —New Hampshire, Estados Unidos— (julio de 1944), cuando estaba por terminar la Segunda Guerra Mundial y ya se conocían los vencedores y, en ese entonces, se tomaran medidas financieras aptas a restablecer un orden a las maltrechas economías del mundo.

    En el caso que nos ocupa y con respecto al símil que estoy usando, desde hace un par de años el mundo, en casi su totalidad, se ve afectado por una crisis financiera que recuerda, con las diferencias del caso, la Gran Depresión de 1929-1930, originada también en Estados Unidos; la actual es de gran tamaño y con repercusiones económicas también severas (originada una vez más en Estados Unidos) y que se expandió hacia otras partes del planeta; crisis que todavía no tiene visos de cuando tocará el fondo real y que, mientras, ha hecho canalizar hacia bancos, instituciones de crédito, otras de género, decenas de miles de billones de dólares o euros y las noticias de la reunión en Estambul, Turquía, de los dos organismos financieros mundiales de estos días, no son muy alentadoras al respecto.

    En las últimas dos décadas han ocurrido varios eventos de importancia que han hecho cambiar la geoeconomía del mundo; por ejemplo países como China e India, conocidos en el mundo por otras razones, hoy tienen un peso específico en el campo económico y tecnológico mundial; a su vez la Caída del Muro de Berlín hace 20 años (1989) representó un cambio político para una parte del continente europeo y del mundo así como para Rusia. Lo estamos viviendo.

    El mundo marchó durante algunas décadas, dividido en bloques económicos: el de los países ricos y el otro de los países con economías en desarrollo. Empezó con el G-5 (EU, Japón, Alemania, Francia e Inglaterra); se amplió a G-7 incluyendo a Italia y Canadá; al fin, hace dos años, en G-8 al integrarse Rusia.

    Pero el tiempo no pasó en balde para los demás y hoy se cuenta con el Grupo de los 20, bloque económico que comprende al G-8 antes mencionado más los siguientes países en orden alfabético: Argentina, Australia, Arabia Saudita (golfo Pérsico),/ Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica,/ Turquía, Unión Europea (representada por su presidente).

    Se trata, por lo tanto, de un grupo muy plural y representativo de las economías industrializadas y medio de desarrollo apto para ofrecer, en sus juntas, una visión más completa del mundo económico y orientar sobre políticas a seguir o para corregir en tiempo eventuales desviaciones. Por lo tanto el G-20 se encuentra en la condición favorable de actuar como árbitro de la economía mundial desplazando al Grupo de los 8.

    Indicadores significativos

    A continuación se dan tres indicadores significativos para el mencionado grupo: 1) población total, 4 mil 200 millones de personas ubicadas en los cinco continentes; 68% del total mundial; del total del grupo, el G-8 representa en población 20%; y el resto entre los demás (no se incluyen la UE por no repetir los G-8); 2) PIB total sobre 46 mil billones de dólares esperados para 2009 (habrá ajustes por la crisis actual); de esa cantidad 71% corresponde al G-8 (EU con unos 14 trillones de dólares) y, el resto, a los demás países; 3) inflación; para los países del G-8, frisa 2% mientras se presentan porcentajes muy variables para los demás: entre 1.8% para Corea y un máximo de 10% para Turquía; un promedio de 7.30%, lo que hace pensar que, en circunstancias, también con algunos porcentajes de inflación una economía puede crecer a reserva de regresar a tipos inflacionarios más moderados. El tiempo será el buen juez sobre la gestión futura del G-20; los países denominados con economías en desarrollo son llamados a enseñar al mundo que los “no grandes” pueden contribuir, con sus resultados, a equilibrar el desarrollo económico de la totalidad con beneficio para todos.

    Catedrático de la UNAM

    finanzas@eluniversal.com.mx



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