aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Alejandro Villagómez

¿Cómo se dará un déficit presupuestal excepcional?



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    09 de septiembre de 2009

    En México la política monetaria se guía por una regla de objetivo de inflación. En los últimos años, la “regla fiscal” ha sido alcanzar un equilibrio presupuestal o déficit cero. Ésta se formalizó en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) aprobada en el año 2006.

    Si bien resulta positivo el uso de esta regla, tiene el inconveniente que ha reforzado el carácter procíclico de nuestra política fiscal en el pasado, ya que al disminuir el ingreso debido a un choque negativo (por ejemplo una caída en el precio del petróleo), la regla obliga a reducir también el gasto. Desde hace varios años he venido sugiriendo una regla alternativa que, al tiempo de mantener la transparencia, le dé mayor flexibilidad a las finanzas públicas frente al ciclo económico funcionando de manera contracíclica. El concepto es el de déficit estructural o ajustado al ciclo y se usa en otros países. En América Latina la referencia es Chile, lo cual le permitió mayor margen de acción durante esta crisis (obviamente hay otros elementos adicionales). En esta columna, al igual que en mi blog “Tintero Económico Diario” he venido discutiendo este tema desde hace tiempo.

    El problema que enfrenta SHCP es una importante contracción en sus ingresos, lo que implicaría, de acuerdo con la regla fiscal, una reducción similar en el gasto. En realidad el problema es más profundo debido a los problemas estructurales en nuestras finanzas públicas. Pero dejando esto de lado, en las condiciones actuales sería desastrosa una reducción en el gasto en la magnitud sugerida por el “hoyo” fiscal debido a su impacto recesivo. Es por eso que la propuesta fiscal en este momento plantea combinar tres componentes: aumentar ingresos, reducir gastos y permitir mayor déficit. Cabe señalar que los dos primeros son necesarios, aunque su efecto en el corto plazo puede ser “recesivo”.

    El tercer componente en principio no sería posible según la rigidez contenida en la regla fiscal. Es por eso que también el FMI y la OECD recomendaron este año a nuestro país adoptar la regla alternativa (estructural o ajustada al ciclo).

    Parece ser que la autoridad fiscal ha dado el primer paso para ajustar su regla, en cierta forma “a la mexicana”. El viernes publicó el Diario Oficial las modificaciones al reglamento de la LFPRH. El punto relevante está en el artículo 11, que señala en qué condiciones (excepcionales) se puede tener un déficit distinto a cero. En este caso, el balance presupuestal respondería a una meta basada en el ciclo económico y se requiere que el aumento en el saldo histórico de sus requerimientos financieros como proporción del PIB generado en un ciclo económico se revierta en los tres primeros años del siguiente ciclo. Un concepto central en este esquema es el de PIB potencial, entendido como el nivel de producción “óptimo” de nuestra economía. El PIB que conocemos y que se publica es el realizado o actual. El potencial es una variable no observada y tiene que ser estimada. Por eso en el articulado se hace referencia al “nivel de tendencia”, como una aproximación a este valor potencial. Los aspectos técnicos son complicados y algunos detalles se mencionan en los artículos 11A y B.

    Para ayudar a comprender un poco más este tema, vale la pena ver la intuición detrás de este concepto que intento explicar de manera sencilla en este reducido espacio. La producción de una economía oscila alrededor de su nivel potencial o tendencial a lo largo del tiempo. Por ejemplo ahora estamos por debajo debido a la recesión. Esto afecta al déficit de manera endógena por varias razones. Por ejemplo, la misma recesión provoca una reducción en ingresos como los tributarios, tal como lo estamos viendo. Si mantengo el gasto aumenta el déficit. Como ya lo señalé, la regla fiscal que se ha usado obligaría a reducir el gasto. Pero además, como esta regla está definida como proporción del PIB actual, al caer éste provoca un mayor aumento en el indicador del déficit, complicando el problema. El concepto de balance estructural intenta separar los componentes cíclicos de los estructurales; dicho de otra forma, aquellos cambios en el déficit provocados por decisiones de política y los generados automáticamente por el propio ciclo económico. Además, al referir la regla a un déficit como proporción del PIB potencial, aunque disminuya el ingreso en el ciclo, dado que este último PIB no cambia (porque es la tendencia), puede aumentar el déficit no estructural (el que conocemos), evitando una contracción en el gasto y respetando la nueva regla. Es por eso que funciona de manera contracíclica. Finalmente, para que esto realmente funcione, es crucial que suceda lo contrario durante un auge, ya que el mayor déficit implica aumento en deuda y es fundamental garantizar su repago para mantener la sustentabilidad fiscal de largo plazo. Habrá que ver qué sucede en la práctica, pero aplaudo la decisión de Hacienda.

    Investigador del CIDE y de la EGAP-ITESM-CCM

    falejandro.villagomez@cide.edu
    www.tinteroeconomico.blogspot.com



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.