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Sandra Lorenzano

¿Seguirá Argentina siendo un país K?



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    28 de junio de 2009

    ¿Qué se juega verdaderamente en las elecciones que se celebran hoy en Argentina? ¿Qué es lo que en realidad decidirán los casi 28 millones de votantes registrados en el padrón? (Por cierto: en aquel país el voto es obligatorio, aunque el avance de la gripe tipo A que ya ha cobrado 26 muertos juega en contra del cumplimiento de tal obligación.)

    Más allá de los datos duros que hablan de la renovación de la mitad de los 257 escaños de la Cámara de Diputados y de un tercio de los 72 del Senado, a los que se suman cambios en legislaturas provinciales y municipales; más allá de los enfrentamientos entre los diversos candidatos, de los acuerdos debajo del agua, de la banalización mediática de los mensajes (tan parecido todo esto a lo que estamos viviendo en México), ¿qué se está discutiendo?

    Para muchos, el eje de estas elecciones es ni más ni menos que el proyecto de país. Dicho de otro modo, los electores decidirán cuál es el modelo de Argentina que apoyan. Dentro de este tema, quizá el elemento definitorio de las diversas posturas que se enfrentan sea el papel del Estado. ¿Mayor o menor injerencia? ¿Estatizaciones o privatizaciones? Frente al proyecto nacionalista heredado del peronismo que han puesto en práctica los Kirchner, la alianza de centro-derecha Unión-PRO, cuyo líder es Mauricio Macri, actual jefe de Gobierno de Buenos Aires, propone abiertamente la reprivatización del sistema jubilatorio y de la aerolínea nacional, entre otros proyectos. También buscan limitar la presencia estatal los candidatos del llamado Acuerdo Cívico y Social, liderado por la excesiva y cambiante Elisa Lilita Carrió (quien en esta ocasión va como candidata a diputada por la capital del país), a la que acompañan los militantes de la Unión Cívica Radical. Entre ellos se encuentra Ricardo Alfonsín, hijo del que fuera el primer presidente democrático a la caída de la dictadura militar, en el año 1983, y con un parecido físico sorprendente con su padre.

    Y ni falta hace decir que en contra del oficialismo se encuentran los productores agropecuarios (“los que brindan con soja”, según palabras de la periodista Sandra Russo) y las cámaras empresariales. Por supuesto, no faltan los representantes de pequeños partidos de muy variadas izquierdas que plantean la falsedad de estas dicotomías e igualan en su discurso a las diversas líneas políticas.

    Las elecciones de mitad de periodo son siempre una suerte de referéndum. La oposición insiste, por esta razón, en que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner saldrá debilitado porque perderá la mayoría en las cámaras. Hay incluso quienes le apuestan a que el gobierno no llegue a 2011 y deba convocar a elecciones anticipadas. La candidatura del ex presidente Néstor Kirchner a diputado por la provincia de Buenos Aires busca revertir estos pronósticos con una victoria fuerte del grupo gobernante.

    Acompañado del gobernador de la entidad, Daniel Scioli, y de la actriz y cantante Nacha Guevara, sostendrá la elección más reñida —según las encuestas— de los 24 distritos electorales del país. Ante ellos, Francisco Narváez encabeza la fórmula del grupo de Macri, que reúne por igual a peronistas disidentes (muchos de ellos cercanos en su momento a Menem) y a una parte de la derecha conservadora. Narváez, un político nuevo en estas lides, con poca formación pero una gran fortuna que ha puesto al servicio de las candidaturas de su partido, es el rival más fuerte con que tendrá que medirse Kirchner. Nacido en Colombia y con el tatuaje de una víbora que asoma la cabeza por sobre el cuello de sus camisas, el Colorado Narváez ha sido la sorpresa de la campaña.

    Es allí, en la provincia de Buenos Aires, tradicional bastión del peronismo, donde se concentra 37.1% del padrón electoral.

    El discurso del PRO tiene mucho éxito en la ciudad de Buenos Aires, donde seguramente conservarán su mayoría, en una lista encabezada por Gabriela Michetti. En segundo lugar parece ubicarse el Proyecto Sur del reconocido cineasta Fernando Pino Solanas (director de Tangos. El exilio de Gardel y Sur, entre otras películas) quien, desde una postura de centro-izquierda que incluso coquetea con el kirchnerismo en ciertos temas, busca el voto progresista de la ciudad de Buenos Aires, una ciudad históricamente antiperonista, tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político.

    Tres de los distritos más disputados del país concentran 49.9% del padrón (la mencionada provincia de Buenos Aires, Santa Fe con 8.6% y Mendoza con 4.2%). Curiosamente, en estos tres distritos se juegan cinco posibles candidatos a la presidencia en 2011: el matrimonio Kirchner y Scioli por el oficialismo; y por la oposición Carlos Reutemann y Julio Cobos, el recordado ex vicepresidente que traicionó con su voto a favor de los productores del agro la propuesta de Cristina Fernández de aumentar los impuestos a la exportación.

    El Congreso que resulte electo deberá tomar iniciativas que logren mantener al país a flote después de la hecatombe de la economía mundial que ha provocado el fin de seis años consecutivos de crecimiento económico. Si el tinte de la gestión es similar al de las campañas veremos mucha crítica al modelo K y pocas alternativas viables.

    Escritora



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